Hannah se hace mayor

Hannah se hace mayor Hannah se hace mayor

Hannah se hace mayor

Miley Cyrus es un legítimo producto de la fabrica Disney. Destila el sello de la factoría del ratón por sus poros, contratos, mercadotecnia, sonrisa y voz.

Su vida artística marchó de forma veloz y vertiginosa, imparable desde ese 24 de marzo de 2006 cuando debutó en el canal interpretando al personaje desdoblado de una muchacha común, Miley Stewart, y de Hannah Montana, su alter ego en versión pop star.

Las vicisitudes de esa doble vida es lo que llenó de contenidos estos años de tira televisiva.

Pero todo tiene un final y llegó el temido momento en que ella y Hannah dejarán de ser sinónimos. Lo cual implica para Cyrus el riesgo de muerte súbita en el caso de que sus fans se resistan a verla con un nombre diferente.

La culpa de esto la tiene el tiempo que transcurre, y Peter Pan hay uno sólo. A Miley le tocó crecer.

La buena noticia es que sigue estando en la cresta de la ola, es virgen de escándalos y empieza a caminar por sí sola. Desde ahora deberá representar el papel más difícil de au vida: ser una actriz que habrá de sopesar los papeles que acepta y los que no, temblar ante la crítica, enfrentar a la prensa, trabajar sus guiones y ver qué pasa con su carrera.

Por lo pronto, está rodando una película con Demi Moore (LOL: Laughing out Loud) que se estrenará el año que viene, y se divierte haciendo declaraciones como “Tengo dos pelucas, cuestan $10,000 y por supuesto que no las voy a tirar. Una la voy a donar a algún museo y la otra seguro se la va a quedar mi hermanita Noah (9) para llevarla a las fiestas del colegio”. La buena noticia es que decidió entrar en las categoría de estrella que usa su fama para causas nobles. Lo cual no es poco.

La “hija de Billy Ray Cyrus” se vuelca en la actividad solidaria expresando su intención de destinar parte de su sofisticado (y millonario) vestuario y complementos a una organización benéfica para que con su venta se recauden fondos.

La venta se realizará en Ebay y la organización en cuestión es Get ur God on, institución que pretende conseguir que los jóvenes se vuelquen a la labor del voluntariado.

Para reforzar la causa Miley subió un video en la web, en el cual quiere promocionar la subasta así como la causa por la cual realiza tan buena acción.

“Tomo esta increíble y bendita oportunidad para conectarme con la gente todos los días y salir al escenario e inspirar a los demás con mi música. Y esto es verdaderamente importante para mí, pero también lo es verme envuelta en actividades solidarias”, comenta en el video, y continúa diciendo “Hay organizaciones de caridad impresionantes aquí en Estados Unidos. No tienes que viajar 30 horas, ni tampoco donar $1,000 millones. No se trata de cuánto o qué tan lejos queda, sino que se trata de mirar a los que tienes cerca y ver cómo puedes ayudarlos”. Nada menos. Una excelente forma de empezar una carrera: pensando en los demás.

Miley Cyrus es un legítimo producto de la fabrica Disney. Destila el sello de la factoría del ratón por sus poros, contratos, mercadotecnia, sonrisa y voz.

Su vida artística marchó de forma veloz y vertiginosa, imparable desde ese 24 de marzo de 2006 cuando debutó en el canal interpretando al personaje desdoblado de una muchacha común, Miley Stewart, y de Hannah Montana, su alter ego en versión pop star.

Las vicisitudes de esa doble vida es lo que llenó de contenidos estos años de tira televisiva.

Pero todo tiene un final y llegó el temido momento en que ella y Hannah dejarán de ser sinónimos. Lo cual implica para Cyrus el riesgo de muerte súbita en el caso de que sus fans se resistan a verla con un nombre diferente.

La culpa de esto la tiene el tiempo que transcurre, y Peter Pan hay uno sólo. A Miley le tocó crecer.

La buena noticia es que sigue estando en la cresta de la ola, es virgen de escándalos y empieza a caminar por sí sola. Desde ahora deberá representar el papel más difícil de au vida: ser una actriz que habrá de sopesar los papeles que acepta y los que no, temblar ante la crítica, enfrentar a la prensa, trabajar sus guiones y ver qué pasa con su carrera.

Por lo pronto, está rodando una película con Demi Moore (LOL: Laughing out Loud) que se estrenará el año que viene, y se divierte haciendo declaraciones como “Tengo dos pelucas, cuestan $10,000 y por supuesto que no las voy a tirar. Una la voy a donar a algún museo y la otra seguro se la va a quedar mi hermanita Noah (9) para llevarla a las fiestas del colegio”. La buena noticia es que decidió entrar en las categoría de estrella que usa su fama para causas nobles. Lo cual no es poco.

La “hija de Billy Ray Cyrus” se vuelca en la actividad solidaria expresando su intención de destinar parte de su sofisticado (y millonario) vestuario y complementos a una organización benéfica para que con su venta se recauden fondos.

La venta se realizará en Ebay y la organización en cuestión es Get ur God on, institución que pretende conseguir que los jóvenes se vuelquen a la labor del voluntariado.

Para reforzar la causa Miley subió un video en la web, en el cual quiere promocionar la subasta así como la causa por la cual realiza tan buena acción.

“Tomo esta increíble y bendita oportunidad para conectarme con la gente todos los días y salir al escenario e inspirar a los demás con mi música. Y esto es verdaderamente importante para mí, pero también lo es verme envuelta en actividades solidarias”, comenta en el video, y continúa diciendo “Hay organizaciones de caridad impresionantes aquí en Estados Unidos. No tienes que viajar 30 horas, ni tampoco donar $1,000 millones. No se trata de cuánto o qué tan lejos queda, sino que se trata de mirar a los que tienes cerca y ver cómo puedes ayudarlos”. Nada menos. Una excelente forma de empezar una carrera: pensando en los demás.

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