Septiembre es el mes más fuerte de la temporada de huracanes

Desastres naturales forman parte del 2010 Desastres naturales forman parte del 2010

Desastres naturales forman parte del 2010

Históricamente, muchas de las tormentas se formaban a fines de agosto y se prolongaba su permanencia hasta octubre.

Dichas evidencias indican que la falta de precaución y de preparación para estos fenómenos naturales forman parte de las catástrofes mismas. El simple hecho de reconocer la magnitud del problema, y el conocimiento de las medidas a tomar, puede ayudar a amenguar las malas consecuencias.

4 son los peligros que se relacionan con la presencia de huracanes: oleaje, fuertes vientos, tornados e inundaciones. Por lo mismo es importante que cada familia cuente con un plan ante la inminencia de cualquiera de estos peligros. Se debe estar familiarizado con cada tipo de peligro, para actuar en consecuencia. Tener presente que los presentes consejos son sólo un punto de partida. Ante todo el sentido común se impone, en casos de urgencia, como este de presencia de huracanes.

Oleaje

Se trata de agua impulsada hacia la costa por los fuertes vientos desatados por la tormenta. Dicho oleaje se suma a las mareas normales para formar marea de tormenta huracanada, que elevaría el nivel de las aguas a 15 o más pies. Además estos fuertes oleajes se superponen con mucho a las mareas de tormenta. Y este alto nivel del agua inundará las costas, en especial si coincide con las mareas normales. Este peligro es latente entre las poblaciones edificadas a 10 pies por debajo del nivel del mar del Atlántico y del Golfo de México.

Fuertes vientos

Los vientos huracanados pueden arrasar con las más endebles construcciones, así como hogares rodantes. Los escombros flotantes como señalizaciones, material para techado y cualquier objeto pesado a la intemperie, serán proyectiles una vez alcanzados por los huracanes. Y vienen luego daños a árboles, torres, a medidores y tuberías de agua y gas, a causa de árboles desgajados, y postes derribados, que se agregan al peligro tan acentuado de entrada. Los altos edificios no escapan al embate del huracán, dado que la velocidad de los vientos se acentúa a mayor altura. Se sabe que los vientos más fuertes se concentran a la derecha del huracán.

Tornados

El huracán deviene tornado, que magnifica la capacidad destructora de la tormenta. El tornado se presenta en el cuadrante frontal derecho de un huracán. Algunas veces no se produce, pero otras sí, y en tal caso ¡cuidado todo mundo!, porque un solo huracán puede engendrar más de un tornado. Los estudios constatan que más de la mitad de los huracanes provoca por lo menos 1 tornado. El tornado, no se asocia con granizada ni con relámpagos, señales que en otros lugares del país alarman. El tornado se presentará tras la llegada a tierra firme del huracán, con una notoria presencia de baja presión. En general tras 12 horas de llegado a tierra firme el huracán, en pleno día se desarrollan los tornados. Inundaciones

Si bien los oleajes siempre son un peligro, mucha gente ha perecido en inundaciones desde 1970 hasta el 2000. Las lluvias intensas no se relacionan directamente con la velocidad del viento de ciclones tropicales. De hecho, las más copiosas precipitaciones se derivan de tormentas menores que ocurren con lentitud o se concentran en una sola área.

La inundación tierra adentro es toda una amenaza para comunidades a cientos de millas de la costa, a causa de las fuertes lluvias provocadas por densas masas de aire tropical.

En estudios de 1970 al 2000, las inundaciones causaron alta mortandad (59% ) entre las muertes relacionadas con ciclones tropicales. Estas inundaciones explican el 63 % de las muertes ocurridas por la presencia de huracanes en los EEUU, tierra adentro. Al menos 23 % de estas muertes son por asfixia, o tratando de salir de sus coches. El 78 % de los menores muertos en estas circunstancias, fue por asfixia durante inundaciones. Y ¿qué hacer al respecto?

Cuando se diga huracán, tener presente las consecuencias tierra adentro.

Prestar atención al domicilio: acaso sea zona vulnerable potencialmente.

Cuando se ordene evacuar el área, actuar de inmediato.

Informarse puntualmente sobre el tráfico.

Trasladarse a lugar seguro, de mayor elevación, antes de que cualquier nundación interfiera con el tránsito.

No intentar cruzar ninguna vialidad anegada. Bastan tan sólo 6 pulgadas de agua para que cualquier coche termine arrastrado por la corriente.

Desarrollar un plan de contingencia en caso de inundación.

Tramitar aseguranza por inundaciones. Por lo general, las pólizas no cubren por concepto de inundaciones. Por eso revise su póliza, y no dar por supuesta dicha cobertura.

Históricamente, muchas de las tormentas se formaban a fines de agosto y se prolongaba su permanencia hasta octubre.

Dichas evidencias indican que la falta de precaución y de preparación para estos fenómenos naturales forman parte de las catástrofes mismas. El simple hecho de reconocer la magnitud del problema, y el conocimiento de las medidas a tomar, puede ayudar a amenguar las malas consecuencias.

4 son los peligros que se relacionan con la presencia de huracanes: oleaje, fuertes vientos, tornados e inundaciones. Por lo mismo es importante que cada familia cuente con un plan ante la inminencia de cualquiera de estos peligros. Se debe estar familiarizado con cada tipo de peligro, para actuar en consecuencia. Tener presente que los presentes consejos son sólo un punto de partida. Ante todo el sentido común se impone, en casos de urgencia, como este de presencia de huracanes.

Oleaje

Se trata de agua impulsada hacia la costa por los fuertes vientos desatados por la tormenta. Dicho oleaje se suma a las mareas normales para formar marea de tormenta huracanada, que elevaría el nivel de las aguas a 15 o más pies. Además estos fuertes oleajes se superponen con mucho a las mareas de tormenta. Y este alto nivel del agua inundará las costas, en especial si coincide con las mareas normales. Este peligro es latente entre las poblaciones edificadas a 10 pies por debajo del nivel del mar del Atlántico y del Golfo de México.

Fuertes vientos

Los vientos huracanados pueden arrasar con las más endebles construcciones, así como hogares rodantes. Los escombros flotantes como señalizaciones, material para techado y cualquier objeto pesado a la intemperie, serán proyectiles una vez alcanzados por los huracanes. Y vienen luego daños a árboles, torres, a medidores y tuberías de agua y gas, a causa de árboles desgajados, y postes derribados, que se agregan al peligro tan acentuado de entrada. Los altos edificios no escapan al embate del huracán, dado que la velocidad de los vientos se acentúa a mayor altura. Se sabe que los vientos más fuertes se concentran a la derecha del huracán.

Tornados

El huracán deviene tornado, que magnifica la capacidad destructora de la tormenta. El tornado se presenta en el cuadrante frontal derecho de un huracán. Algunas veces no se produce, pero otras sí, y en tal caso ¡cuidado todo mundo!, porque un solo huracán puede engendrar más de un tornado. Los estudios constatan que más de la mitad de los huracanes provoca por lo menos 1 tornado. El tornado, no se asocia con granizada ni con relámpagos, señales que en otros lugares del país alarman. El tornado se presentará tras la llegada a tierra firme del huracán, con una notoria presencia de baja presión. En general tras 12 horas de llegado a tierra firme el huracán, en pleno día se desarrollan los tornados. Inundaciones

Si bien los oleajes siempre son un peligro, mucha gente ha perecido en inundaciones desde 1970 hasta el 2000. Las lluvias intensas no se relacionan directamente con la velocidad del viento de ciclones tropicales. De hecho, las más copiosas precipitaciones se derivan de tormentas menores que ocurren con lentitud o se concentran en una sola área.

La inundación tierra adentro es toda una amenaza para comunidades a cientos de millas de la costa, a causa de las fuertes lluvias provocadas por densas masas de aire tropical.

En estudios de 1970 al 2000, las inundaciones causaron alta mortandad (59% ) entre las muertes relacionadas con ciclones tropicales. Estas inundaciones explican el 63 % de las muertes ocurridas por la presencia de huracanes en los EEUU, tierra adentro. Al menos 23 % de estas muertes son por asfixia, o tratando de salir de sus coches. El 78 % de los menores muertos en estas circunstancias, fue por asfixia durante inundaciones. Y ¿qué hacer al respecto?

Cuando se diga huracán, tener presente las consecuencias tierra adentro.

Prestar atención al domicilio: acaso sea zona vulnerable potencialmente.

Cuando se ordene evacuar el área, actuar de inmediato.

Informarse puntualmente sobre el tráfico.

Trasladarse a lugar seguro, de mayor elevación, antes de que cualquier nundación interfiera con el tránsito.

No intentar cruzar ninguna vialidad anegada. Bastan tan sólo 6 pulgadas de agua para que cualquier coche termine arrastrado por la corriente.

Desarrollar un plan de contingencia en caso de inundación.

Tramitar aseguranza por inundaciones. Por lo general, las pólizas no cubren por concepto de inundaciones. Por eso revise su póliza, y no dar por supuesta dicha cobertura.

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