Andrés Neuman impregna su nueva novela de dolor y placer, de sexo y muerte

Tras ganar el Premio Alfaguara y el de la Crítica con "El viajero del siglo", el escritor argentino Andrés Neuman regresa a la novela con "Hablar solos", una obra "de extremos y de contrastes" en la que reflexiona sobre el placer y el dolor, el sentimiento de culpa, la enfermedad y el sexo.Este libro supone un cambio de registro significativo en su trayectoria, pero es que a Neuman le gusta "la sensación de aprendizaje que conlleva la escritura y la incertidumbre de no saber cómo se escribe el libro que tiene uno entre manos", afirmó hoy el autor en una entrevista con Efe.De ahí que, por primera vez, se enfrente al reto de escribir una novela de monólogos, en los que desaparece la voz del escritor para darle vida a tres personajes muy diferentes pero unidos en parte por la enfermedad y la muerte.Mario, un hombre al que le han diagnosticado una enfermedad terminal, emprende un viaje en camión con su hijo de diez años, Lito, que discurre por paisajes de difícil localización, "en la frontera imposible entre Latinoamérica y España", comenta Neuman, que vive en la ciudad de Granada desde que tenía catorce años."A estas alturas de mi vida, ya no sé si soy argentino o español, la dos cosas o ninguna", dice con humor.El tercer personaje, el central de la novela, es Elena, la madre y esposa, que angustiada por la enfermedad de su marido decide escribir en un diario sus impresiones, al tiempo que se embarca en una experiencia sexual límite con el amante "más inoportuno". "El sexo y la lectura son casi las dos únicas formas que tiene de sentirse viva", señala el autor.Y es que Neuman quería que "fuese una novela de dolor y placer, con personajes opuestos, en el caso del niño, que vive jugando, y del padre, que vive sufriendo. Pero también dolor y placer en un mismo personaje, el de Elena, que va, por así decirlo, del luto al orgasmo", añade el escritor, seleccionado por la revista Granta entre los 22 mejores narradores jóvenes en español."En realidad, fue como escribir tres libros en uno: la voz del que juega, la voz del que va a morir y la voz del que cuida, sufre y goza", asegura el autor de "Hablar solos", publicada por Alfaguara.La novela tiene apenas 180 páginas, después de que el autor dedicara "un año a cortar" porque le parecía que "el dramatismo de la historia y la intensidad de las voces también dependía de que fuese una lectura fulgurante, no exhaustiva. Que las voces nos pasasen por delante y se marchasen".Neuman perdió a su madre cuando esta tenía 53 años y estaba "en la plenitud de su vida y de sus facultades artísticas". Era violinista y un cáncer fulminante acabó con ella.Esa enfermedad y esa muerte están detrás de la nueva novela del escritor argentino. "Está detrás de cada cosa que hago", decía hoy este poeta, novelista y ensayista.Es un libro sobre la enfermedad y la muerte, pero también sobre el cuidador. "Los derechos del enfermo están fuera de duda. De los derechos de quien los cuida, nadie habla", se dice en la novela.A través de Elena, Neuman ha profundizado "en el lado luminoso y oscuro de los cuidadores, que se entregan, se esfuerzan, ponen abnegación, paciencia, amor".Pero, por otra parte, los cuidadores "sienten rencor, rabia, hastío, tienen fantasías inconfesables. Llega un momento en que no saben si desearle o no la muerte a quien aman... Cosas muy terribles, que nos generan mucha culpa", añade Neuman."Y también está la culpa de sobrevivir, de estar sanos. Esa culpa es escalofriante", subraya.Con Elena, Neuman ha tratado de unir en un mismo personaje "el placer sexual y el duelo por una muerte"."El sexo para Elena es una vía de escape, pero no sale indemne de ello. Ella tiene experiencias sexuales que nunca había tenido y que, probablemente, no volverá a tener. Como si cuanto más subieran los decibelios de la muerte, más necesitara ella que subieran los decibelios del deseo", explica el autor de "Hacerse el muerto", su último libro de cuentos.Lectora compulsiva, Elena irá componiendo una pequeña antología sobre la relación entre literatura y enfermedad. Por las páginas de "Hablar solos" desfilan escritores como John Banville, Margaret Atwood, Javier Marías, Richard Ford o Roberto Bolaño.Andrés Neuman se ha dado "el placer de traducir a todos los escritores de habla no hispana" que cita en este libro, comenta satisfecho. Por Ana Mendoza

Tras ganar el Premio Alfaguara y el de la Crítica con "El viajero del siglo", el escritor argentino Andrés Neuman regresa a la novela con "Hablar solos", una obra "de extremos y de contrastes" en la que reflexiona sobre el placer y el dolor, el sentimiento de culpa, la enfermedad y el sexo.Este libro supone un cambio de registro significativo en su trayectoria, pero es que a Neuman le gusta "la sensación de aprendizaje que conlleva la escritura y la incertidumbre de no saber cómo se escribe el libro que tiene uno entre manos", afirmó hoy el autor en una entrevista con Efe.De ahí que, por primera vez, se enfrente al reto de escribir una novela de monólogos, en los que desaparece la voz del escritor para darle vida a tres personajes muy diferentes pero unidos en parte por la enfermedad y la muerte.Mario, un hombre al que le han diagnosticado una enfermedad terminal, emprende un viaje en camión con su hijo de diez años, Lito, que discurre por paisajes de difícil localización, "en la frontera imposible entre Latinoamérica y España", comenta Neuman, que vive en la ciudad de Granada desde que tenía catorce años."A estas alturas de mi vida, ya no sé si soy argentino o español, la dos cosas o ninguna", dice con humor.El tercer personaje, el central de la novela, es Elena, la madre y esposa, que angustiada por la enfermedad de su marido decide escribir en un diario sus impresiones, al tiempo que se embarca en una experiencia sexual límite con el amante "más inoportuno". "El sexo y la lectura son casi las dos únicas formas que tiene de sentirse viva", señala el autor.Y es que Neuman quería que "fuese una novela de dolor y placer, con personajes opuestos, en el caso del niño, que vive jugando, y del padre, que vive sufriendo. Pero también dolor y placer en un mismo personaje, el de Elena, que va, por así decirlo, del luto al orgasmo", añade el escritor, seleccionado por la revista Granta entre los 22 mejores narradores jóvenes en español."En realidad, fue como escribir tres libros en uno: la voz del que juega, la voz del que va a morir y la voz del que cuida, sufre y goza", asegura el autor de "Hablar solos", publicada por Alfaguara.La novela tiene apenas 180 páginas, después de que el autor dedicara "un año a cortar" porque le parecía que "el dramatismo de la historia y la intensidad de las voces también dependía de que fuese una lectura fulgurante, no exhaustiva. Que las voces nos pasasen por delante y se marchasen".Neuman perdió a su madre cuando esta tenía 53 años y estaba "en la plenitud de su vida y de sus facultades artísticas". Era violinista y un cáncer fulminante acabó con ella.Esa enfermedad y esa muerte están detrás de la nueva novela del escritor argentino. "Está detrás de cada cosa que hago", decía hoy este poeta, novelista y ensayista.Es un libro sobre la enfermedad y la muerte, pero también sobre el cuidador. "Los derechos del enfermo están fuera de duda. De los derechos de quien los cuida, nadie habla", se dice en la novela.A través de Elena, Neuman ha profundizado "en el lado luminoso y oscuro de los cuidadores, que se entregan, se esfuerzan, ponen abnegación, paciencia, amor".Pero, por otra parte, los cuidadores "sienten rencor, rabia, hastío, tienen fantasías inconfesables. Llega un momento en que no saben si desearle o no la muerte a quien aman... Cosas muy terribles, que nos generan mucha culpa", añade Neuman."Y también está la culpa de sobrevivir, de estar sanos. Esa culpa es escalofriante", subraya.Con Elena, Neuman ha tratado de unir en un mismo personaje "el placer sexual y el duelo por una muerte"."El sexo para Elena es una vía de escape, pero no sale indemne de ello. Ella tiene experiencias sexuales que nunca había tenido y que, probablemente, no volverá a tener. Como si cuanto más subieran los decibelios de la muerte, más necesitara ella que subieran los decibelios del deseo", explica el autor de "Hacerse el muerto", su último libro de cuentos.Lectora compulsiva, Elena irá componiendo una pequeña antología sobre la relación entre literatura y enfermedad. Por las páginas de "Hablar solos" desfilan escritores como John Banville, Margaret Atwood, Javier Marías, Richard Ford o Roberto Bolaño.Andrés Neuman se ha dado "el placer de traducir a todos los escritores de habla no hispana" que cita en este libro, comenta satisfecho. Por Ana Mendoza

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