Lothar Baumgarten crea una "cápsula del tiempo" para una América desaparecida

El artista alemán Lothar Baumgarten ha transformado las salas de la Fundación Botín de Santander en una "cápsula del tiempo" donde ha encerrado un mundo que ya no existe, la América desaparecida de los descubrimientos, los pueblos indígenas y las lenguas nativas que ya nadie habla."Los Aristócratas de la Selva y la Reina de Castilla" es la primera exposición concebida para un espacio interior de este artista, al que el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) descubrió para el público español hace cuatro años.En la exposición que hoy se inauguró en Santander (norte de España), este creador, hijo de antropólogo, vuelve a reflexionar sobre el viaje, sobre el descubrimiento y sobre la sociedad occidental, desde la perspectiva de una cultura extraña.Baumgarten contó a los periodistas que hace 34 años decidió visitar a la tribu de los yanomamis y estuvo conviviendo con ellos durante 18 meses ininterrumpidos. "Me di cuenta de que no podía reflexionar sobre la sociedad a la que pertenezco si no era en otra cultura diferente, que no esté afectada por el pensamiento occidental", explicó.En aquel viaje filmó la vida cotidiana de los yanomamis, un trabajo que dio como resultado nueve horas de película, un material que guardó durante décadas "debajo de la cama" y que no mostró hasta 2010, cuando pudo obtener financiación para sacar a la luz el proyecto, en el Museo Folkwang de Essen (Alemania).En la Fundación Botín se puede ver hora y media de esas imágenes documentales, ahora restauradas, que "retratan a un pueblo que ya no existe" y que Baungarten (Rheinsberg,1944) rescata en una exposición que su autor define como "una especie de cápsula del tiempo".Este creador alemán fue el director del último taller internacional de artes plásticas de la Fundación Botín, que ahora se propone difundir su obra.El visitante se adentra en un espacio en penumbra, casi a oscuras y de paredes completamente negras donde resaltan, en colores vivos, los nombres de los ríos de América en idiomas indígenas que ya solo perviven en antiguos documentos, como el mapa de las lenguas tribales del Sur de América que se muestra en una de las salas, junto libros y manuscritos de la biblioteca del artista.En el centro de su instalación Baumgarten ha situado una nave que alberga cuatro maquetas de barcos: una coca y dos carabelas, La Niña y la Santa María, testimonio de la tecnología naval en los tiempos del descubrimiento de América.Los navíos descansan sobre unas bases de acero que simbolizan el océano y están flanqueados por diez columnas teñidas a mano con semillas de otono, que eran utilizadas por los indígenas para pintar sus cuerpos, y enlazadas con chinchorros.La instalación tiene también un plano sonoro: cánticos de chamán, el susurro del Caribe y música del siglo XVI para introducir aún más al visitante en una propuesta que, para su autor, no es una exposición sino "trabajo para la mente y los sentidos".Aunque haya convivido 18 meses con una tribu amazónica Baumgarten no se considera un antropólogo y mucho menos un turista. "A mi no me interesa viajar, no soy un turista ni hago fotos. Soy un artista que compongo obras y mis herramientas son las medidas, el equilibrio, la armonía, los colores, las texturas y las superficies", afirmó.Además aseguró que quien se acerque a su exposición no va a encontrar "fast food" (comida rápida) cultural.Comisariada por Alicia Chillida, la exposición de Lothar Baumgarten se exhibirá en la Fundación Botín hasta el 6 de enero.

El artista alemán Lothar Baumgarten ha transformado las salas de la Fundación Botín de Santander en una "cápsula del tiempo" donde ha encerrado un mundo que ya no existe, la América desaparecida de los descubrimientos, los pueblos indígenas y las lenguas nativas que ya nadie habla."Los Aristócratas de la Selva y la Reina de Castilla" es la primera exposición concebida para un espacio interior de este artista, al que el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) descubrió para el público español hace cuatro años.En la exposición que hoy se inauguró en Santander (norte de España), este creador, hijo de antropólogo, vuelve a reflexionar sobre el viaje, sobre el descubrimiento y sobre la sociedad occidental, desde la perspectiva de una cultura extraña.Baumgarten contó a los periodistas que hace 34 años decidió visitar a la tribu de los yanomamis y estuvo conviviendo con ellos durante 18 meses ininterrumpidos. "Me di cuenta de que no podía reflexionar sobre la sociedad a la que pertenezco si no era en otra cultura diferente, que no esté afectada por el pensamiento occidental", explicó.En aquel viaje filmó la vida cotidiana de los yanomamis, un trabajo que dio como resultado nueve horas de película, un material que guardó durante décadas "debajo de la cama" y que no mostró hasta 2010, cuando pudo obtener financiación para sacar a la luz el proyecto, en el Museo Folkwang de Essen (Alemania).En la Fundación Botín se puede ver hora y media de esas imágenes documentales, ahora restauradas, que "retratan a un pueblo que ya no existe" y que Baungarten (Rheinsberg,1944) rescata en una exposición que su autor define como "una especie de cápsula del tiempo".Este creador alemán fue el director del último taller internacional de artes plásticas de la Fundación Botín, que ahora se propone difundir su obra.El visitante se adentra en un espacio en penumbra, casi a oscuras y de paredes completamente negras donde resaltan, en colores vivos, los nombres de los ríos de América en idiomas indígenas que ya solo perviven en antiguos documentos, como el mapa de las lenguas tribales del Sur de América que se muestra en una de las salas, junto libros y manuscritos de la biblioteca del artista.En el centro de su instalación Baumgarten ha situado una nave que alberga cuatro maquetas de barcos: una coca y dos carabelas, La Niña y la Santa María, testimonio de la tecnología naval en los tiempos del descubrimiento de América.Los navíos descansan sobre unas bases de acero que simbolizan el océano y están flanqueados por diez columnas teñidas a mano con semillas de otono, que eran utilizadas por los indígenas para pintar sus cuerpos, y enlazadas con chinchorros.La instalación tiene también un plano sonoro: cánticos de chamán, el susurro del Caribe y música del siglo XVI para introducir aún más al visitante en una propuesta que, para su autor, no es una exposición sino "trabajo para la mente y los sentidos".Aunque haya convivido 18 meses con una tribu amazónica Baumgarten no se considera un antropólogo y mucho menos un turista. "A mi no me interesa viajar, no soy un turista ni hago fotos. Soy un artista que compongo obras y mis herramientas son las medidas, el equilibrio, la armonía, los colores, las texturas y las superficies", afirmó.Además aseguró que quien se acerque a su exposición no va a encontrar "fast food" (comida rápida) cultural.Comisariada por Alicia Chillida, la exposición de Lothar Baumgarten se exhibirá en la Fundación Botín hasta el 6 de enero.

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