La feria de arte Frieze desafía en Londres a la crisis

El optimismo invade un año más el Frieze, la feria de arte contemporáneo de Londres inaugurada hoy, que para celebrar su décima edición y como claro desafío a la crisis ha puesto en marcha un evento paralelo dedicado a obras clásicas.La capital británica vuelve a convertirse estos días en el centro mundial del mercado del arte, gracias a esta feria de nuevas tendencias que se puso en marcha en 2003 y que ya es una cita imprescindible para coleccionistas, expertos y aficionados internacionales.La buena salud de este evento, que reúne hasta el domingo 175 galerías de 35 países que presentan el trabajo de mil artistas contemporáneos, se ha puesto este año de manifiesto con un experimento, el Frieze Master, un evento paralelo dedicado a grandes maestros.Una carpa instalada a pocos metros de la sede principal agrupa a 90 galerías que muestran y venden gárgolas griegas, Madonnas del Renacimiento, y pinturas impresionistas y de vanguardia.Si el Frieze apuesta por los artistas vivos, su hermana más clásica -en un ambiente mucho más serio- lo hace por los grandes maestros como Degas, Turner o Picasso, con lo que se intenta ampliar el abanico de clientes.Obras que normalmente se ven en museos, como un José Ribera del siglo XVII, en Londres están a disposición de pudientes coleccionistas."Siempre me ha gustado mucho esta feria, porque solamente admitía galerías de nuevas tendencias. Espero que poner aquí al lado la dedicada a los grandes maestros no malogre su espíritu", señaló escéptica a Efe la veterana galerista madrileña Juana de Aizpuru, que asiste al Frieze desde su primera edición.La galerista, que reconoce que la situación de crisis en España hace imprescindible buscar clientes en el extranjero, ha apostado este año por artistas como Art & Language o Eric Baudelaire.La otra presencia española es Helga de Alvear, que también acude a Londres desde hace diez años y que para esta edición ha traído la obra de un solo artista, el portugués José Pedro Croft."Frieze es un punto de encuentro muy importante entre Europa, Estados Unidos, Asia y América Latina. Es, además, la primera de las ferias europeas del otoño y atrae a coleccionistas e instituciones muy importantes. Hay que estar aquí", ha comentado a Efe Daniela Zarate, de la galería mexicana Kuimanzutto.El tirón de la feria londinense es evidente y la carpa del Frieze que se instala desde su inauguración en pleno Regents Park ha vuelto a atraer a las galerías más importantes del mundo, que apuestan por sus artistas más consolidados.Es momento también de aprovechar el tirón de los que cobran actualidad estos días, como ha hecho la galería MOT International de Londres, que proyecta un vídeo de la candidata a la última edición del premio, Turner Elizabeth Price.Pero en esta edición, en la que domina de manera sorprendente el color rosa, también hay lugar para apuestas más arriesgadas como la del artista turco Asli Cavusoglu, que ha instalado un set de rodaje de una serie de televisión titulada "Asesinato en tres actos".La respuesta contestataria al mercantilismo de las ferias ha llegado este año de la mano de la plataforma Grizedale Arts Project, que dentro del Frame -la sección dedicada a las galerías más jóvenes- ha instalado un mercado de productos locales en una especie de coliseo de madera."Queremos hacer del arte algo cotidiano, como es la comida, y no objetos para ricos, como hacen el resto de las galerías que vienen aquí", ha explicado el responsable del proyecto, Alistair Hudson, mientras muestra una botella de leche, que se vende por una libra (1,3 euros), creación del artista español Fernando García-Dory.El madrileño, de 34 años, que añade a los recipientes lemas como "No nos mates en seco" o "Último sacrificio", intenta concienciar sobre el daño que las grandes superficies están haciendo a los granjeros y agricultores.Pero a pesar de los mensajes comprometidos, esta semana lo que domina en Londres es la fortaleza del mercado y, en coincidencia con el Frieze, las grandes salas de subastas como Christie's, Bonhams y Sotheby's se ponen su mejores galas para sacar grandes piezas a la venta. Ramón Abarca

El optimismo invade un año más el Frieze, la feria de arte contemporáneo de Londres inaugurada hoy, que para celebrar su décima edición y como claro desafío a la crisis ha puesto en marcha un evento paralelo dedicado a obras clásicas.La capital británica vuelve a convertirse estos días en el centro mundial del mercado del arte, gracias a esta feria de nuevas tendencias que se puso en marcha en 2003 y que ya es una cita imprescindible para coleccionistas, expertos y aficionados internacionales.La buena salud de este evento, que reúne hasta el domingo 175 galerías de 35 países que presentan el trabajo de mil artistas contemporáneos, se ha puesto este año de manifiesto con un experimento, el Frieze Master, un evento paralelo dedicado a grandes maestros.Una carpa instalada a pocos metros de la sede principal agrupa a 90 galerías que muestran y venden gárgolas griegas, Madonnas del Renacimiento, y pinturas impresionistas y de vanguardia.Si el Frieze apuesta por los artistas vivos, su hermana más clásica -en un ambiente mucho más serio- lo hace por los grandes maestros como Degas, Turner o Picasso, con lo que se intenta ampliar el abanico de clientes.Obras que normalmente se ven en museos, como un José Ribera del siglo XVII, en Londres están a disposición de pudientes coleccionistas."Siempre me ha gustado mucho esta feria, porque solamente admitía galerías de nuevas tendencias. Espero que poner aquí al lado la dedicada a los grandes maestros no malogre su espíritu", señaló escéptica a Efe la veterana galerista madrileña Juana de Aizpuru, que asiste al Frieze desde su primera edición.La galerista, que reconoce que la situación de crisis en España hace imprescindible buscar clientes en el extranjero, ha apostado este año por artistas como Art & Language o Eric Baudelaire.La otra presencia española es Helga de Alvear, que también acude a Londres desde hace diez años y que para esta edición ha traído la obra de un solo artista, el portugués José Pedro Croft."Frieze es un punto de encuentro muy importante entre Europa, Estados Unidos, Asia y América Latina. Es, además, la primera de las ferias europeas del otoño y atrae a coleccionistas e instituciones muy importantes. Hay que estar aquí", ha comentado a Efe Daniela Zarate, de la galería mexicana Kuimanzutto.El tirón de la feria londinense es evidente y la carpa del Frieze que se instala desde su inauguración en pleno Regents Park ha vuelto a atraer a las galerías más importantes del mundo, que apuestan por sus artistas más consolidados.Es momento también de aprovechar el tirón de los que cobran actualidad estos días, como ha hecho la galería MOT International de Londres, que proyecta un vídeo de la candidata a la última edición del premio, Turner Elizabeth Price.Pero en esta edición, en la que domina de manera sorprendente el color rosa, también hay lugar para apuestas más arriesgadas como la del artista turco Asli Cavusoglu, que ha instalado un set de rodaje de una serie de televisión titulada "Asesinato en tres actos".La respuesta contestataria al mercantilismo de las ferias ha llegado este año de la mano de la plataforma Grizedale Arts Project, que dentro del Frame -la sección dedicada a las galerías más jóvenes- ha instalado un mercado de productos locales en una especie de coliseo de madera."Queremos hacer del arte algo cotidiano, como es la comida, y no objetos para ricos, como hacen el resto de las galerías que vienen aquí", ha explicado el responsable del proyecto, Alistair Hudson, mientras muestra una botella de leche, que se vende por una libra (1,3 euros), creación del artista español Fernando García-Dory.El madrileño, de 34 años, que añade a los recipientes lemas como "No nos mates en seco" o "Último sacrificio", intenta concienciar sobre el daño que las grandes superficies están haciendo a los granjeros y agricultores.Pero a pesar de los mensajes comprometidos, esta semana lo que domina en Londres es la fortaleza del mercado y, en coincidencia con el Frieze, las grandes salas de subastas como Christie's, Bonhams y Sotheby's se ponen su mejores galas para sacar grandes piezas a la venta. Ramón Abarca

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