La fusión EADS-BAE Systems, amenazada por la actitud de sus accionistas

La fusión entre el consorcio europeo EADS, propietario del fabricante aeronáutico Airbus, y el británico BAE Systems, que crearía el líder mundial del sector, se encuentra amenazada por la actitud de su principal accionista privado galo, Lagardère, que la consideró hoy "insuficiente".El grupo inversor francés solicitó a los dirigentes de los dos grupos que revisen el proyecto de fusión, desvelado el pasado día 12, para preservar mejor los intereses de los actuales accionistas franceses."Ese proyecto, más allá del potencial industrial y estratégico que se le supone, no ha demostrado hasta ahora que sea creador de valor para EADS", indicó Lagardère en un comunicado.Dueño del 7,5 % de las acciones del consorcio europeo y que conjuntamente con el Estado francés gestiona el 22,5 % de su capital, Lagardère enfría así un proyecto de unión impulsado por los dirigentes de EADS y de BAE Systems.El presidente de Lagardère, Arnaud Lagardère, está, además, al frente del Consejo de Administración de EADS.La actitud del principal accionista privado francés del consorcio supone un nuevo golpe para el proyecto, que está siendo examinado con lupa por los Gobiernos francés, alemán y británico, muy pendientes de una operación que afecta a sectores tan sensibles como la aeronáutica, la defensa y la industria espacial.El proyecto de fusión, tal y como fue presentado el pasado día 12, prevé que Berlín, París y Londres tengan derecho de bloqueo para la entrada de cualquier accionista por encima del 15 % del capital del nuevo grupo.Además, se estudia la forma en la que Washington, uno de los principales clientes de la nueva entidad -en particular, gracias a los contratos de BAE Systems con el Pentágono- pueda también tener influencia en la nueva entidad.La prensa germana ha publicado que Francia y Alemania han acordado actuar de común acuerdo frente a la fusión y, según algunos medios, tienen previsto controlar el 9 % cada uno del capital del nuevo consorcio.Reclaman también un derecho preferente de compra de las acciones de Lagardère y de Daimler.En la actualidad, Francia controla de forma directa el 15 % del capital de EADS, mientras que la parte alemana, otro 22,5 %, está en manos de Daimler y de un consorcio de bancos. La española Sociedad Española de Participaciones Industriales (SEPI) tiene el 5,44 % del capital.El grupo militar y aeronáutico está sujeto a un pacto de accionistas que otorga a franceses y alemanes un dominio de la entidad de forma equilibrada.Frente a los intereses estatales, los presidentes de EADS, Tom Enders, y de BAE Systems, Ian King, publicaron una tribuna en varios diarios en la que defienden los beneficios de la fusión y en la que proponen limitar la influencia de los Estados para que la nueva entidad pueda operar de forma clásica en los mercados."Proponemos sustituir los acuerdos entre accionistas que en la actualidad dan a Daimler, Lagardère y el Estado francés un control conjunto de EADS", indican los dirigentes, que proponen, a cambio, "crear una empresa cuyas estructuras de gobierno le permitieran operar normalmente en el mercado y que confiera los mismos derechos a todos los accionistas, sea cual sea su talla".Para Enders y King, la fusión "es una ocasión que hay que aprovechar y no una necesidad"."Pero ha llegado el momento de aprovechar las oportunidades con el fin de construir algo más grande y más fuerte. Estamos convencidos de que ese momento ha llegado", indican los presidentes, que consideran que la fusión engendraría "un conjunto más importante que la suma de los dos grupos", gracias a las sinergias.Juntos, EADS y BAE accederían a una clientela más amplia y "podrían seguir mejor los ciclos de la demanda de la aviación civil y de la defensa".Además, tendrían más margen de inversión en investigación y desarrollo, lo que constituiría "un motor de crecimiento y un plus frente a la competencia".Según diversas estimaciones, el nuevo conglomerado se convertiría en el líder mundial del sector, por delante del estadounidense Boeing, con una facturación de 73.000 millones de euros y más de 225.000 empleados.

La fusión entre el consorcio europeo EADS, propietario del fabricante aeronáutico Airbus, y el británico BAE Systems, que crearía el líder mundial del sector, se encuentra amenazada por la actitud de su principal accionista privado galo, Lagardère, que la consideró hoy "insuficiente".El grupo inversor francés solicitó a los dirigentes de los dos grupos que revisen el proyecto de fusión, desvelado el pasado día 12, para preservar mejor los intereses de los actuales accionistas franceses."Ese proyecto, más allá del potencial industrial y estratégico que se le supone, no ha demostrado hasta ahora que sea creador de valor para EADS", indicó Lagardère en un comunicado.Dueño del 7,5 % de las acciones del consorcio europeo y que conjuntamente con el Estado francés gestiona el 22,5 % de su capital, Lagardère enfría así un proyecto de unión impulsado por los dirigentes de EADS y de BAE Systems.El presidente de Lagardère, Arnaud Lagardère, está, además, al frente del Consejo de Administración de EADS.La actitud del principal accionista privado francés del consorcio supone un nuevo golpe para el proyecto, que está siendo examinado con lupa por los Gobiernos francés, alemán y británico, muy pendientes de una operación que afecta a sectores tan sensibles como la aeronáutica, la defensa y la industria espacial.El proyecto de fusión, tal y como fue presentado el pasado día 12, prevé que Berlín, París y Londres tengan derecho de bloqueo para la entrada de cualquier accionista por encima del 15 % del capital del nuevo grupo.Además, se estudia la forma en la que Washington, uno de los principales clientes de la nueva entidad -en particular, gracias a los contratos de BAE Systems con el Pentágono- pueda también tener influencia en la nueva entidad.La prensa germana ha publicado que Francia y Alemania han acordado actuar de común acuerdo frente a la fusión y, según algunos medios, tienen previsto controlar el 9 % cada uno del capital del nuevo consorcio.Reclaman también un derecho preferente de compra de las acciones de Lagardère y de Daimler.En la actualidad, Francia controla de forma directa el 15 % del capital de EADS, mientras que la parte alemana, otro 22,5 %, está en manos de Daimler y de un consorcio de bancos. La española Sociedad Española de Participaciones Industriales (SEPI) tiene el 5,44 % del capital.El grupo militar y aeronáutico está sujeto a un pacto de accionistas que otorga a franceses y alemanes un dominio de la entidad de forma equilibrada.Frente a los intereses estatales, los presidentes de EADS, Tom Enders, y de BAE Systems, Ian King, publicaron una tribuna en varios diarios en la que defienden los beneficios de la fusión y en la que proponen limitar la influencia de los Estados para que la nueva entidad pueda operar de forma clásica en los mercados."Proponemos sustituir los acuerdos entre accionistas que en la actualidad dan a Daimler, Lagardère y el Estado francés un control conjunto de EADS", indican los dirigentes, que proponen, a cambio, "crear una empresa cuyas estructuras de gobierno le permitieran operar normalmente en el mercado y que confiera los mismos derechos a todos los accionistas, sea cual sea su talla".Para Enders y King, la fusión "es una ocasión que hay que aprovechar y no una necesidad"."Pero ha llegado el momento de aprovechar las oportunidades con el fin de construir algo más grande y más fuerte. Estamos convencidos de que ese momento ha llegado", indican los presidentes, que consideran que la fusión engendraría "un conjunto más importante que la suma de los dos grupos", gracias a las sinergias.Juntos, EADS y BAE accederían a una clientela más amplia y "podrían seguir mejor los ciclos de la demanda de la aviación civil y de la defensa".Además, tendrían más margen de inversión en investigación y desarrollo, lo que constituiría "un motor de crecimiento y un plus frente a la competencia".Según diversas estimaciones, el nuevo conglomerado se convertiría en el líder mundial del sector, por delante del estadounidense Boeing, con una facturación de 73.000 millones de euros y más de 225.000 empleados.

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