El FMI y el BM celebran en Tokio una asamblea marcada por la incertidumbre global

Los esfuerzos para superar la crisis de deuda en la eurozona, la ralentización de la economía global y el respaldo a los países en desarrollo marcarán la asamblea anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) que comienza mañana, martes, en Tokio.El encuentro lo abrirá la presentación del informe "Perspectivas Económicas Mundiales" del FMI, que se espera revise a la baja las previsiones de crecimiento mundial ante la incierta situación económica global, especialmente en Europa y EEUU.El FMI había pronosticado en julio que la economía del planeta crecería un 3,5 % en 2012 y un 3,9 % en 2012, pero la directora gerente del organismo, Christine Lagarde, advirtió en septiembre de que, aunque el informe seguirá proyectando una "recuperación gradual", el crecimiento sería "algo menor" de lo anticipado.En el marco de su asamblea en Tokio, el FMI también detallará mañana su informes sobre políticas fiscales (Fiscal Monitor) antes de publicar el miércoles el dedicado a la Estabilidad Financiera Global, que toma el pulso a la situación en los mercados.Aunque el Fondo considera que se han dado algunos pasos positivos, también ha advertido de que aún hay que afrontar problemas estructurales como los relacionados con las entidades "demasiado grandes para caer", lo que mantiene encallada la necesaria reforma del sistema financiero mundial.El encuentro de Tokio será, por otra parte, el primero que el Banco Mundial afronta bajo el mandato del estadounidense de origen coreano Jim Yong Kim, que el pasado julio sustituyó a Robert Zoellick tras imponerse gracias al apoyo de EEUU a la ministra nigeriana de Finanzas, Ngozi Okonjo-Iweala.Durante la asamblea Kim tiene previsto plantear algunas propuestas para regenerar el BM y convertirlo en un organismo más "ágil" para hacer frente a los nuevos desafíos globales, y también subrayará el impacto que la crisis global tiene en los más pobres.La sesión plenaria de la asamblea tendrá lugar el viernes con la presencia de los ministros de Finanzas o gobernadores de los bancos centrales de los 188 países miembros del FMI, y al día siguiente se celebrarán las reuniones del Comité de Desarrollo y del Comité Monetario y Financiero.En paralelo, decenas de seminarios y reuniones pondrán bajo los focos cuestiones como los avances para resolver el problema de deuda en Europa, los mecanismos de rescate o el "precipicio" fiscal al que se avecina EEUU si antes de fin de año no se prorrogan las rebajas impositivas y se evita activar los recortes automáticos en el gasto.Estos asuntos también centrarán previsiblemente la reunión informal que mantendrán el jueves los ministros y gobernadores de bancos centrales del G7 (EEUU, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Canadá y Japón).En ella, se espera que los miembros europeos expliquen sus medidas para contener la crisis, al tiempo que EEUU podría detallar su política fiscal y Japón exponer su preocupación por la persistente fortaleza del yen, que lastra seriamente sus importantes exportaciones.Los ministros de Finanzas del G7 se verán de nuevo al día siguiente, esta vez también con Rusia (G8), para analizar cómo respaldar los movimientos democratizadores surgidos de la Primavera Árabe y analizar la posibilidad de aprobar ayuda financiera, según una fuente del Ministerio nipón de Finanzas.Precisamente las revueltas del año pasado hicieron que la asamblea anual del FMI y el BM, programada inicialmente en Egipto, se trasladara a Tokio, como muestra además de apoyo a los esfuerzos de recuperación de Japón tras el devastador terremoto y tsunami que azotaron el noreste del país en marzo del año pasado.Las lecciones de aquella tragedia tendrán un papel relevante este año, ya que en paralelo a la cita anual se celebrará el martes y el miércoles el llamado Diálogo de Sendai, organizado por Japón y el BM en esta ciudad nororiental, una de las afectadas por la catástrofe, para analizar estrategias de prevención y gestión de desastres.Aunque la mayoría de los ministros y gobernadores de bancos centrales llegará a Tokio a partir del miércoles, la ciudad ya ha blindado la zona de la conferencia, donde se desplegarán unos 5.000 policías para garantizar la seguridad y prevenir manifestaciones.

Los esfuerzos para superar la crisis de deuda en la eurozona, la ralentización de la economía global y el respaldo a los países en desarrollo marcarán la asamblea anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) que comienza mañana, martes, en Tokio.El encuentro lo abrirá la presentación del informe "Perspectivas Económicas Mundiales" del FMI, que se espera revise a la baja las previsiones de crecimiento mundial ante la incierta situación económica global, especialmente en Europa y EEUU.El FMI había pronosticado en julio que la economía del planeta crecería un 3,5 % en 2012 y un 3,9 % en 2012, pero la directora gerente del organismo, Christine Lagarde, advirtió en septiembre de que, aunque el informe seguirá proyectando una "recuperación gradual", el crecimiento sería "algo menor" de lo anticipado.En el marco de su asamblea en Tokio, el FMI también detallará mañana su informes sobre políticas fiscales (Fiscal Monitor) antes de publicar el miércoles el dedicado a la Estabilidad Financiera Global, que toma el pulso a la situación en los mercados.Aunque el Fondo considera que se han dado algunos pasos positivos, también ha advertido de que aún hay que afrontar problemas estructurales como los relacionados con las entidades "demasiado grandes para caer", lo que mantiene encallada la necesaria reforma del sistema financiero mundial.El encuentro de Tokio será, por otra parte, el primero que el Banco Mundial afronta bajo el mandato del estadounidense de origen coreano Jim Yong Kim, que el pasado julio sustituyó a Robert Zoellick tras imponerse gracias al apoyo de EEUU a la ministra nigeriana de Finanzas, Ngozi Okonjo-Iweala.Durante la asamblea Kim tiene previsto plantear algunas propuestas para regenerar el BM y convertirlo en un organismo más "ágil" para hacer frente a los nuevos desafíos globales, y también subrayará el impacto que la crisis global tiene en los más pobres.La sesión plenaria de la asamblea tendrá lugar el viernes con la presencia de los ministros de Finanzas o gobernadores de los bancos centrales de los 188 países miembros del FMI, y al día siguiente se celebrarán las reuniones del Comité de Desarrollo y del Comité Monetario y Financiero.En paralelo, decenas de seminarios y reuniones pondrán bajo los focos cuestiones como los avances para resolver el problema de deuda en Europa, los mecanismos de rescate o el "precipicio" fiscal al que se avecina EEUU si antes de fin de año no se prorrogan las rebajas impositivas y se evita activar los recortes automáticos en el gasto.Estos asuntos también centrarán previsiblemente la reunión informal que mantendrán el jueves los ministros y gobernadores de bancos centrales del G7 (EEUU, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Canadá y Japón).En ella, se espera que los miembros europeos expliquen sus medidas para contener la crisis, al tiempo que EEUU podría detallar su política fiscal y Japón exponer su preocupación por la persistente fortaleza del yen, que lastra seriamente sus importantes exportaciones.Los ministros de Finanzas del G7 se verán de nuevo al día siguiente, esta vez también con Rusia (G8), para analizar cómo respaldar los movimientos democratizadores surgidos de la Primavera Árabe y analizar la posibilidad de aprobar ayuda financiera, según una fuente del Ministerio nipón de Finanzas.Precisamente las revueltas del año pasado hicieron que la asamblea anual del FMI y el BM, programada inicialmente en Egipto, se trasladara a Tokio, como muestra además de apoyo a los esfuerzos de recuperación de Japón tras el devastador terremoto y tsunami que azotaron el noreste del país en marzo del año pasado.Las lecciones de aquella tragedia tendrán un papel relevante este año, ya que en paralelo a la cita anual se celebrará el martes y el miércoles el llamado Diálogo de Sendai, organizado por Japón y el BM en esta ciudad nororiental, una de las afectadas por la catástrofe, para analizar estrategias de prevención y gestión de desastres.Aunque la mayoría de los ministros y gobernadores de bancos centrales llegará a Tokio a partir del miércoles, la ciudad ya ha blindado la zona de la conferencia, donde se desplegarán unos 5.000 policías para garantizar la seguridad y prevenir manifestaciones.

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