Moody's considera que la caída de consumo puede dañar al comercio minorista en la eurozona

Las ventas del comercio minorista podrían caer hasta el segundo trimestre de 2013 por el impacto que la crisis económica en la eurozona provoca sobre el gasto y la confianza del consumidor, alertó hoy un informe de la agencia de calificación de riesgos Moody's.El servicio de inversores de Moody's, responsable del informe, explica que por ese motivo la agencia mantiene sus perspectivas negativas para el sector europeo de comercio de detalle."Los países europeos presencian una marcada divergencia en las tendencias en el mercado minorista: la difícil situación en Grecia, España y Portugal ha producido caídas en picado en las ventas de esos países, frente al estancamiento o el crecimiento de las ventas en otros Estados miembros, como el Reino Unido, Francia y Alemania", explica Richard Morawetz, autor del informe.La tendencia se refleja también en las ganancias de algunas empresas más expuestas en esos países.Moody's señala además que la creciente popularidad de las ventas por internet cambia el competitivo panorama del comercio de detalle.También explica que la expansión hacia mercados exteriores ha mitigado en muchos casos el impacto de las débiles ventas en Europa.No obstante, la agencia no excluye las retiradas selectivas de países extranjeros para concentrar más inversiones en menos mercados.A pesar de las proyecciones negativas para el conjunto del comercio minorista europeo, Moody's confía en que la mayor parte de las empresas de alimentación sean más resistentes que las de otros ámbitos, aunque advierte de que algunas de ellas se orientan hacia el mercado no alimentario.Según la agencia de calificación de riesgos, con sede en Londres, a pesar de que los minoristas del sector alimentario afrontan la presión de la subida de los precios de las materias primas, tienen más capacidad para adaptar sus productos frente a una caída del consumo, así como de endosar a consumidores y proveedores parte de los costes.También indica que podría modificar las perspectivas para el sector si se produjera un crecimiento positivo sostenido en el conjunto de las ventas minoristas, acompañado de pruebas de unos costes directos menos onerosos y de una mejora de la rentabilidad, especialmente entre los minoristas que no forman parte del sector de la alimentación.

Las ventas del comercio minorista podrían caer hasta el segundo trimestre de 2013 por el impacto que la crisis económica en la eurozona provoca sobre el gasto y la confianza del consumidor, alertó hoy un informe de la agencia de calificación de riesgos Moody's.El servicio de inversores de Moody's, responsable del informe, explica que por ese motivo la agencia mantiene sus perspectivas negativas para el sector europeo de comercio de detalle."Los países europeos presencian una marcada divergencia en las tendencias en el mercado minorista: la difícil situación en Grecia, España y Portugal ha producido caídas en picado en las ventas de esos países, frente al estancamiento o el crecimiento de las ventas en otros Estados miembros, como el Reino Unido, Francia y Alemania", explica Richard Morawetz, autor del informe.La tendencia se refleja también en las ganancias de algunas empresas más expuestas en esos países.Moody's señala además que la creciente popularidad de las ventas por internet cambia el competitivo panorama del comercio de detalle.También explica que la expansión hacia mercados exteriores ha mitigado en muchos casos el impacto de las débiles ventas en Europa.No obstante, la agencia no excluye las retiradas selectivas de países extranjeros para concentrar más inversiones en menos mercados.A pesar de las proyecciones negativas para el conjunto del comercio minorista europeo, Moody's confía en que la mayor parte de las empresas de alimentación sean más resistentes que las de otros ámbitos, aunque advierte de que algunas de ellas se orientan hacia el mercado no alimentario.Según la agencia de calificación de riesgos, con sede en Londres, a pesar de que los minoristas del sector alimentario afrontan la presión de la subida de los precios de las materias primas, tienen más capacidad para adaptar sus productos frente a una caída del consumo, así como de endosar a consumidores y proveedores parte de los costes.También indica que podría modificar las perspectivas para el sector si se produjera un crecimiento positivo sostenido en el conjunto de las ventas minoristas, acompañado de pruebas de unos costes directos menos onerosos y de una mejora de la rentabilidad, especialmente entre los minoristas que no forman parte del sector de la alimentación.

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