Interrogantes sobre el futuro de Trierweiler, que sigue hospitalizada

El supuesto romance del presidente francés, François Hollande, con la actriz Julie Gayet ha abierto el debate sobre el futuro y el rol de la pareja del jefe de Estado, Valérie Trierweiler, que permanece en el hospital en el que fue ingresada para someterse a una "cura de reposo" tras estallar el escándalo.La primera persona consciente de que la situación requiere una aclaración es la propia Trierweiler, según se desprende de una conversación mantenida con el reportero de "Le Parisien" Fréderic Gerschel, el único que parece haber hablado con ella desde su hospitalización el pasado viernes."Es consciente de que se plantea un problema político, de que no puede seguir teniendo un gabinete y utilizar fondos estatales", dijo el periodista en una entrevista en la emisora "RTL", donde reveló que Trierweiler cree que se impone un esfuerzo de transparencia.La figura de la primera dama en Francia no está regulada por ley, pero goza de ciertos privilegios, como un despacho en el Palacio del Elíseo y personal a su servicio, que hacen de ella una figura pública, que suele acompañar al presidente en viajes al extranjero y lleva a cabo labores de cariz humanitario."¿Es normal que siga en el Elíseo a cargo de los contribuyentes cuando el presidente mantiene otras relaciones?", se preguntó el diputado de la conservadora UMP Daniel Fasquelle, en unas declaraciones recogidas por el vespertino "Le Monde".Trierweiler "parece dispuesta a perdonar (...) pero quiere saber rápidamente cuáles son las intenciones de Hollande", dijo una persona de su entorno a "Le Parisien", según el cual aunque la periodista no ignoraba los rumores que circulaban desde hacía meses, prefirió creer que eran falsos.El escándalo estalló el viernes, cuando la revista del corazón "Closer" publicó un reportaje que detallaba los encuentros entre Hollande y la actriz, y reflejaba el escaso dispositivo de seguridad desplegado para proteger la privacidad de esas citas y la seguridad del jefe del Estado.Hollande, según ha trascendido, le confirmó el romance un día antes, y la pareja se habría dado varios días de reflexión antes de aclarar su situación también a nivel público, después de que este asunto no haya podido restringirse a la esfera privada.Los consejeros presidenciales están volcados en el intento de centrar la supuesta relación en el ámbito personal y parecen haber descartado la necesidad de dar explicaciones antes de la gran conferencia de prensa anual prevista para mañana en el Elíseo, en la que se desgrana la hoja de ruta para los próximos meses.La distinción entre la línea que separa al jefe del Estado del ciudadano con derecho a su intimidad, habitualmente respetada por la prensa francesa, no ha impedido que los medios se regodeen con detalles de esos encuentros secretos, como la vinculación del apartamento escogido con la mafia corsa.Dicho piso, según se ha conocido, pertenecía a la actriz Emmanuelle Hauck, exesposa de Michel Ferracci, condenado en noviembre a 18 meses de prisión por "abuso de confianza" en la investigación abierta por el círculo de juego parisino Wagram, que durante décadas se utilizó para financiar el tren de vida de personajes históricos de la mafia de esa isla.La prensa francesa cuestiona igualmente la seguridad del presidente, que se dirigía al apartamento acompañado solamente por dos agentes, en una pequeña moto, y aparentemente sin el conocimiento de la jefa de su dispositivo especial de protección (GSPR), Sophie Hatt.La última vez que Trierweiler acudió a un acto oficial en compañía de Hollande fue el pasado 7 de enero, y su siguiente convocatoria de envergadura está prevista para el 11 de febrero, fecha de un viaje a Estados Unidos para reunirse con el matrimonio Obama.No ha trascendido si la periodista va a respetar ese compromiso, en un momento en que los ojos están puestos en su salida del hospital y en la comparecencia de mañana de Hollande, en la que el Elíseo confía en que este "tsunami político-sentimental", según lo ha calificado la prensa, no ensombrezca el anuncio de medidas de contenido económico.En tanto, la revista "Closer" prácticamente ha duplicado sus ventas en papel y ha visto incrementar en un 713 % las visitas registradas en su edición digital "lekiosk.com", hasta alcanzar un tráfico de 1,4 millones de personas.

El supuesto romance del presidente francés, François Hollande, con la actriz Julie Gayet ha abierto el debate sobre el futuro y el rol de la pareja del jefe de Estado, Valérie Trierweiler, que permanece en el hospital en el que fue ingresada para someterse a una "cura de reposo" tras estallar el escándalo.La primera persona consciente de que la situación requiere una aclaración es la propia Trierweiler, según se desprende de una conversación mantenida con el reportero de "Le Parisien" Fréderic Gerschel, el único que parece haber hablado con ella desde su hospitalización el pasado viernes."Es consciente de que se plantea un problema político, de que no puede seguir teniendo un gabinete y utilizar fondos estatales", dijo el periodista en una entrevista en la emisora "RTL", donde reveló que Trierweiler cree que se impone un esfuerzo de transparencia.La figura de la primera dama en Francia no está regulada por ley, pero goza de ciertos privilegios, como un despacho en el Palacio del Elíseo y personal a su servicio, que hacen de ella una figura pública, que suele acompañar al presidente en viajes al extranjero y lleva a cabo labores de cariz humanitario."¿Es normal que siga en el Elíseo a cargo de los contribuyentes cuando el presidente mantiene otras relaciones?", se preguntó el diputado de la conservadora UMP Daniel Fasquelle, en unas declaraciones recogidas por el vespertino "Le Monde".Trierweiler "parece dispuesta a perdonar (...) pero quiere saber rápidamente cuáles son las intenciones de Hollande", dijo una persona de su entorno a "Le Parisien", según el cual aunque la periodista no ignoraba los rumores que circulaban desde hacía meses, prefirió creer que eran falsos.El escándalo estalló el viernes, cuando la revista del corazón "Closer" publicó un reportaje que detallaba los encuentros entre Hollande y la actriz, y reflejaba el escaso dispositivo de seguridad desplegado para proteger la privacidad de esas citas y la seguridad del jefe del Estado.Hollande, según ha trascendido, le confirmó el romance un día antes, y la pareja se habría dado varios días de reflexión antes de aclarar su situación también a nivel público, después de que este asunto no haya podido restringirse a la esfera privada.Los consejeros presidenciales están volcados en el intento de centrar la supuesta relación en el ámbito personal y parecen haber descartado la necesidad de dar explicaciones antes de la gran conferencia de prensa anual prevista para mañana en el Elíseo, en la que se desgrana la hoja de ruta para los próximos meses.La distinción entre la línea que separa al jefe del Estado del ciudadano con derecho a su intimidad, habitualmente respetada por la prensa francesa, no ha impedido que los medios se regodeen con detalles de esos encuentros secretos, como la vinculación del apartamento escogido con la mafia corsa.Dicho piso, según se ha conocido, pertenecía a la actriz Emmanuelle Hauck, exesposa de Michel Ferracci, condenado en noviembre a 18 meses de prisión por "abuso de confianza" en la investigación abierta por el círculo de juego parisino Wagram, que durante décadas se utilizó para financiar el tren de vida de personajes históricos de la mafia de esa isla.La prensa francesa cuestiona igualmente la seguridad del presidente, que se dirigía al apartamento acompañado solamente por dos agentes, en una pequeña moto, y aparentemente sin el conocimiento de la jefa de su dispositivo especial de protección (GSPR), Sophie Hatt.La última vez que Trierweiler acudió a un acto oficial en compañía de Hollande fue el pasado 7 de enero, y su siguiente convocatoria de envergadura está prevista para el 11 de febrero, fecha de un viaje a Estados Unidos para reunirse con el matrimonio Obama.No ha trascendido si la periodista va a respetar ese compromiso, en un momento en que los ojos están puestos en su salida del hospital y en la comparecencia de mañana de Hollande, en la que el Elíseo confía en que este "tsunami político-sentimental", según lo ha calificado la prensa, no ensombrezca el anuncio de medidas de contenido económico.En tanto, la revista "Closer" prácticamente ha duplicado sus ventas en papel y ha visto incrementar en un 713 % las visitas registradas en su edición digital "lekiosk.com", hasta alcanzar un tráfico de 1,4 millones de personas.

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