Irán y el G5+1 liman las diferencias para implementar el pacto nuclear

El viceministro de Exteriores iraní, Abás Araqchi. EFE/Archivo El viceministro de Exteriores iraní, Abás Araqchi. EFE/Archivo

El viceministro de Exteriores iraní, Abás Araqchi. EFE/Archivo

Los negociadores de Irán y de las potencias del G5+1 solventaron sus diferencias y consensuaron el modo de aplicar el pacto nuclear de noviembre, aunque el documento oficial sobre lo acordado se conocerá en los próximos días, pendiente del visto bueno de los respectivos gobiernos.El viceministro de Exteriores iraní, Abás Araqchi, dijo al término de la ronda negociadora que hoy concluyó en Ginebra que las partes "han resuelto los asuntos pendientes" de las anteriores fases, que mantenían en punto muerto la implementación del Plan de Acción, firmado en esa ciudad suiza el pasado 24 de noviembre.Araqchi encabezó junto a la secretaria general adjunta del servicio exterior de la Unión Europea, Helga Schmid, -que representó al G5+1 (EEUU, Reino Unido, Francia, Rusia, China y Alemania)-, una nueva tanda de conversaciones políticas encaminadas a resolver los aspectos que torpedeaban la aplicación del pacto.Ninguna de las partes sentadas en la mesa de negociación ha desvelado nada sobre los puntos de desacuerdo, aunque algunos medios los achacan a discrepancias sobre las sanciones económicas a la República Islámica, mientras que otros apuntan a la intención de Irán de instalar nuevas centrifugadoras más potentes para el enriquecimiento de uranio.Sin precisar nada sobre el contenido de lo acordado, el portavoz de la jefa de la diplomacia europea, Michael Mann, confirmó que las partes han conseguido "grandes avances en todos los asuntos pertinentes", aunque ahora toca esperar a la "validación a nivel político de las capitales".Una vez que se cumpla ese trámite, previsiblemente se hará público el documento oficial que detalle la manera en la que Irán implementará el Plan de Acción, así como la fecha en la que entrará en vigor.A partir de entonces, Irán deberá congelar durante seis meses los aspectos más polémicos de su programa nuclear, a cambio de un levantamiento parcial de las sanciones y el compromiso del G5+1 de no aprobar nuevas medidas durante esos seis meses.Durante ese periodo, las partes negociarían un pacto definitivo para frenar la expansión del programa nuclear iraní, que durante más de una década ha suscitado la inquietud de Occidente por sus supuestos propósitos militares, ya que ha alcanzado niveles de enriquecimiento de uranio del 20 %, punto que indica que domina la tecnología lo suficiente como para llegar a 90 % necesario para una bomba atómica.En el nuevo clima de entendimiento que domina las relaciones de Irán con los países occidentales, la República Islámica aceptó como parte de este acuerdo-marco dejar de enriquecer uranio a más del 5 por ciento, disolver la mitad del que ya tienen enriquecido al 20 %, no avanzar sus actividades en las plantas de Fordó y Natantz ni en reactor de Arak y permitir amplias inspecciones del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).A cambio, los países del G5+1 -en concreto EEUU y la UE que son los que mantienen sanciones contra Irán-, se comprometieron a un levantamiento parcial de las mismas y a no aprobar nuevas durante esos seis meses.Precisamente, el asunto de las sanciones empañó el curso de las negociaciones técnicas para detallar la implementación del Plan de Acción, cuando a mediados de diciembre Estados Unidos penalizó a más empresas y personas por negociar con Irán, medidas que correspondían a sanciones establecidas con anterioridad al acuerdo.El equipo iraní se levantó entonces de la mesa de negociación en Viena para consultar en su país sobre lo ocurrido, un escollo que quedó salvado al retomar las conversaciones técnicas posteriormente en Ginebra en dos ocasiones antes de final de año. Por Sara Gómez Armas

Los negociadores de Irán y de las potencias del G5+1 solventaron sus diferencias y consensuaron el modo de aplicar el pacto nuclear de noviembre, aunque el documento oficial sobre lo acordado se conocerá en los próximos días, pendiente del visto bueno de los respectivos gobiernos.El viceministro de Exteriores iraní, Abás Araqchi, dijo al término de la ronda negociadora que hoy concluyó en Ginebra que las partes "han resuelto los asuntos pendientes" de las anteriores fases, que mantenían en punto muerto la implementación del Plan de Acción, firmado en esa ciudad suiza el pasado 24 de noviembre.Araqchi encabezó junto a la secretaria general adjunta del servicio exterior de la Unión Europea, Helga Schmid, -que representó al G5+1 (EEUU, Reino Unido, Francia, Rusia, China y Alemania)-, una nueva tanda de conversaciones políticas encaminadas a resolver los aspectos que torpedeaban la aplicación del pacto.Ninguna de las partes sentadas en la mesa de negociación ha desvelado nada sobre los puntos de desacuerdo, aunque algunos medios los achacan a discrepancias sobre las sanciones económicas a la República Islámica, mientras que otros apuntan a la intención de Irán de instalar nuevas centrifugadoras más potentes para el enriquecimiento de uranio.Sin precisar nada sobre el contenido de lo acordado, el portavoz de la jefa de la diplomacia europea, Michael Mann, confirmó que las partes han conseguido "grandes avances en todos los asuntos pertinentes", aunque ahora toca esperar a la "validación a nivel político de las capitales".Una vez que se cumpla ese trámite, previsiblemente se hará público el documento oficial que detalle la manera en la que Irán implementará el Plan de Acción, así como la fecha en la que entrará en vigor.A partir de entonces, Irán deberá congelar durante seis meses los aspectos más polémicos de su programa nuclear, a cambio de un levantamiento parcial de las sanciones y el compromiso del G5+1 de no aprobar nuevas medidas durante esos seis meses.Durante ese periodo, las partes negociarían un pacto definitivo para frenar la expansión del programa nuclear iraní, que durante más de una década ha suscitado la inquietud de Occidente por sus supuestos propósitos militares, ya que ha alcanzado niveles de enriquecimiento de uranio del 20 %, punto que indica que domina la tecnología lo suficiente como para llegar a 90 % necesario para una bomba atómica.En el nuevo clima de entendimiento que domina las relaciones de Irán con los países occidentales, la República Islámica aceptó como parte de este acuerdo-marco dejar de enriquecer uranio a más del 5 por ciento, disolver la mitad del que ya tienen enriquecido al 20 %, no avanzar sus actividades en las plantas de Fordó y Natantz ni en reactor de Arak y permitir amplias inspecciones del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).A cambio, los países del G5+1 -en concreto EEUU y la UE que son los que mantienen sanciones contra Irán-, se comprometieron a un levantamiento parcial de las mismas y a no aprobar nuevas durante esos seis meses.Precisamente, el asunto de las sanciones empañó el curso de las negociaciones técnicas para detallar la implementación del Plan de Acción, cuando a mediados de diciembre Estados Unidos penalizó a más empresas y personas por negociar con Irán, medidas que correspondían a sanciones establecidas con anterioridad al acuerdo.El equipo iraní se levantó entonces de la mesa de negociación en Viena para consultar en su país sobre lo ocurrido, un escollo que quedó salvado al retomar las conversaciones técnicas posteriormente en Ginebra en dos ocasiones antes de final de año. Por Sara Gómez Armas

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