La OTAN ve la transición afgana encarrilada, pero descarta adelantar la retirada

Los ministros de Defensa de la OTAN confirmaron hoy la buena marcha de la misión en Afganistán y del proceso de transición en el país, pero descartaron adelantar el calendario de repliegue de sus tropas."Nuestra estrategia está funcionando y el calendario sigue siendo el mismo", aseguró tras el encuentro el secretario general aliado, Anders Fogh Rasmussen.Según el político danés, todos los miembros de la Alianza Atlántica mantienen su compromiso con Afganistán y con los planes de continuar en el país asiático hasta finales de 2014."El mensaje claro que he recibido de los ministros es este: hay desafíos, pero estamos en el camino", aseguró Rasmussen, que advirtió de que en los próximos meses se verán repliegues de fuerzas que no deben ser considerados como una "salida apresurada"."Es el resultado lógico de la transición", insistió el secretario general aliado, que recordó que la progresiva transferencia de responsabilidades a las fuerzas de seguridad afganas permite esa salida de tropas internacionales.En este sentido, el ministro español de Defensa, Pedro Morenés, aseguró que su Gobierno podría acelerar el repliegue de sus fuerzas respecto al calendario previsto dados los avances registrados sobre el terreno.Por ahora, España piensa retirar antes de fin de año el 10 % de los 1.500 militares desplazados en Afganistán, mientras que el 40 % volverá a lo largo del siguiente y el 50 % restante en 2014.Morenés indicó que si la situación continúa siendo positiva en la provincia de Badghis y la zona de Herat -donde se concentran las tropas españolas-, el Gobierno estaría en disposición de cambiar esos porcentajes y adelantar la salida de militares.El compromiso con la fecha de 2014, en cualquier caso, se mantendrá, aseguró.El secretario de Defensa estadounidense, Leon Panetta, también puso de relieve los "progresos significativos" que se han obtenido en Afganistán, pero advirtió de que la guerra se encuentra en un momento "crítico" que hace necesario mantener los esfuerzos.Según Panetta, la presión militar internacional ha permitido llevar el conflicto lejos de los centros de población y mejorar la situación de seguridad de la población, al tiempo que en lo que va de año se han reducido un 30 % las bajas entre las fuerzas aliadas.Una de las grandes preocupaciones para la OTAN a día de hoy es el aumento de los "ataques internos", no tanto por el número -este año han fallecido 53 militares aliados- como por la dificultad para presentar ante la opinión pública asesinatos cometidos por soldados y policías afganos a los que la propia Alianza entrena."Los enemigos de Afganistán están usando los ataques internos para tratar de minar la confianza (...), pero esto no va a funcionar", aseguró Rasmussen.Además de repasar el estado de la misión, los ministros respaldaron hoy las bases políticas sobre las que se planificará el nuevo operativo que la OTAN dejará en Afganistán tras 2014, y que estará centrado en tareas de formación y de asistencia a las fuerzas afganas, que por entonces controlarán ya la seguridad en todo el país.Los detalles de la misión comenzarán a conocerse a principios de 2013 y la Alianza quiere tener toda la planificación lista antes del final de ese año.En medio de advertencias sobre un posible regreso de los talibanes una vez que el grueso de las tropas internacionales dejen Afganistán, Rasmussen garantizó que la OTAN no dejará "un vacío de seguridad" en el país."Al contrario, hemos diseñado una estrategia para construir una fuerza de seguridad afgana potente que se hará cargo cuando nuestra misión de combate termine", insistió.Panetta, por su parte, recordó que para Washington el fin del conflicto afgano debe pasar por una solución política y por ello seguirá apoyando el diálogo de Kabul con los talibán.

Los ministros de Defensa de la OTAN confirmaron hoy la buena marcha de la misión en Afganistán y del proceso de transición en el país, pero descartaron adelantar el calendario de repliegue de sus tropas."Nuestra estrategia está funcionando y el calendario sigue siendo el mismo", aseguró tras el encuentro el secretario general aliado, Anders Fogh Rasmussen.Según el político danés, todos los miembros de la Alianza Atlántica mantienen su compromiso con Afganistán y con los planes de continuar en el país asiático hasta finales de 2014."El mensaje claro que he recibido de los ministros es este: hay desafíos, pero estamos en el camino", aseguró Rasmussen, que advirtió de que en los próximos meses se verán repliegues de fuerzas que no deben ser considerados como una "salida apresurada"."Es el resultado lógico de la transición", insistió el secretario general aliado, que recordó que la progresiva transferencia de responsabilidades a las fuerzas de seguridad afganas permite esa salida de tropas internacionales.En este sentido, el ministro español de Defensa, Pedro Morenés, aseguró que su Gobierno podría acelerar el repliegue de sus fuerzas respecto al calendario previsto dados los avances registrados sobre el terreno.Por ahora, España piensa retirar antes de fin de año el 10 % de los 1.500 militares desplazados en Afganistán, mientras que el 40 % volverá a lo largo del siguiente y el 50 % restante en 2014.Morenés indicó que si la situación continúa siendo positiva en la provincia de Badghis y la zona de Herat -donde se concentran las tropas españolas-, el Gobierno estaría en disposición de cambiar esos porcentajes y adelantar la salida de militares.El compromiso con la fecha de 2014, en cualquier caso, se mantendrá, aseguró.El secretario de Defensa estadounidense, Leon Panetta, también puso de relieve los "progresos significativos" que se han obtenido en Afganistán, pero advirtió de que la guerra se encuentra en un momento "crítico" que hace necesario mantener los esfuerzos.Según Panetta, la presión militar internacional ha permitido llevar el conflicto lejos de los centros de población y mejorar la situación de seguridad de la población, al tiempo que en lo que va de año se han reducido un 30 % las bajas entre las fuerzas aliadas.Una de las grandes preocupaciones para la OTAN a día de hoy es el aumento de los "ataques internos", no tanto por el número -este año han fallecido 53 militares aliados- como por la dificultad para presentar ante la opinión pública asesinatos cometidos por soldados y policías afganos a los que la propia Alianza entrena."Los enemigos de Afganistán están usando los ataques internos para tratar de minar la confianza (...), pero esto no va a funcionar", aseguró Rasmussen.Además de repasar el estado de la misión, los ministros respaldaron hoy las bases políticas sobre las que se planificará el nuevo operativo que la OTAN dejará en Afganistán tras 2014, y que estará centrado en tareas de formación y de asistencia a las fuerzas afganas, que por entonces controlarán ya la seguridad en todo el país.Los detalles de la misión comenzarán a conocerse a principios de 2013 y la Alianza quiere tener toda la planificación lista antes del final de ese año.En medio de advertencias sobre un posible regreso de los talibanes una vez que el grueso de las tropas internacionales dejen Afganistán, Rasmussen garantizó que la OTAN no dejará "un vacío de seguridad" en el país."Al contrario, hemos diseñado una estrategia para construir una fuerza de seguridad afgana potente que se hará cargo cuando nuestra misión de combate termine", insistió.Panetta, por su parte, recordó que para Washington el fin del conflicto afgano debe pasar por una solución política y por ello seguirá apoyando el diálogo de Kabul con los talibán.

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