Praga rechaza las críticas de la ONU por el trato a los refugiados

La República Checa rechazó hoy las críticas vertidas contra Praga por el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein, sobre violaciones sistemáticas de esas libertades a refugiados e inmigrantes."Está fuera de lugar criticar a la República Checa por violar los derechos de los refugiados", declaró a los medios el portavoz presidencial checo, Jiri Ovcacek.Resaltó que existe una campaña contra la República Checa por su postura en la crisis de los refugiados, ya que, junto a Rumanía, Hungría y Eslovaquia, votó en contra de las cuotas obligatorias de reparto de 120.000 asilados, acordadas por mayoría en el Consejo Europeo de septiembre pasado.Por su parte, el ministro checo de Interior, Milan Chovanec, dijo que no sabe aún cuáles son las acusaciones concretas y señaló que espera recibir una carta oficial para ver si son injustas y defender al país.Chovanec consideró que la relación de la República Checa con la ONU es "de llorar" y lamentó que el alto comisionado no se desplazara a Praga para hacer sus críticas en persona."Supongo que nos enviarán una nota por escrito para saber de qué se trata (...) Tengo curiosidad de saber de qué nos acusan. Si estimamos que la crítica está fuera de lugar, nos vamos a defender", anunció.Al Hussein calificó hoy de "degradante" la detención y el trato de inmigrantes y refugiados en la República Checa.Entre las violaciones de los derechos que denunció están la retención por periodos de entre 40 y 90 días, la detención de niños, y condiciones de los centros de acogida "peores que en una prisión".El alto comisionado también mostró su alarma por que la política de Praga al respecto esté acompañada por un creciente discurso xenófobo entre las autoridades, incluido el presidente del país, Milos Zeman.El jefe del Estado advirtió la semana pasada en un debate público de que los refugiados islámicos no respetarán las leyes y costumbres locales."No veremos la belleza de las mujeres, que están cubiertas por el 'burka' hasta los tobillos y sólo tienen una pequeña mirilla", añadió.Según el portavoz gubernamental, "el presidente mantiene sus declaraciones sobre el islam".De acuerdo con datos publicados por el Ministerio checo del Interior, el número total de refugiados recluidos actualmente en centros del país asciende a 840.

La República Checa rechazó hoy las críticas vertidas contra Praga por el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein, sobre violaciones sistemáticas de esas libertades a refugiados e inmigrantes."Está fuera de lugar criticar a la República Checa por violar los derechos de los refugiados", declaró a los medios el portavoz presidencial checo, Jiri Ovcacek.Resaltó que existe una campaña contra la República Checa por su postura en la crisis de los refugiados, ya que, junto a Rumanía, Hungría y Eslovaquia, votó en contra de las cuotas obligatorias de reparto de 120.000 asilados, acordadas por mayoría en el Consejo Europeo de septiembre pasado.Por su parte, el ministro checo de Interior, Milan Chovanec, dijo que no sabe aún cuáles son las acusaciones concretas y señaló que espera recibir una carta oficial para ver si son injustas y defender al país.Chovanec consideró que la relación de la República Checa con la ONU es "de llorar" y lamentó que el alto comisionado no se desplazara a Praga para hacer sus críticas en persona."Supongo que nos enviarán una nota por escrito para saber de qué se trata (...) Tengo curiosidad de saber de qué nos acusan. Si estimamos que la crítica está fuera de lugar, nos vamos a defender", anunció.Al Hussein calificó hoy de "degradante" la detención y el trato de inmigrantes y refugiados en la República Checa.Entre las violaciones de los derechos que denunció están la retención por periodos de entre 40 y 90 días, la detención de niños, y condiciones de los centros de acogida "peores que en una prisión".El alto comisionado también mostró su alarma por que la política de Praga al respecto esté acompañada por un creciente discurso xenófobo entre las autoridades, incluido el presidente del país, Milos Zeman.El jefe del Estado advirtió la semana pasada en un debate público de que los refugiados islámicos no respetarán las leyes y costumbres locales."No veremos la belleza de las mujeres, que están cubiertas por el 'burka' hasta los tobillos y sólo tienen una pequeña mirilla", añadió.Según el portavoz gubernamental, "el presidente mantiene sus declaraciones sobre el islam".De acuerdo con datos publicados por el Ministerio checo del Interior, el número total de refugiados recluidos actualmente en centros del país asciende a 840.

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