Rusia celebra sus primeros comicios tras la reforma política de Medvédev

Los rusos acudirán mañana a las urnas por primera vez después de las reformas de su sistema político impulsadas por el expresidente y actual primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, en respuesta a las mayores manifestaciones de descontento popular vistas en Rusia en casi veinte años.En virtud de esos cambios, en cinco regiones del país se celebrarán elecciones directas de gobernadores, abolidas en 2004 durante el primer mandato presidencial del actual jefe del Kremlin, Vladímir Putin, con el argumento de la necesidad de centralizar el poder para hacer frente al terrorismo.Estos comicios coinciden con las elecciones municipales en todo el país, a excepción de Moscú y San Petersburgo, las repúblicas Ingush y Mariel y las regiones de Tambov e Ivánovo.En la jornada de mañana también serán elegidas las asambleas legislativas de seis de las 83 entidades de la Federación de Rusia: las repúblicas de Osetia del Norte y Udmurtia, y la regiones de Krasnodar, Pemza, Saratov y Sajalín."La competencia en el sistema electoral democrático será muy dura y en adelante lo será mucho más", declaró ayer Andréi Vorobiov, jefe del grupo parlamentario del partido oficialista Rusia Unida (RU).Aún así, el diputado expresó su seguridad en que RU confirmará su liderazgo y en que obtendrá la mayoría absoluta en las elecciones a las asambleas legislativas en las seis entidades federadas en las que éstas tendrán lugar."No será un paseo", admitió Vorobiov en alusión a las elecciones en la región de Briansk, donde el actual gobernador, el oficialista Nikolái Denin, se enfrenta al comunista Vadim Potomski.Según el periódico "Nezavísimaya Gazeta", el Partido Comunista ha decidido enviar a unos 5.000 observadores a Briansk en prevención de un fraude electoral."Tendremos como mínimo a cinco observadores en cada colegio electoral", dijo a ese rotativo un portavoz de la campaña de Potomski.El foco de la atención también se centrará en las elecciones de alcalde de Jimki, población satélite de Moscú, donde la oposición liberal se ha cohesionado en torno a la candidatura de Yevguenia Chiríkova, una activista ecologista que lideró el poderoso movimiento de defensa de los bosques junto a su ciudad.Según Golos, una organización independiente que vigila la limpieza de los procesos electorales en Rusia, las autoridades le han bajado el perfil a los comicios, pues no están interesadas en que haya una elevada participación ciudadana."En las regiones se apuesta por una baja participación. Esto le permitiría al partido en el poder (RU) obtener bueno resultados a cuenta de la movilización de los ciudadanos que dependen de las administraciones", dijo el jefe del Departamento de Análisis de Golos, Alexandr Kínev, citado por el diario "Moskovski Komsomolets".En el opinión del especialista, las autoridades han dividido el proceso electoral en "vitrina y trastienda".Forman parte de la "vitrina", para Kínev, las elecciones a alcalde de Jimki, por ejemplo, donde han sido inscritos todos los candidatos, no hay presión sobre el electorado e incluso hasta el escrutinio podría ser transparente.Sin embargo, subraya, la mayor parte del país está en la "trastienda", donde "son vetados masivamente los candidatos indeseables y se presiona a los miembros de las comisiones electorales".Las elecciones de mañana son las primeras después de la entrada en vigor de las reformas políticas promovidas por Medvédev que liberalizaron considerablemente el registro de los partidos políticos y los requisitos para la inscripción de candidatos en los procesos electorales.Esos cambios fueron realizados después de las elecciones parlamentarias de diciembre de 2011, denunciadas como fraudulentas por toda la oposición, y que desataron protestas multitudinarias en las principales ciudades del país.

Los rusos acudirán mañana a las urnas por primera vez después de las reformas de su sistema político impulsadas por el expresidente y actual primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, en respuesta a las mayores manifestaciones de descontento popular vistas en Rusia en casi veinte años.En virtud de esos cambios, en cinco regiones del país se celebrarán elecciones directas de gobernadores, abolidas en 2004 durante el primer mandato presidencial del actual jefe del Kremlin, Vladímir Putin, con el argumento de la necesidad de centralizar el poder para hacer frente al terrorismo.Estos comicios coinciden con las elecciones municipales en todo el país, a excepción de Moscú y San Petersburgo, las repúblicas Ingush y Mariel y las regiones de Tambov e Ivánovo.En la jornada de mañana también serán elegidas las asambleas legislativas de seis de las 83 entidades de la Federación de Rusia: las repúblicas de Osetia del Norte y Udmurtia, y la regiones de Krasnodar, Pemza, Saratov y Sajalín."La competencia en el sistema electoral democrático será muy dura y en adelante lo será mucho más", declaró ayer Andréi Vorobiov, jefe del grupo parlamentario del partido oficialista Rusia Unida (RU).Aún así, el diputado expresó su seguridad en que RU confirmará su liderazgo y en que obtendrá la mayoría absoluta en las elecciones a las asambleas legislativas en las seis entidades federadas en las que éstas tendrán lugar."No será un paseo", admitió Vorobiov en alusión a las elecciones en la región de Briansk, donde el actual gobernador, el oficialista Nikolái Denin, se enfrenta al comunista Vadim Potomski.Según el periódico "Nezavísimaya Gazeta", el Partido Comunista ha decidido enviar a unos 5.000 observadores a Briansk en prevención de un fraude electoral."Tendremos como mínimo a cinco observadores en cada colegio electoral", dijo a ese rotativo un portavoz de la campaña de Potomski.El foco de la atención también se centrará en las elecciones de alcalde de Jimki, población satélite de Moscú, donde la oposición liberal se ha cohesionado en torno a la candidatura de Yevguenia Chiríkova, una activista ecologista que lideró el poderoso movimiento de defensa de los bosques junto a su ciudad.Según Golos, una organización independiente que vigila la limpieza de los procesos electorales en Rusia, las autoridades le han bajado el perfil a los comicios, pues no están interesadas en que haya una elevada participación ciudadana."En las regiones se apuesta por una baja participación. Esto le permitiría al partido en el poder (RU) obtener bueno resultados a cuenta de la movilización de los ciudadanos que dependen de las administraciones", dijo el jefe del Departamento de Análisis de Golos, Alexandr Kínev, citado por el diario "Moskovski Komsomolets".En el opinión del especialista, las autoridades han dividido el proceso electoral en "vitrina y trastienda".Forman parte de la "vitrina", para Kínev, las elecciones a alcalde de Jimki, por ejemplo, donde han sido inscritos todos los candidatos, no hay presión sobre el electorado e incluso hasta el escrutinio podría ser transparente.Sin embargo, subraya, la mayor parte del país está en la "trastienda", donde "son vetados masivamente los candidatos indeseables y se presiona a los miembros de las comisiones electorales".Las elecciones de mañana son las primeras después de la entrada en vigor de las reformas políticas promovidas por Medvédev que liberalizaron considerablemente el registro de los partidos políticos y los requisitos para la inscripción de candidatos en los procesos electorales.Esos cambios fueron realizados después de las elecciones parlamentarias de diciembre de 2011, denunciadas como fraudulentas por toda la oposición, y que desataron protestas multitudinarias en las principales ciudades del país.

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