La escuela Al Mukmin, la cantera de radicales en la isla indonesia de Java

La escuela coránica Al Mukmin, en Indonesia, no se distingue por sus resultados académicos sino por haberse convertido en un vivero de jóvenes dispuestos a entregar sus vidas y a sacrificar las de otros por la defensa del islam.De este internado exclusivo para niños situado en el corazón del barrio Ngruki de la localidad de Solo, en la isla de Java, han salido graduados alumnos como Amrozi bin Nurhasyim o Ali Ghufron, ambos condenados y ejecutados por su participación en los atentados en la isla de Bali en 2002, en los que murieron 202 personas.También estudiaron en sus aulas Joni Hendrawan, el cerebro del ataque con bombas en el hotel Marriott de Yakarta en 2003, que ocasionó la muerte de 12 personas, y Nur Hasbi, uno de los suicidas que se inmoló en el mismo hotel en 2009 causando nueve muertos.La vinculación con el fundamentalismo remite a los orígenes de Al Mukmin, fundado a principios de la década de los setenta por Abu Baker Bashir, un clérigo radical de 73 años que cumple en la actualidad una pena de cárcel de 15 años por delitos terroristas y que continuamente llama a la "yihad" contra Occidente.El último incidente que liga Al Mukmin con las redes de terrorismo islamista en Indonesia ocurrió el pasado 31 de agosto, cuando Farhan, un joven de 19 años y antiguo alumno del centro, murió en un tiroteo con la policía.El camino al internado, en el que viven unos 2.000 niños de entre 12 y 18 años, está repleto de tiendas religiosas en las que se venden coranes, ropa para el rezo, sombreros musulmanes o alfombras para realizar las oraciones.Las calles de Ngruki, un barrio que hace fruncir el ceño a muchos locales por su mala fama, son angostas y han sido escenario de numerosas historias de desencuentros entre la policía y los islamistas.El recinto de la academia, formada por varios edificios blancos, se encuentra flanqueado por verjas verdes y resguardado de las miradas ajenas por encargados de seguridad.La institución es percibida en la mayor parte de Indonesia como un vivero de radicales y organizaciones como International Crisis Group, dedicada al análisis de conflictos, la considera un centro de reclutamiento del grupo radical Yemaa Islamiya.No obstante, la opinión generalizada en Solo es distinta.Susih, una joven madre oriunda de esta ciudad, asegura a Efe que el internado es un centro de "excelencia académica al que llegan, atraídos por su fama, estudiantes de otras partes de Indonesia, como las islas de Sumatra, Borneo o Molucas".La figura de su fundador, Bashir, es venerada por la mayor parte de la población y la condena judicial que pesa sobre él no ha desgastado su buena fama entre muchos habitantes de Solo."Bashir es un hombre muy, muy religioso. Yo no creo que sea un terrorista", defiende Susih.Otro vecino de Solo, Supri Irwanti, comparte esta opinión sobre el colegio Al Mukmin y, si bien concede que "es posible que allí exista cierto radicalismo", añade con seguridad que en las aulas "no hay terroristas".Tras los últimos actos de violencia el director del centro, Ustadz Wahyudin, convocó el mes pasado una rueda de prensa para negar cualquier relación de Al Mukmin con el terrorismo y aseguró que no "existe justificación para la 'yihad' con violencia".Wahyudin dijo que el único propósito de la escuela es proveer educación a musulmanes devotos, inteligentes e independientes y se distanció de las acciones de sus exalumnos radicales.Sin embargo, profesores y alumnos de Al Mukmin se echaron a la calle para protestar por el vídeo sobre el profeta Mahoma realizado en Estados Unidos, vestidos con uniformes militares y blandiendo carteles con consignas violentas contra Occidente, alimentando, una vez más, la leyenda siniestra de la escuela. Paula Regueira Leal

La escuela coránica Al Mukmin, en Indonesia, no se distingue por sus resultados académicos sino por haberse convertido en un vivero de jóvenes dispuestos a entregar sus vidas y a sacrificar las de otros por la defensa del islam.De este internado exclusivo para niños situado en el corazón del barrio Ngruki de la localidad de Solo, en la isla de Java, han salido graduados alumnos como Amrozi bin Nurhasyim o Ali Ghufron, ambos condenados y ejecutados por su participación en los atentados en la isla de Bali en 2002, en los que murieron 202 personas.También estudiaron en sus aulas Joni Hendrawan, el cerebro del ataque con bombas en el hotel Marriott de Yakarta en 2003, que ocasionó la muerte de 12 personas, y Nur Hasbi, uno de los suicidas que se inmoló en el mismo hotel en 2009 causando nueve muertos.La vinculación con el fundamentalismo remite a los orígenes de Al Mukmin, fundado a principios de la década de los setenta por Abu Baker Bashir, un clérigo radical de 73 años que cumple en la actualidad una pena de cárcel de 15 años por delitos terroristas y que continuamente llama a la "yihad" contra Occidente.El último incidente que liga Al Mukmin con las redes de terrorismo islamista en Indonesia ocurrió el pasado 31 de agosto, cuando Farhan, un joven de 19 años y antiguo alumno del centro, murió en un tiroteo con la policía.El camino al internado, en el que viven unos 2.000 niños de entre 12 y 18 años, está repleto de tiendas religiosas en las que se venden coranes, ropa para el rezo, sombreros musulmanes o alfombras para realizar las oraciones.Las calles de Ngruki, un barrio que hace fruncir el ceño a muchos locales por su mala fama, son angostas y han sido escenario de numerosas historias de desencuentros entre la policía y los islamistas.El recinto de la academia, formada por varios edificios blancos, se encuentra flanqueado por verjas verdes y resguardado de las miradas ajenas por encargados de seguridad.La institución es percibida en la mayor parte de Indonesia como un vivero de radicales y organizaciones como International Crisis Group, dedicada al análisis de conflictos, la considera un centro de reclutamiento del grupo radical Yemaa Islamiya.No obstante, la opinión generalizada en Solo es distinta.Susih, una joven madre oriunda de esta ciudad, asegura a Efe que el internado es un centro de "excelencia académica al que llegan, atraídos por su fama, estudiantes de otras partes de Indonesia, como las islas de Sumatra, Borneo o Molucas".La figura de su fundador, Bashir, es venerada por la mayor parte de la población y la condena judicial que pesa sobre él no ha desgastado su buena fama entre muchos habitantes de Solo."Bashir es un hombre muy, muy religioso. Yo no creo que sea un terrorista", defiende Susih.Otro vecino de Solo, Supri Irwanti, comparte esta opinión sobre el colegio Al Mukmin y, si bien concede que "es posible que allí exista cierto radicalismo", añade con seguridad que en las aulas "no hay terroristas".Tras los últimos actos de violencia el director del centro, Ustadz Wahyudin, convocó el mes pasado una rueda de prensa para negar cualquier relación de Al Mukmin con el terrorismo y aseguró que no "existe justificación para la 'yihad' con violencia".Wahyudin dijo que el único propósito de la escuela es proveer educación a musulmanes devotos, inteligentes e independientes y se distanció de las acciones de sus exalumnos radicales.Sin embargo, profesores y alumnos de Al Mukmin se echaron a la calle para protestar por el vídeo sobre el profeta Mahoma realizado en Estados Unidos, vestidos con uniformes militares y blandiendo carteles con consignas violentas contra Occidente, alimentando, una vez más, la leyenda siniestra de la escuela. Paula Regueira Leal

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