El nuevo libro del papa, "La infancia de Jesús", sale en noviembre próximo

Benedicto XVI siente un gran amor por la naturaleza y ama pasear durante el verano por los jardines de Castel Gandolfo, donde reza el rosario entre árboles y flores y cuando acaba echa de comer a los peces de los estanques de el palacio pontificio.Así lo desvela su secretario personal, Georg Gänswein, en el prefacio del libro "El misterio de un pequeño estanque", escrito e ilustrado por la pintora rusa Natalia Tsarkova, la retratista oficial del papa Benedicto XVI.Gänswein destaca el amor por la naturaleza del pontífice y su afición a pasear por los Jardines Vaticanos y especialmente por los de Castel Gandolfo, el palacio papal a una treintena de kilómetros al sur de Roma, donde los pontífices suelen pasar el caluroso verano romano, ya que la temperatura es varios grados inferior.El secretario presenta una imagen de Benedicto XVI alejada de las celebraciones religiosas y las multitudinarias audiencias a las que se asocia inevitablemente su imagen y acerca al público el lado más humano y desconocido del pontífice.Según cuenta el sacerdote alemán, la mayoría desconoce que en los días de verano en los que el papa se encuentra en esta villa de los Castelli Romani suele rezar el rosario mientras pasea entre los árboles y las flores y le gusta admirar los pájaros y los animales de los jardines.El título de la obra rinde homenaje a un pequeño estanque situado en los "Jardines de la Virgencita", dentro de la villa pontificia Castel Gandolfo, donde el papa acostumbra a detenerse diariamente y, tras rezar a la imagen de la virgen, dedica unos minutos a dar de comer a los peces del estanque.

Benedicto XVI siente un gran amor por la naturaleza y ama pasear durante el verano por los jardines de Castel Gandolfo, donde reza el rosario entre árboles y flores y cuando acaba echa de comer a los peces de los estanques de el palacio pontificio.Así lo desvela su secretario personal, Georg Gänswein, en el prefacio del libro "El misterio de un pequeño estanque", escrito e ilustrado por la pintora rusa Natalia Tsarkova, la retratista oficial del papa Benedicto XVI.Gänswein destaca el amor por la naturaleza del pontífice y su afición a pasear por los Jardines Vaticanos y especialmente por los de Castel Gandolfo, el palacio papal a una treintena de kilómetros al sur de Roma, donde los pontífices suelen pasar el caluroso verano romano, ya que la temperatura es varios grados inferior.El secretario presenta una imagen de Benedicto XVI alejada de las celebraciones religiosas y las multitudinarias audiencias a las que se asocia inevitablemente su imagen y acerca al público el lado más humano y desconocido del pontífice.Según cuenta el sacerdote alemán, la mayoría desconoce que en los días de verano en los que el papa se encuentra en esta villa de los Castelli Romani suele rezar el rosario mientras pasea entre los árboles y las flores y le gusta admirar los pájaros y los animales de los jardines.El título de la obra rinde homenaje a un pequeño estanque situado en los "Jardines de la Virgencita", dentro de la villa pontificia Castel Gandolfo, donde el papa acostumbra a detenerse diariamente y, tras rezar a la imagen de la virgen, dedica unos minutos a dar de comer a los peces del estanque.

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