El fervor religioso fanático vuelve a Moscú con los Regalos de los Reyes Magos

Cientos de miles de creyentes rusos esperan hasta diez horas en una cola de varios kilómetros para ver los Regalos de los Reyes Magos de Oriente al niño Jesús, una de las mayores reliquias de los cristianos ortodoxos que se expone estos días en la Catedra Cientos de miles de creyentes rusos esperan hasta diez horas en una cola de varios kilómetros para ver los Regalos de los Reyes Magos de Oriente al niño Jesús, una de las mayores reliquias de los cristianos ortodoxos que se expone estos días en la Catedra

Cientos de miles de creyentes rusos esperan hasta diez horas en una cola de varios kilómetros para ver los Regalos de los Reyes Magos de Oriente al niño Jesús, una de las mayores reliquias de los cristianos ortodoxos que se expone estos días en la Catedra

Cientos de miles de creyentes rusos esperan hasta diez horas en una cola de varios kilómetros para ver los Regalos de los Reyes Magos de Oriente al niño Jesús, una de las mayores reliquias de los cristianos ortodoxos que se expone estos días en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú.Desde que el oro, la mirra y el incienso sagrados llegaran a la capital rusa desde el santuario donde se custodian hace más de cinco siglos, cerca de 200.000 personas han entrado ya en uno de los principales templos de la ortodoxia rusa para rendirles culto."Es la primera vez en la historia que esta reliquia sale de Grecia. Había salido del Monte Athos para viajar a otras ciudades griegas, pero nunca había salido del país", dijo a Efe el monje y sacerdote Nikandr, del Monasterio de San Pablo del Monte Athos.Peregrinos venidos de toda Rusia pasan a diario por el templo moscovita desde el pasado 6 de enero, día en que se celebra la Nochebuena rusa, y seguirán haciendo hasta el próximo lunes, cuando los Regalos que llevaron los tres emisarios de Oriente al hijo recién nacido de Dios sigan su viaje hasta el monasterio Novodévichi de San Petersburgo, donde se expondrán durante otros cuatro días."Estamos todos muy sorprendidos por la fuerza de la fe del pueblo ruso. Esperábamos que hubiera mucha gente pero no tanta. Estamos muy emocionados", aseguró el monje Nikandr.Sólo ayer viernes, al menos 51.000 personas accedieron a la catedral, según la policía de Moscú.Tras diez horas de espera a poco más de cero grados centígrados, temperaturas anormalmente cálidas para el riguroso invierno ruso aunque no por ello menos frías, los fieles tienen apenas un segundo para tocar o en el mejor de los casos besar el cofre en el que se guardan las ofrendas al niño Jesús.Únicamente los niños más pequeños y los discapacitados acceden a la iglesia sin hacer cola, por lo que se libran de aguantar durante horas el frío húmero y la lluvia que se han adueñado de Moscú.Cosacos y policías guardan la entrada a la catedral, mientras que cientos de voluntarios y médicos atienden a los creyentes tanto en la cola, que se extiende varios kilómetros a lo largo del paseo del río Moscova, como en el templo, donde algunos han tenido que ser ayudados al verse desbordados por la emoción.El fervor religioso, calificado de poco menos que fanático por muchos psiquiatras rusos, ya se apoderó de Rusia y concretamente de Moscú hace apenas cinco meses, cuando cientos de miles fieles hicieron cola también a la catedral de Cristo Salvador para ver la cruz en la que fue supuestamente crucificado el apóstol San Andrés.En 2011, similares colas bíblicas -cerca de un millón de personas- se formaron en Moscú para venerar en aquella ocasión un cinturón que habría tejido la Virgen María, algo que no se había visto desde que Yuri Gagarin se convirtiera en 1961 en el primer astronauta de la historia.Así explica la reciente moda en la religión de los rusos el psiquiatra Lev Sheglov: "Nuestra sociedad está desorientada. Incluso aquellos que consideran sinceramente que nuestras autoridades son maravillosas, en los más profundo creen en motivaciones personales secretas (del poder), como enriquecimiento, robo o conjura"."Estar allí, dejarse ver, colgar una foto en Instagram, todo es un tributo a la moda. Hay restaurantes de moda, cines de moda. La religión ortodoxa ocupa el mismo lugar en el subconsciente de la gente. (...) ¿Para qué trabajar todos los días y perfeccionarse a uno mismo? Es más fácil pedir un milagro", añade el escéptico Viacheslav Tarásov, también psiquiatra.Según la leyenda, citada por Nikandr, los Regalos de los Reyes Magos "fueron traídos al Monte Athos por la princesa Mara, hija del rey serbio Jorge, en el año 1470"."Era la madrastra de (el sultán turco) Mejmed II, que conquistó en 1453 Constantinopla y se hizo con todos sus tesoros", poniendo fin al Imperio Bizantino.Mara logró salvar la reliquia cristiana de las manos del conquistador otomano y la entregó al monasterio de San Pablo, uno de los veinte santuarios ortodoxos del Monte Athos griego, lugar sagrado para los cristianos ortodoxos de todo el mundo.La península de Athos, aunque forma parte del Estado griego, cuenta con una amplia autonomía desde 1924 que le permite, entre otras cosas, prohibir la entrada de mujeres en su territorio, proclamado como el Estado Monástico Autónomo de la Montaña Sagrada y habitado únicamente por poco más de dos mil monjes ortodoxos.Los supuestos Regalos de los Reyes de Oriente se conservan en forma de 28 pequeños colgantes de oro ornamentados con filigranas, cada uno de distinta forma, de los que cuelgan sobre hilos de plata piezas compuestas de mirra e incienso. Arturo Escarda

Cientos de miles de creyentes rusos esperan hasta diez horas en una cola de varios kilómetros para ver los Regalos de los Reyes Magos de Oriente al niño Jesús, una de las mayores reliquias de los cristianos ortodoxos que se expone estos días en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú.Desde que el oro, la mirra y el incienso sagrados llegaran a la capital rusa desde el santuario donde se custodian hace más de cinco siglos, cerca de 200.000 personas han entrado ya en uno de los principales templos de la ortodoxia rusa para rendirles culto."Es la primera vez en la historia que esta reliquia sale de Grecia. Había salido del Monte Athos para viajar a otras ciudades griegas, pero nunca había salido del país", dijo a Efe el monje y sacerdote Nikandr, del Monasterio de San Pablo del Monte Athos.Peregrinos venidos de toda Rusia pasan a diario por el templo moscovita desde el pasado 6 de enero, día en que se celebra la Nochebuena rusa, y seguirán haciendo hasta el próximo lunes, cuando los Regalos que llevaron los tres emisarios de Oriente al hijo recién nacido de Dios sigan su viaje hasta el monasterio Novodévichi de San Petersburgo, donde se expondrán durante otros cuatro días."Estamos todos muy sorprendidos por la fuerza de la fe del pueblo ruso. Esperábamos que hubiera mucha gente pero no tanta. Estamos muy emocionados", aseguró el monje Nikandr.Sólo ayer viernes, al menos 51.000 personas accedieron a la catedral, según la policía de Moscú.Tras diez horas de espera a poco más de cero grados centígrados, temperaturas anormalmente cálidas para el riguroso invierno ruso aunque no por ello menos frías, los fieles tienen apenas un segundo para tocar o en el mejor de los casos besar el cofre en el que se guardan las ofrendas al niño Jesús.Únicamente los niños más pequeños y los discapacitados acceden a la iglesia sin hacer cola, por lo que se libran de aguantar durante horas el frío húmero y la lluvia que se han adueñado de Moscú.Cosacos y policías guardan la entrada a la catedral, mientras que cientos de voluntarios y médicos atienden a los creyentes tanto en la cola, que se extiende varios kilómetros a lo largo del paseo del río Moscova, como en el templo, donde algunos han tenido que ser ayudados al verse desbordados por la emoción.El fervor religioso, calificado de poco menos que fanático por muchos psiquiatras rusos, ya se apoderó de Rusia y concretamente de Moscú hace apenas cinco meses, cuando cientos de miles fieles hicieron cola también a la catedral de Cristo Salvador para ver la cruz en la que fue supuestamente crucificado el apóstol San Andrés.En 2011, similares colas bíblicas -cerca de un millón de personas- se formaron en Moscú para venerar en aquella ocasión un cinturón que habría tejido la Virgen María, algo que no se había visto desde que Yuri Gagarin se convirtiera en 1961 en el primer astronauta de la historia.Así explica la reciente moda en la religión de los rusos el psiquiatra Lev Sheglov: "Nuestra sociedad está desorientada. Incluso aquellos que consideran sinceramente que nuestras autoridades son maravillosas, en los más profundo creen en motivaciones personales secretas (del poder), como enriquecimiento, robo o conjura"."Estar allí, dejarse ver, colgar una foto en Instagram, todo es un tributo a la moda. Hay restaurantes de moda, cines de moda. La religión ortodoxa ocupa el mismo lugar en el subconsciente de la gente. (...) ¿Para qué trabajar todos los días y perfeccionarse a uno mismo? Es más fácil pedir un milagro", añade el escéptico Viacheslav Tarásov, también psiquiatra.Según la leyenda, citada por Nikandr, los Regalos de los Reyes Magos "fueron traídos al Monte Athos por la princesa Mara, hija del rey serbio Jorge, en el año 1470"."Era la madrastra de (el sultán turco) Mejmed II, que conquistó en 1453 Constantinopla y se hizo con todos sus tesoros", poniendo fin al Imperio Bizantino.Mara logró salvar la reliquia cristiana de las manos del conquistador otomano y la entregó al monasterio de San Pablo, uno de los veinte santuarios ortodoxos del Monte Athos griego, lugar sagrado para los cristianos ortodoxos de todo el mundo.La península de Athos, aunque forma parte del Estado griego, cuenta con una amplia autonomía desde 1924 que le permite, entre otras cosas, prohibir la entrada de mujeres en su territorio, proclamado como el Estado Monástico Autónomo de la Montaña Sagrada y habitado únicamente por poco más de dos mil monjes ortodoxos.Los supuestos Regalos de los Reyes de Oriente se conservan en forma de 28 pequeños colgantes de oro ornamentados con filigranas, cada uno de distinta forma, de los que cuelgan sobre hilos de plata piezas compuestas de mirra e incienso. Arturo Escarda

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