Chusovitina, 40 años, intenta lo más difícil en busca de sus séptimos JJOO

La gimnasta uzbeka Oksana Chusovitina. EFE/Archivo La gimnasta uzbeka Oksana Chusovitina. EFE/Archivo

La gimnasta uzbeka Oksana Chusovitina. EFE/Archivo

La noticia corrió como la pólvora por las redes sociales, en las que los aficionados a la gimnasia son más que activos: "¡Chusovitina intentará un 'Produnova' en Glasgow!". Por si los Mundiales que empiezan mañana en la capital escocesa no tuvieran suficiente interés, la veterana uzbeka promete el más difícil todavía en busca de su plaza olímpica.Con 40 años, seis Juegos Olímpicos y cuatro nacionalidades distintas en su currículum, Chusovitina -que anunció su retirada después de Londres 2012 y luego se desdijo- necesita subir al podio en la final de salto de estos Mundiales si quiere asegurarse el viaje a Río 2016.Es su gran especialidad, pero, ante la competencia de gimnastas a las que saca más de veinte años, ha decidido asumir el máximo riesgo e intentar el salto más difícil del código de la Federación Internacional (FIG), el que lleva el nombre de la rusa Yelena Produnova, que lo hizo por primera vez en 1999.Desde entonces, muchas lo han intentado pero solo otras dos gimnastas lo han conseguido: la dominicana Yamilet Peña, en los Mundiales de 2011, y la india Dipa Karmakar, en los Juegos de la Commonwealth de 2014. Ambas están también en Glasgow, lo que promete un concurso apasionante.El 'Produnova' es el único salto con una dificultad de 7,0. Si lo ejecuta a la perfección, la gimnasta puede obtener una nota insólita de hasta 17 puntos. La saltadora debe hacer tres giros completos, uno para superar el potro y luego dos más, con lo que es prácticamente imposible que aterrice de pie salvo que alcance una altura increíble.Después de que Uzbekistán no se clasificara como equipo para estos Mundiales, que a su vez darán plaza olímpica a los ocho mejores países, Chusovotina solo puede acudir a los Juegos como gimnasta individual, lo que la obliga a ganar alguna medalla en Glasgow si no quiere depender de invitaciones o cuotas continentales.Fue campeona mundial de salto en 2003 y subcampeona olímpica en 2008. Desde febrero de 2013 vuelve a competir para Uzbekistán, su país natal, pero antes lo hizo como soviética, como miembro del Equipo Unificado (Barcelona'92, donde ganó el oro por equipos), como uzbeka (Atlanta 1996, Sídney 2000 y Atenas 2004), como alemana (Pekín 2008 y Londres 2012) y de nuevo como uzbeka. En total, once medallas mundiales y dos olímpicas.En 1999 fue madre de un hijo, Alisher, a quien en 2002 se le diagnosticó una leucemia. La familia se trasladó a vivir a Alemania para que el niño recibiera el tratamiento adecuado, lo que llevó a Chusovitina, que había abandonado la gimnasia tras la maternidad, a nacionalizarse alemana y a volver a la competición para ganar el dinero que necesitaba.Tras hacerse cargo como entrenadora de la selección uzbeka, en febrero de 2013 la FIG le autorizó un nuevo cambio de nacionalidad y ahora quiere volver a representar a su país en los Juegos de Río. No lo tiene fácil, pero nadie quiere que se quede fuera.Se han difundido imágenes de Chusovitina entrenando el 'Produnova', ya en Glasgow en las vísperas de estos Mundiales, que serán los decimocuartos de su carrera. Se le quedó algo corto, pero estuvo cerca de lograrlo. Todas las gimnastas que se entrenaban en ese momento, lo mismo que técnicos, jueces y personal de apoyo, interrumpieron unos segundos su actividad para poner sus ojos en Chusovotina.Es la más admirada y la más esperada, a sus 40 años. Y aún falta por saber cuál será su segundo salto, "una sorpresa", según ella, y un salto hasta ahora inédito, según se aventura. Si alguien puede lograrlo, sin duda es ella.

La noticia corrió como la pólvora por las redes sociales, en las que los aficionados a la gimnasia son más que activos: "¡Chusovitina intentará un 'Produnova' en Glasgow!". Por si los Mundiales que empiezan mañana en la capital escocesa no tuvieran suficiente interés, la veterana uzbeka promete el más difícil todavía en busca de su plaza olímpica.Con 40 años, seis Juegos Olímpicos y cuatro nacionalidades distintas en su currículum, Chusovitina -que anunció su retirada después de Londres 2012 y luego se desdijo- necesita subir al podio en la final de salto de estos Mundiales si quiere asegurarse el viaje a Río 2016.Es su gran especialidad, pero, ante la competencia de gimnastas a las que saca más de veinte años, ha decidido asumir el máximo riesgo e intentar el salto más difícil del código de la Federación Internacional (FIG), el que lleva el nombre de la rusa Yelena Produnova, que lo hizo por primera vez en 1999.Desde entonces, muchas lo han intentado pero solo otras dos gimnastas lo han conseguido: la dominicana Yamilet Peña, en los Mundiales de 2011, y la india Dipa Karmakar, en los Juegos de la Commonwealth de 2014. Ambas están también en Glasgow, lo que promete un concurso apasionante.El 'Produnova' es el único salto con una dificultad de 7,0. Si lo ejecuta a la perfección, la gimnasta puede obtener una nota insólita de hasta 17 puntos. La saltadora debe hacer tres giros completos, uno para superar el potro y luego dos más, con lo que es prácticamente imposible que aterrice de pie salvo que alcance una altura increíble.Después de que Uzbekistán no se clasificara como equipo para estos Mundiales, que a su vez darán plaza olímpica a los ocho mejores países, Chusovotina solo puede acudir a los Juegos como gimnasta individual, lo que la obliga a ganar alguna medalla en Glasgow si no quiere depender de invitaciones o cuotas continentales.Fue campeona mundial de salto en 2003 y subcampeona olímpica en 2008. Desde febrero de 2013 vuelve a competir para Uzbekistán, su país natal, pero antes lo hizo como soviética, como miembro del Equipo Unificado (Barcelona'92, donde ganó el oro por equipos), como uzbeka (Atlanta 1996, Sídney 2000 y Atenas 2004), como alemana (Pekín 2008 y Londres 2012) y de nuevo como uzbeka. En total, once medallas mundiales y dos olímpicas.En 1999 fue madre de un hijo, Alisher, a quien en 2002 se le diagnosticó una leucemia. La familia se trasladó a vivir a Alemania para que el niño recibiera el tratamiento adecuado, lo que llevó a Chusovitina, que había abandonado la gimnasia tras la maternidad, a nacionalizarse alemana y a volver a la competición para ganar el dinero que necesitaba.Tras hacerse cargo como entrenadora de la selección uzbeka, en febrero de 2013 la FIG le autorizó un nuevo cambio de nacionalidad y ahora quiere volver a representar a su país en los Juegos de Río. No lo tiene fácil, pero nadie quiere que se quede fuera.Se han difundido imágenes de Chusovitina entrenando el 'Produnova', ya en Glasgow en las vísperas de estos Mundiales, que serán los decimocuartos de su carrera. Se le quedó algo corto, pero estuvo cerca de lograrlo. Todas las gimnastas que se entrenaban en ese momento, lo mismo que técnicos, jueces y personal de apoyo, interrumpieron unos segundos su actividad para poner sus ojos en Chusovotina.Es la más admirada y la más esperada, a sus 40 años. Y aún falta por saber cuál será su segundo salto, "una sorpresa", según ella, y un salto hasta ahora inédito, según se aventura. Si alguien puede lograrlo, sin duda es ella.

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