Bangkok amanece a medio gas en el segundo día del bloqueo antigubernamental

Manifestantes protestan por las calles de Bangkok (Tailandia). EFE/Archivo Manifestantes protestan por las calles de Bangkok (Tailandia). EFE/Archivo

Manifestantes protestan por las calles de Bangkok (Tailandia). EFE/Archivo

Las calles de Bangkok amanecieron hoy con menos movimiento de lo habitual, en el segundo día de campaña de los antigubernamentales para paralizar la actividad en la capital y forzar la caída del Gobierno interino.Miles de manifestantes continúan en diversas intersecciones céntricas donde han montado sus tiendas de campaña, carpas y escenarios con la intención de alargar las protestas hasta que también se suspendan las elecciones del 2 de febrero."Cerraremos la ciudad. Lo haremos todos los días hasta que ganemos", declaró ayer el líder de las protestas, el ex viceprimer ministro Suthep Thaugsuban, en uno de los lugares tomados por los opositores.A pesar de la presencia de decenas de miles de manifestantes y del cierre de decenas de oficinas y centros educativos, los principales centros comerciales se mantuvieron ayer abiertos, aunque con horarios reducidos.Todos aquellos que tenían que llegar al trabajo utilizaron el metro, el tren elevado o a través de los canales para llegar a sus destinos, sobre todo los empleados más vulnerables que no pueden permitirse perder un día de salario.La primera ministra en funciones, Yingluck Shinawatra, ha convocado a una reunión a representantes del opositor Partido Demócrata, al Tribunal Constitucional, la Fiscalía y otras instituciones estatales para abordar el posible retraso de los comicios.Sin embargo, los manifestantes, que cuentan con el apoyo de la oposición, han rechazado cualquier diálogo con el Ejecutivo.Su plan es que un consejo no electo acometa reformas en el sistema político, que consideran corrompido, antes de celebrar elecciones, un paréntesis no democrático que podría durar entre 12 y 14 meses.Los seguidores de Suthep culpan de los males del país a Thaksin Shinawatra, el ex primer ministro depuesto en un golpe de Estado en 2006 al que acusan de dirigir el país desde el exilio, donde evita una condena por corrupción.Thaksin y sus aliados han ganado todas las elecciones desde 2001 y cuentan con un respaldo mayoritario en las zonas rurales del norte y noreste, pero sus detractores también tienen capacidad para movilizar a decenas de miles de manifestantes, tal como han demostrado en repetidas ocasiones.La ONG International Crisis Group advirtió de que se están agotando las vías para una solución pacífica a la crisis y que la suspensión de las elecciones puede generar una espiral de violencia en el país."Las élites tailandesas enfrentadas -con apoyos multitudinarios- disienten fundamentalmente en cómo se debería adquirir y ejercer el poder", indicó el organismo internacional.Desde el golpe de Estado contra Thaksin, sus simpatizantes y detractores han tomado las calles de Bangkok en diversas ocasiones para exigir la dimisión del Gobierno de turno en manifestaciones que a menudo han terminado en violencia. EFEgrc/emr

Las calles de Bangkok amanecieron hoy con menos movimiento de lo habitual, en el segundo día de campaña de los antigubernamentales para paralizar la actividad en la capital y forzar la caída del Gobierno interino.Miles de manifestantes continúan en diversas intersecciones céntricas donde han montado sus tiendas de campaña, carpas y escenarios con la intención de alargar las protestas hasta que también se suspendan las elecciones del 2 de febrero."Cerraremos la ciudad. Lo haremos todos los días hasta que ganemos", declaró ayer el líder de las protestas, el ex viceprimer ministro Suthep Thaugsuban, en uno de los lugares tomados por los opositores.A pesar de la presencia de decenas de miles de manifestantes y del cierre de decenas de oficinas y centros educativos, los principales centros comerciales se mantuvieron ayer abiertos, aunque con horarios reducidos.Todos aquellos que tenían que llegar al trabajo utilizaron el metro, el tren elevado o a través de los canales para llegar a sus destinos, sobre todo los empleados más vulnerables que no pueden permitirse perder un día de salario.La primera ministra en funciones, Yingluck Shinawatra, ha convocado a una reunión a representantes del opositor Partido Demócrata, al Tribunal Constitucional, la Fiscalía y otras instituciones estatales para abordar el posible retraso de los comicios.Sin embargo, los manifestantes, que cuentan con el apoyo de la oposición, han rechazado cualquier diálogo con el Ejecutivo.Su plan es que un consejo no electo acometa reformas en el sistema político, que consideran corrompido, antes de celebrar elecciones, un paréntesis no democrático que podría durar entre 12 y 14 meses.Los seguidores de Suthep culpan de los males del país a Thaksin Shinawatra, el ex primer ministro depuesto en un golpe de Estado en 2006 al que acusan de dirigir el país desde el exilio, donde evita una condena por corrupción.Thaksin y sus aliados han ganado todas las elecciones desde 2001 y cuentan con un respaldo mayoritario en las zonas rurales del norte y noreste, pero sus detractores también tienen capacidad para movilizar a decenas de miles de manifestantes, tal como han demostrado en repetidas ocasiones.La ONG International Crisis Group advirtió de que se están agotando las vías para una solución pacífica a la crisis y que la suspensión de las elecciones puede generar una espiral de violencia en el país."Las élites tailandesas enfrentadas -con apoyos multitudinarios- disienten fundamentalmente en cómo se debería adquirir y ejercer el poder", indicó el organismo internacional.Desde el golpe de Estado contra Thaksin, sus simpatizantes y detractores han tomado las calles de Bangkok en diversas ocasiones para exigir la dimisión del Gobierno de turno en manifestaciones que a menudo han terminado en violencia. EFEgrc/emr

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