Turquía bombardea Siria por sexto día tras caer otro obús en su territorio

Los continuos combates entre el Ejército sirio y grupos de la oposición armada, a pocos kilómetros de la frontera turca, han obligado hoy a cerrar los colegios del municipio de Akçakale, en la provincia turca meridional de Sanliurfa.La caída de obuses lanzados desde el lado sirio ha creado un ambiente de guerra en Akçakale, localidad donde el miércoles pasado murieron cinco personas al impactar un proyectil en su casa.Este lunes, los colegios permanecen cerrados en dicha localidad, ha informado la agencia de noticias Anadolu.Algunos alumnos se han quejado de que llevan semanas sin poder ver a sus maestros debido a la frecuente caída de misiles en los últimos días, mientras que en meses pasado hubo ráfagas de balas perdidas, situación por la que se aconsejaba no salir de casa.Ayer, otro obús cayó en este municipio, sin causar heridos, y a las 15:50 otro proyectil impactó en el municipio de Hacipasa, en la provincia de Hatay, unos 250 kilómetros más al oeste, donde han caído ya otros tres en los días pasados."El obús impactó en un terreno baldío a 150 metros de la frontera y 200 de las casas más próximas sin causar daños personales ni materiales", se puntualiza en un comunicado de la oficina del gobernador de Hatay."Se cree que fue disparado por las Fuerzas Armadas de Siria y las unidades de frontera (turcas) devolvieron fuego como represalia", se añade en la nota.El gabinete de ministros de Turquía se reunirá hoy para debatir qué medidas tomar en las zonas fronterizas, mientras que la prensa local especula sobre la posibilidad de imponer una "zona colchón" en el interior de Siria.Según publica hoy el diario de referencia "Milliyet", el Gobierno turco estudia la posibilidad de enviar cazas F-16 a bombardear posiciones sirias, en caso de que haya nuevas víctimas mortales turcas.La cadena turca NTV recoge hoy las declaraciones del diputado sirio Sharif Shehad, quien acusa a los grupos rebeldes de disparar hacia Turquía para "provocar una guerra entre ambos países"."Siria ha tomado medidas para prevenir la violencia y el Ejército tiene orden de mantenerse a más de 10 kilómetros de la frontera", afirmó Shehad.Pero el ministro de Asuntos Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, afirmó el viernes pasado que el obús que mató a cinco personas en Akçakale era uno de 122 mm, disparado por un mortero D30, un arma "que únicamente emplea el Ejército de Siria", en sus palabras.

Los continuos combates entre el Ejército sirio y grupos de la oposición armada, a pocos kilómetros de la frontera turca, han obligado hoy a cerrar los colegios del municipio de Akçakale, en la provincia turca meridional de Sanliurfa.La caída de obuses lanzados desde el lado sirio ha creado un ambiente de guerra en Akçakale, localidad donde el miércoles pasado murieron cinco personas al impactar un proyectil en su casa.Este lunes, los colegios permanecen cerrados en dicha localidad, ha informado la agencia de noticias Anadolu.Algunos alumnos se han quejado de que llevan semanas sin poder ver a sus maestros debido a la frecuente caída de misiles en los últimos días, mientras que en meses pasado hubo ráfagas de balas perdidas, situación por la que se aconsejaba no salir de casa.Ayer, otro obús cayó en este municipio, sin causar heridos, y a las 15:50 otro proyectil impactó en el municipio de Hacipasa, en la provincia de Hatay, unos 250 kilómetros más al oeste, donde han caído ya otros tres en los días pasados."El obús impactó en un terreno baldío a 150 metros de la frontera y 200 de las casas más próximas sin causar daños personales ni materiales", se puntualiza en un comunicado de la oficina del gobernador de Hatay."Se cree que fue disparado por las Fuerzas Armadas de Siria y las unidades de frontera (turcas) devolvieron fuego como represalia", se añade en la nota.El gabinete de ministros de Turquía se reunirá hoy para debatir qué medidas tomar en las zonas fronterizas, mientras que la prensa local especula sobre la posibilidad de imponer una "zona colchón" en el interior de Siria.Según publica hoy el diario de referencia "Milliyet", el Gobierno turco estudia la posibilidad de enviar cazas F-16 a bombardear posiciones sirias, en caso de que haya nuevas víctimas mortales turcas.La cadena turca NTV recoge hoy las declaraciones del diputado sirio Sharif Shehad, quien acusa a los grupos rebeldes de disparar hacia Turquía para "provocar una guerra entre ambos países"."Siria ha tomado medidas para prevenir la violencia y el Ejército tiene orden de mantenerse a más de 10 kilómetros de la frontera", afirmó Shehad.Pero el ministro de Asuntos Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, afirmó el viernes pasado que el obús que mató a cinco personas en Akçakale era uno de 122 mm, disparado por un mortero D30, un arma "que únicamente emplea el Ejército de Siria", en sus palabras.

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