Los desplazados en Sudán del Sur se enfrentan al riesgo de epidemias, según MSF

La situación de decenas de miles de desplazados por el conflicto en Sudán del Sur es "muy preocupante", ya que en muchos casos no tienen acceso a un saneamiento adecuado, lo que podría propiciar brotes de epidemias como el cólera o el sarampión.La coordinadora de emergencias de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Sudán del Sur, Louisa Markering, alertó hoy en una entrevista con Efe desde Yuba del riesgo de epidemias y de que la volátil situación dificulta la posibilidad de atender a quien más lo necesita."Sudán del Sur ya era muy frágil y vulnerable, y ahora lo va a ser más todavía", señaló Markering, quien recordó que, hace solo dos años, el 70% o el 80% de la atención sanitaria en el país ya era proporcionada a través de las ONG.Según la responsable, las necesidades más urgentes varían en cada región, pero la mayoría están referidas sobre todo al saneamiento y al acceso al agua potable y a comida."Muchos desplazados internos están en campos que no están preparados, en los que no hay letrinas, ni agua, ni acceso a atención sanitaria primaria", dijo.Preocupan especialmente los crecientes casos de diarrea, que pueden derivar en brotes de cólera, y también la aparición de otras enfermedades infecciosas como el sarampión.Markering señaló que hay una cobertura de vacunación entre la población sursudanesa "más bien baja", con lo cual "a nada que se junten un par de casos, el sarampión se podría propagar rápido"."MSF va a apoyar las campañas de vacunación dentro de los campos, hay que hacerlo rápido", enfatizó.La ONG atiende sobre el terreno a miles de desplazados por los combates entre las tropas gubernamentales y los rebeldes leales al ex vicepresidente, Riek Mashar, especialmente en la zona de Awerial, donde se agolpan más de 50.000 desplazados que han huido de la violencia en la ciudad de Bor, capital del estado de Jonglei.Desde el pasado 15 de diciembre, los rebeldes se enfrentan a las tropas gubernamentales del presidente, Salva Kiir, quien acusó a su rival político de intentar dar un golpe de Estado.Los enfrentamientos han cobrado un tinte étnico, ya que Kiir pertenece a la tribu mayoritaria en el país, los dinka, mientras que Mashar pertenece a los nuer, y resucitan anteriores conflictos tribales en la nación más joven del mundo, que se independizó de su vecino del norte en julio de 2011.Markering destacó la ausencia de informaciones fiables acerca de la situación del conflicto, ya que se especula tanto con avances de los rebeldes sobre la capital, Yuba, como con la próxima retoma de Bor por parte del ejército."En estos momentos la capital está tranquila, pero es muy difícil saber cuál es la posición de los rebeldes. Por ahora, los combates se centran en el este y el noreste del país, el oeste está tranquilo", dijo.Sin embargo, la coordinadora de emergencias llamó la atención sobre la dramática situación de los refugiados que abandonaron los estados meridionales de Sudán, como Kordofán del Sur o el Nilo azul, y se han encontrado con nuevos combates en Sudán del Sur."Esta gente está afectada por un doble conflicto. Dejaron sus casas huyendo de uno y se han encontrado con otro", señaló, antes de agregar que en Malakal, capital del estado del Alto Nilo, se ha perdido el contacto con pequeños grupos de refugiados y se teme por su suerte.El penoso estado de las infraestructuras y la incertidumbre sobre los combates hace que la labor de los trabajadores humanitarios se complique aún más, ya que uno de los problemas que afrontan es que "hoy puede haber un vuelo a un sitio determinado, pero mañana no, o el aeropuerto puede estar abierto o cerrado de un día para otro".Según Markering, ahora mismo, debido a la situación de la seguridad, resulta muy complicado desplazar equipos y abastecimientos.Además, aunque en este momento no hay problemas con las partes contendientes, en el pasado sí los ha habido, y las instalaciones de las ONG han sido atacadas.Por todo ello, Markering, al igual que los sursudaneses, tiene un ojo puesto en Adís Abeba, donde tienen lugar las negociaciones entre el gobierno y los rebeldes."Esperemos que en la mesa de negociaciones puedan llegar a un acuerdo", confía esta holandesa.

La situación de decenas de miles de desplazados por el conflicto en Sudán del Sur es "muy preocupante", ya que en muchos casos no tienen acceso a un saneamiento adecuado, lo que podría propiciar brotes de epidemias como el cólera o el sarampión.La coordinadora de emergencias de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Sudán del Sur, Louisa Markering, alertó hoy en una entrevista con Efe desde Yuba del riesgo de epidemias y de que la volátil situación dificulta la posibilidad de atender a quien más lo necesita."Sudán del Sur ya era muy frágil y vulnerable, y ahora lo va a ser más todavía", señaló Markering, quien recordó que, hace solo dos años, el 70% o el 80% de la atención sanitaria en el país ya era proporcionada a través de las ONG.Según la responsable, las necesidades más urgentes varían en cada región, pero la mayoría están referidas sobre todo al saneamiento y al acceso al agua potable y a comida."Muchos desplazados internos están en campos que no están preparados, en los que no hay letrinas, ni agua, ni acceso a atención sanitaria primaria", dijo.Preocupan especialmente los crecientes casos de diarrea, que pueden derivar en brotes de cólera, y también la aparición de otras enfermedades infecciosas como el sarampión.Markering señaló que hay una cobertura de vacunación entre la población sursudanesa "más bien baja", con lo cual "a nada que se junten un par de casos, el sarampión se podría propagar rápido"."MSF va a apoyar las campañas de vacunación dentro de los campos, hay que hacerlo rápido", enfatizó.La ONG atiende sobre el terreno a miles de desplazados por los combates entre las tropas gubernamentales y los rebeldes leales al ex vicepresidente, Riek Mashar, especialmente en la zona de Awerial, donde se agolpan más de 50.000 desplazados que han huido de la violencia en la ciudad de Bor, capital del estado de Jonglei.Desde el pasado 15 de diciembre, los rebeldes se enfrentan a las tropas gubernamentales del presidente, Salva Kiir, quien acusó a su rival político de intentar dar un golpe de Estado.Los enfrentamientos han cobrado un tinte étnico, ya que Kiir pertenece a la tribu mayoritaria en el país, los dinka, mientras que Mashar pertenece a los nuer, y resucitan anteriores conflictos tribales en la nación más joven del mundo, que se independizó de su vecino del norte en julio de 2011.Markering destacó la ausencia de informaciones fiables acerca de la situación del conflicto, ya que se especula tanto con avances de los rebeldes sobre la capital, Yuba, como con la próxima retoma de Bor por parte del ejército."En estos momentos la capital está tranquila, pero es muy difícil saber cuál es la posición de los rebeldes. Por ahora, los combates se centran en el este y el noreste del país, el oeste está tranquilo", dijo.Sin embargo, la coordinadora de emergencias llamó la atención sobre la dramática situación de los refugiados que abandonaron los estados meridionales de Sudán, como Kordofán del Sur o el Nilo azul, y se han encontrado con nuevos combates en Sudán del Sur."Esta gente está afectada por un doble conflicto. Dejaron sus casas huyendo de uno y se han encontrado con otro", señaló, antes de agregar que en Malakal, capital del estado del Alto Nilo, se ha perdido el contacto con pequeños grupos de refugiados y se teme por su suerte.El penoso estado de las infraestructuras y la incertidumbre sobre los combates hace que la labor de los trabajadores humanitarios se complique aún más, ya que uno de los problemas que afrontan es que "hoy puede haber un vuelo a un sitio determinado, pero mañana no, o el aeropuerto puede estar abierto o cerrado de un día para otro".Según Markering, ahora mismo, debido a la situación de la seguridad, resulta muy complicado desplazar equipos y abastecimientos.Además, aunque en este momento no hay problemas con las partes contendientes, en el pasado sí los ha habido, y las instalaciones de las ONG han sido atacadas.Por todo ello, Markering, al igual que los sursudaneses, tiene un ojo puesto en Adís Abeba, donde tienen lugar las negociaciones entre el gobierno y los rebeldes."Esperemos que en la mesa de negociaciones puedan llegar a un acuerdo", confía esta holandesa.

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