Los servicios de seguridad palestinos advierten de posible intifada en 2014

Los servicios de seguridad de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) advierten, en un documento interno, del estallido de una posible intifada durante 2014 si fracasan las actuales negociaciones de paz con Israel.En el documento, que difunde en exclusiva el diario israelí Yediot Aharonot, se estima que el fracaso de las negociaciones que comenzaron en julio pasado conllevará a un incremento de los ataques espontáneos contra objetivos israelíes y recomienda elaborar planes para evitar verse arrastrados a la ola de violencia.En 2000, cuando estalló la segunda Intifada, numerosos agentes armados de las fuerzas de seguridad de la ANP se vieron arrastrados por las masas a participar en los choques contra las fuerzas israelíes, lo que elevó rápidamente el nivel de los enfrentamientos.En aquel alzamiento, que estalló a raíz del fracaso de las negociaciones de Camp David y tras una visita del entonces líder de la oposición Ariel Sharón a la explanada de las mezquitas de Jerusalén, murieron más de 4.500 palestinos y 1.000 israelíes, en la la peor ola de violencia entre ambos pueblos hasta el momento.El presidente de la ANP, Mahmud Abás, ha afirmado en numerosas ocasiones que los palestinos no recurrirán a la violencia para ver concretadas sus aspiraciones nacionales, pero en el informe se dice que la población puede verse alentada por grupos islamistas, entre ellos Hamás, que gobierna en Gaza.Siempre según la versión del diario, en el documento palestino se indica que Hamás puede cambiar de táctica durante 2014 para centrarse en la actividad militar en Cisjordania, aunque esta vez no sería por medio de atentados suicidas contra objetivos judíos, sino por medio de francotiradores.Uno de los primeros objetivos de Hamás, la Yihad Islámica y el Frente Popular de Liberación de Palestina (FPLP) será el secuestro de soldados o civiles israelíes, con el fin de canjearlos por sus propios presos.También se advierte del incremento en la actividad de grupos radicales salafistas en Gaza y Cisjordania y se menciona en particular el efecto de los estudiantes universitarios palestinos que regresan de países en los que Al Qaeda tiene una fuerte presencia o que han combatido en Siria al lado de los rebeldes.Otro fenómeno del que advierte el informe es el de la creciente influencia en la zona de la milicia chíi libanesa Hizbolá, que busca tener acceso a recursos humanos locales para, primero, recopilar información sobre Israel y, segundo, servirse de ellos como arma en el caso de una nueva guerra con el Estado judío.Después de varios años de relativa calma en Cisjordania, en la segunda mitad de 2013 se registró un considerable incremento del número de víctimas mortales palestinas e israelíes, así como en el número de ataques populares contra objetivos israelíes en territorio ocupado.En sus últimos informes, los servicios de Inteligencia del Ejército israelí y el servicio secreto Shabak aseguran no ver aún la estructura organizada que requiere una intifada ni las órdenes para consolidarla, pero no descartan un incremento en los ataques individuales, un fenómeno parecido a la que condujo al primer alzamiento palestino, entre 1987 y 1993.

Los servicios de seguridad de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) advierten, en un documento interno, del estallido de una posible intifada durante 2014 si fracasan las actuales negociaciones de paz con Israel.En el documento, que difunde en exclusiva el diario israelí Yediot Aharonot, se estima que el fracaso de las negociaciones que comenzaron en julio pasado conllevará a un incremento de los ataques espontáneos contra objetivos israelíes y recomienda elaborar planes para evitar verse arrastrados a la ola de violencia.En 2000, cuando estalló la segunda Intifada, numerosos agentes armados de las fuerzas de seguridad de la ANP se vieron arrastrados por las masas a participar en los choques contra las fuerzas israelíes, lo que elevó rápidamente el nivel de los enfrentamientos.En aquel alzamiento, que estalló a raíz del fracaso de las negociaciones de Camp David y tras una visita del entonces líder de la oposición Ariel Sharón a la explanada de las mezquitas de Jerusalén, murieron más de 4.500 palestinos y 1.000 israelíes, en la la peor ola de violencia entre ambos pueblos hasta el momento.El presidente de la ANP, Mahmud Abás, ha afirmado en numerosas ocasiones que los palestinos no recurrirán a la violencia para ver concretadas sus aspiraciones nacionales, pero en el informe se dice que la población puede verse alentada por grupos islamistas, entre ellos Hamás, que gobierna en Gaza.Siempre según la versión del diario, en el documento palestino se indica que Hamás puede cambiar de táctica durante 2014 para centrarse en la actividad militar en Cisjordania, aunque esta vez no sería por medio de atentados suicidas contra objetivos judíos, sino por medio de francotiradores.Uno de los primeros objetivos de Hamás, la Yihad Islámica y el Frente Popular de Liberación de Palestina (FPLP) será el secuestro de soldados o civiles israelíes, con el fin de canjearlos por sus propios presos.También se advierte del incremento en la actividad de grupos radicales salafistas en Gaza y Cisjordania y se menciona en particular el efecto de los estudiantes universitarios palestinos que regresan de países en los que Al Qaeda tiene una fuerte presencia o que han combatido en Siria al lado de los rebeldes.Otro fenómeno del que advierte el informe es el de la creciente influencia en la zona de la milicia chíi libanesa Hizbolá, que busca tener acceso a recursos humanos locales para, primero, recopilar información sobre Israel y, segundo, servirse de ellos como arma en el caso de una nueva guerra con el Estado judío.Después de varios años de relativa calma en Cisjordania, en la segunda mitad de 2013 se registró un considerable incremento del número de víctimas mortales palestinas e israelíes, así como en el número de ataques populares contra objetivos israelíes en territorio ocupado.En sus últimos informes, los servicios de Inteligencia del Ejército israelí y el servicio secreto Shabak aseguran no ver aún la estructura organizada que requiere una intifada ni las órdenes para consolidarla, pero no descartan un incremento en los ataques individuales, un fenómeno parecido a la que condujo al primer alzamiento palestino, entre 1987 y 1993.

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