La Feria de Fráncfort se inaugura mañana otra vez bajo el sino de lo digital

La Feria del Libro de Fráncfort se inaugura mañana con Nueva Zelanda como invitado de honor y una vez más marcada por el debate sobre las consecuencias de la revolución digital para el mundo editorial.El director de la Feria, Jürgen Boos, insiste desde hace años en ver la revolución digital como una oportunidad para el sector y no como una amenaza, pese a los muchos problemas que se derivan de la digitalización.Boos admite, sin embargo, que un aumento radical de la cuota de mercado del libro digital en Europa traería consigo una amenaza para las pequeñas librerías. Además, con la digitalización, surge un reto que es redefinir la legislación con respecto a los derechos de autor.En Europa la cuota de mercado del libro digital todavía es mínima, en torno al 2 por ciento, mientras que en Estados Unidos ya alcanza cerca del 60 por ciento, lo que obedece a diversos factores culturales y comerciales.Así, por ejemplo, mientras que en el mundo anglosajón los precios de los libros digitales tienden a ser un diez por ciento del de los libros en papel, en Europa las diferencias de precio son mínimas.Ello se debe en parte a la institución del precio fijo de los libros en algunos países, creado precisamente para proteger las pequeñas librerías.Además, para Boos, está el aspecto cultural que hace que mientras los estadounidenses ven el libro como un bien de consumo muchos europeos lo siguen viendo como un bien cultural."Nosotros nos seguimos definiendo por los libros que tenemos en la estantería", dijo Boos.En todo caso, indicó Boos en una reunión con la Asociación de la Prensa Extranjera, este año prácticamente en todos los stands, al lado de los productos tradicionales, también podrán encontrarse una oferta de productos digitales.Las dimensiones de la Feria, pese a las repercusiones de la crisis económica, serán similares a las de años anteriores con más de 7.000 expositores de más de 200 países que hacen de Fráncfort la muestra más grande del mundo en el sector.En esta edición habrá un centro temático adicional, además del dedicado al país invitado, relacionado con los niños y jóvenes, que tendrá en cuenta desde el libro hasta los medios electrónicos."Lo que pasa en el mundo de los medios para niños y jóvenes es un prototipo de lo que está pasando en general en la sociedad. El mundo de mañana depende en buena parte de lo que los niños de hoy leen", dijo Boos, en la reunión con la prensa extranjera.Durante este año, ha habido un libro que ha causado furor en Alemania titulado "Demencia digital", del neurólogo Manfred Spitzer.Spitzer sostiene que, con el uso de recursos digitales, desde las máquinas buscadoras hasta los navegadores, la juventud actual está dejando de usar zonas de su cerebro y con ello la humanidad está entrando en un proceso de paulatina "estupidización".Boos considera que la digitalización no debe enfrentarse con la mirada pesimista de Spitzer sino buscar los horizontes que esta puede abrir y ha dicho que en la Feria se podrá ver como algunos consorcios, con Nintendo o Sony, han desarrollado productos que unen el libro de papel, el mundo digital y el universo de la "play station". En ese marco, y en un pabellón dedicado a temas educativos, se podrá ver una simulación de cómo, según los departamentos de investigación de varias empresas, será el aula del futuro.Los recursos de esta aula le deberán mucho a la digitalización y a otras tecnologías que permiten simulaciones en 3D.Al lado de todo ese futurismo, editores y agentes de todo el mundo se encontrarán para cerrar negociaciones ya acordadas de antemano o sencillamente para mantener los contactos de cara a futuras cooperaciones.Rodrigo Zuleta

La Feria del Libro de Fráncfort se inaugura mañana con Nueva Zelanda como invitado de honor y una vez más marcada por el debate sobre las consecuencias de la revolución digital para el mundo editorial.El director de la Feria, Jürgen Boos, insiste desde hace años en ver la revolución digital como una oportunidad para el sector y no como una amenaza, pese a los muchos problemas que se derivan de la digitalización.Boos admite, sin embargo, que un aumento radical de la cuota de mercado del libro digital en Europa traería consigo una amenaza para las pequeñas librerías. Además, con la digitalización, surge un reto que es redefinir la legislación con respecto a los derechos de autor.En Europa la cuota de mercado del libro digital todavía es mínima, en torno al 2 por ciento, mientras que en Estados Unidos ya alcanza cerca del 60 por ciento, lo que obedece a diversos factores culturales y comerciales.Así, por ejemplo, mientras que en el mundo anglosajón los precios de los libros digitales tienden a ser un diez por ciento del de los libros en papel, en Europa las diferencias de precio son mínimas.Ello se debe en parte a la institución del precio fijo de los libros en algunos países, creado precisamente para proteger las pequeñas librerías.Además, para Boos, está el aspecto cultural que hace que mientras los estadounidenses ven el libro como un bien de consumo muchos europeos lo siguen viendo como un bien cultural."Nosotros nos seguimos definiendo por los libros que tenemos en la estantería", dijo Boos.En todo caso, indicó Boos en una reunión con la Asociación de la Prensa Extranjera, este año prácticamente en todos los stands, al lado de los productos tradicionales, también podrán encontrarse una oferta de productos digitales.Las dimensiones de la Feria, pese a las repercusiones de la crisis económica, serán similares a las de años anteriores con más de 7.000 expositores de más de 200 países que hacen de Fráncfort la muestra más grande del mundo en el sector.En esta edición habrá un centro temático adicional, además del dedicado al país invitado, relacionado con los niños y jóvenes, que tendrá en cuenta desde el libro hasta los medios electrónicos."Lo que pasa en el mundo de los medios para niños y jóvenes es un prototipo de lo que está pasando en general en la sociedad. El mundo de mañana depende en buena parte de lo que los niños de hoy leen", dijo Boos, en la reunión con la prensa extranjera.Durante este año, ha habido un libro que ha causado furor en Alemania titulado "Demencia digital", del neurólogo Manfred Spitzer.Spitzer sostiene que, con el uso de recursos digitales, desde las máquinas buscadoras hasta los navegadores, la juventud actual está dejando de usar zonas de su cerebro y con ello la humanidad está entrando en un proceso de paulatina "estupidización".Boos considera que la digitalización no debe enfrentarse con la mirada pesimista de Spitzer sino buscar los horizontes que esta puede abrir y ha dicho que en la Feria se podrá ver como algunos consorcios, con Nintendo o Sony, han desarrollado productos que unen el libro de papel, el mundo digital y el universo de la "play station". En ese marco, y en un pabellón dedicado a temas educativos, se podrá ver una simulación de cómo, según los departamentos de investigación de varias empresas, será el aula del futuro.Los recursos de esta aula le deberán mucho a la digitalización y a otras tecnologías que permiten simulaciones en 3D.Al lado de todo ese futurismo, editores y agentes de todo el mundo se encontrarán para cerrar negociaciones ya acordadas de antemano o sencillamente para mantener los contactos de cara a futuras cooperaciones.Rodrigo Zuleta

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