BQB comprará los aviones de Pluna y negociará con el Gobierno el uso de las rutas

La empresa BQB pagará los 137 millones de dólares comprometidos por la española Cosmo en una subasta y adquirirá los derechos sobre siete aviones de la quebrada Pluna, al tiempo que negociará con el Gobierno uruguayo el uso de las rutas que operaba la aerolínea, informaron hoy fuentes oficiales.Esta decisión aclara parcialmente el panorama aeronáutico uruguayo tras once días de especulaciones y rumores sobre el futuro de la navegación aérea en Uruguay y varias maniobras empresariales y políticas que se han realizado al respecto.La decisión del empresario argentino Juan Carlos López Mena, que desde el momento de la quiebra de Pluna el pasado mes de julio fue uno de los grandes candidatos a obtener los aviones, obligará ahora al empresario a negociar con el Gobierno las rutas que se le van a entregar, lo que probablemente incluirá el pago de algunas deudas que adquirió Pluna y la contratación de varios empleados que quedaron sin trabajo tras el cierre de la empresa.López Mena dijo al presidente José Mujica que se presentará ante el fideicomiso que gestiona el patrimonio de Pluna y que organizó su polémica venta y hará valer la garantía de 13,7 millones de dólares que Cosmo presentó el pasado día 1 de octubre en el momento de la subasta.El empresario expresó sus intenciones horas después de que Cosmo anunciara al Ejecutivo a través de un correo electrónico que no podía hacerse cargo de la compra y se expusiera a perder la garantía que presentó para poder participar de la subasta.Mujica informó a su vez a los extrabajadores de Pluna, quienes se mostraron muy contrariados por la noticia.Los trabajadores, que negociaban con inversores extranjeros y locales la creación de una nueva línea aérea que empleara las rutas de su antigua empresa, decidieron iniciar un paro en el mantenimiento de la flota aérea, única labor que realizan desde que quebró la empresa, en rechazo a que sea el argentino el que compre los aviones.La venta de los aviones en subasta comenzó con la sorpresa de que fuera Cosmo, un postor desconocido, quien pujara el día 1 de octubre por los Bombardier CRJ 900 de la aerolínea y anunciara que se los iba a llevar del país.Apenas 48 horas después, el dueño de BQB anunció que negociaba con Cosmo la permanencia de las naves en el país.Poco después, López Mena presentó un plan al Gobierno que incluía el uso de los aviones de Cosmo pero que requería la cesión gratuita por parte del Estado de todas las rutas que operaba Pluna, que fue rechazada.Simultáneamente, se conoció que el representante de Cosmo en la subasta, Antonio Sánchez, trabajó durante años para López Mena y mantenía una relación muy estrecha con él, y que la garantía que presentó para participar en la subasta fue avalada por una aseguradora que trabaja intensamente con Buquebus, naviera de propiedad de López Mena.Ante las dudas sobre Cosmo, varios empresarios y grupos se mostraron interesados en entrar en el mercado aéreo uruguayo y comprar el derecho a los aviones o bien, como querían los trabajadores, formar una nueva aerolínea que usara las rutas de Pluna con los aviones que aún siguen en manos del Estado.Ayer mismo, la compañía española Air Nostrum también mostró su interés por explotar el mercado aéreo uruguayo.El Parlamento uruguayo aprobó el 17 de julio pasado la liquidación de Pluna debido a la crítica situación financiera de la empresa, que tenía deudas por 380 millones de dólares.Cuando se anunció su quiebra, el pasado 9 de julio, Pluna operaba unos 250 vuelos semanales desde y hacia Argentina, Brasil, Chile y Paraguay, lo que suponía cerca del 80 por ciento del total de vuelos en Uruguay.Algunas de sus frecuencias le fueron otorgadas temporalmente a otras compañías.

La empresa BQB pagará los 137 millones de dólares comprometidos por la española Cosmo en una subasta y adquirirá los derechos sobre siete aviones de la quebrada Pluna, al tiempo que negociará con el Gobierno uruguayo el uso de las rutas que operaba la aerolínea, informaron hoy fuentes oficiales.Esta decisión aclara parcialmente el panorama aeronáutico uruguayo tras once días de especulaciones y rumores sobre el futuro de la navegación aérea en Uruguay y varias maniobras empresariales y políticas que se han realizado al respecto.La decisión del empresario argentino Juan Carlos López Mena, que desde el momento de la quiebra de Pluna el pasado mes de julio fue uno de los grandes candidatos a obtener los aviones, obligará ahora al empresario a negociar con el Gobierno las rutas que se le van a entregar, lo que probablemente incluirá el pago de algunas deudas que adquirió Pluna y la contratación de varios empleados que quedaron sin trabajo tras el cierre de la empresa.López Mena dijo al presidente José Mujica que se presentará ante el fideicomiso que gestiona el patrimonio de Pluna y que organizó su polémica venta y hará valer la garantía de 13,7 millones de dólares que Cosmo presentó el pasado día 1 de octubre en el momento de la subasta.El empresario expresó sus intenciones horas después de que Cosmo anunciara al Ejecutivo a través de un correo electrónico que no podía hacerse cargo de la compra y se expusiera a perder la garantía que presentó para poder participar de la subasta.Mujica informó a su vez a los extrabajadores de Pluna, quienes se mostraron muy contrariados por la noticia.Los trabajadores, que negociaban con inversores extranjeros y locales la creación de una nueva línea aérea que empleara las rutas de su antigua empresa, decidieron iniciar un paro en el mantenimiento de la flota aérea, única labor que realizan desde que quebró la empresa, en rechazo a que sea el argentino el que compre los aviones.La venta de los aviones en subasta comenzó con la sorpresa de que fuera Cosmo, un postor desconocido, quien pujara el día 1 de octubre por los Bombardier CRJ 900 de la aerolínea y anunciara que se los iba a llevar del país.Apenas 48 horas después, el dueño de BQB anunció que negociaba con Cosmo la permanencia de las naves en el país.Poco después, López Mena presentó un plan al Gobierno que incluía el uso de los aviones de Cosmo pero que requería la cesión gratuita por parte del Estado de todas las rutas que operaba Pluna, que fue rechazada.Simultáneamente, se conoció que el representante de Cosmo en la subasta, Antonio Sánchez, trabajó durante años para López Mena y mantenía una relación muy estrecha con él, y que la garantía que presentó para participar en la subasta fue avalada por una aseguradora que trabaja intensamente con Buquebus, naviera de propiedad de López Mena.Ante las dudas sobre Cosmo, varios empresarios y grupos se mostraron interesados en entrar en el mercado aéreo uruguayo y comprar el derecho a los aviones o bien, como querían los trabajadores, formar una nueva aerolínea que usara las rutas de Pluna con los aviones que aún siguen en manos del Estado.Ayer mismo, la compañía española Air Nostrum también mostró su interés por explotar el mercado aéreo uruguayo.El Parlamento uruguayo aprobó el 17 de julio pasado la liquidación de Pluna debido a la crítica situación financiera de la empresa, que tenía deudas por 380 millones de dólares.Cuando se anunció su quiebra, el pasado 9 de julio, Pluna operaba unos 250 vuelos semanales desde y hacia Argentina, Brasil, Chile y Paraguay, lo que suponía cerca del 80 por ciento del total de vuelos en Uruguay.Algunas de sus frecuencias le fueron otorgadas temporalmente a otras compañías.

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