Bienal indígena en Ecuador busca afianzar la identidad y crecer en diversidad

Los secretos de las plantas sagradas, gastronomía indígena, instrumentos musicales originarios e introducidos, esculturas y pinturas se despliegan desde esta semana en una Bienal en Quito que busca afianzar la identidad indígena y avanzar en el desarrollo dentro de la diversidad.Así lo aseguró a Efe Jorge Cevallos, coordinador y productor general de la IV Bienal Intercontinental de arte indígena, ancestral o milenario, en la que 150 artistas de 22 países exponen su obra plástica.Pinturas de indígenas en ceremonias musicales, escenas de la vida en el campo, la creencia en los espíritus y su relación con la naturaleza y otras temáticas se representan con vivos colores en las obras que se expondrán hasta el próximo 14 de octubre en distintos lugares de la ciudad."Nuestras culturas y pueblos son todos muy alegres, que manejan una cromática viva que refleja la propia naturaleza del universo", comentó Cevallos al destacar la variedad en la paleta de colores desplegada en las obras que, en su opinión, representan también la "unidad en la diversidad".Por ello, apuntó que el mensaje que deja el arte "es que la diversidad es muy importante".Desde su primera edición en 2006, la Bienal busca un "renacer" de la expresión cultural indígena para que "recobre la energía que tenía antes del hecho desastroso como fue la conquista", señaló.No se trata, aclaró, de un renacer como "revanchismo", sino más bien un "despertar" del arte también "enriquecido" por otras culturas.Según Cevallos, las obras en la Bienal muestran "la fuerza" de un arte que se ha sabido basar en sus orígenes, pero ha acogido también "la sabiduría de otras culturas".Precisamente por ello, no todos los artistas que participan en la Bienal son indígenas, una muestra de que la "mentalidad es abierta a otras culturas que cultivan su labor artística desde la perspectiva de los pueblos indígenas".El catálogo de la Bienal también denota diversidad, pues no se limita a obras pictóricas o escultóricas sino que ofrece danza, teatro, música, grabado, artesanía, textiles e incluso ofrece presentaciones sobre la medicina tradicional.Se incluye un conversatorio sobre las plantas sagradas, magia y ritualidad desmembrada en temas vinculados a la defensa del uso tradicional de la hoja de coca y la importancia de plantas nativas para rituales sagrados y como medicamentos.Aunque en lo inmediato la Bienal es una vitrina para exponer la cultura relacionada con el mundo ancestral, su objetivo principal es generar espacios de entrenamiento técnico y capacitación para formar nueva generación de artistas "desde perspectiva de culturas madres", comentó Cevallos."Esa es nuestra preocupación principal - dijo- ante carencia total en nuestro país de escuelas de capacitación para artistas".Fruto de las bienales anteriores, ha nacido una galería viajera que tiene unas sesenta obras de una veintena de artistas, que se exhibe en distintos lugares.Con todas estas expresiones se pretende recobrar la cultura ancestral para ofrecerla a las futuras generaciones para que se proyecten desde allí afianzando su identidad, dijo."Vivimos en una sociedad mercantilista, existen potencias y países que lo último que quieren es que creemos, y nos han vuelto consumidores de lo que ellos producen provocando que lo nuestro desaparezca", opinó.Para vender sus productos, los mercantilistas primero buscan "borrar nuestra capacidad de comprender nuestra propia existencia, es un negocio, nada más. Mientras más rápido se borre nuestra memoria más vamos a consumir las cosas que se producen afuera", indicó.Por eso la Bienal busca "reforzar esa identidad, pero no desde un sentido etnicista sino más bien en sentido de aportar al país y mundo elementos nuevos"."Amamos nuestras raíces paro también respetamos, consideramos y aprendemos de los otros, de ahí la unidad en la diversidad", subrayó.

Los secretos de las plantas sagradas, gastronomía indígena, instrumentos musicales originarios e introducidos, esculturas y pinturas se despliegan desde esta semana en una Bienal en Quito que busca afianzar la identidad indígena y avanzar en el desarrollo dentro de la diversidad.Así lo aseguró a Efe Jorge Cevallos, coordinador y productor general de la IV Bienal Intercontinental de arte indígena, ancestral o milenario, en la que 150 artistas de 22 países exponen su obra plástica.Pinturas de indígenas en ceremonias musicales, escenas de la vida en el campo, la creencia en los espíritus y su relación con la naturaleza y otras temáticas se representan con vivos colores en las obras que se expondrán hasta el próximo 14 de octubre en distintos lugares de la ciudad."Nuestras culturas y pueblos son todos muy alegres, que manejan una cromática viva que refleja la propia naturaleza del universo", comentó Cevallos al destacar la variedad en la paleta de colores desplegada en las obras que, en su opinión, representan también la "unidad en la diversidad".Por ello, apuntó que el mensaje que deja el arte "es que la diversidad es muy importante".Desde su primera edición en 2006, la Bienal busca un "renacer" de la expresión cultural indígena para que "recobre la energía que tenía antes del hecho desastroso como fue la conquista", señaló.No se trata, aclaró, de un renacer como "revanchismo", sino más bien un "despertar" del arte también "enriquecido" por otras culturas.Según Cevallos, las obras en la Bienal muestran "la fuerza" de un arte que se ha sabido basar en sus orígenes, pero ha acogido también "la sabiduría de otras culturas".Precisamente por ello, no todos los artistas que participan en la Bienal son indígenas, una muestra de que la "mentalidad es abierta a otras culturas que cultivan su labor artística desde la perspectiva de los pueblos indígenas".El catálogo de la Bienal también denota diversidad, pues no se limita a obras pictóricas o escultóricas sino que ofrece danza, teatro, música, grabado, artesanía, textiles e incluso ofrece presentaciones sobre la medicina tradicional.Se incluye un conversatorio sobre las plantas sagradas, magia y ritualidad desmembrada en temas vinculados a la defensa del uso tradicional de la hoja de coca y la importancia de plantas nativas para rituales sagrados y como medicamentos.Aunque en lo inmediato la Bienal es una vitrina para exponer la cultura relacionada con el mundo ancestral, su objetivo principal es generar espacios de entrenamiento técnico y capacitación para formar nueva generación de artistas "desde perspectiva de culturas madres", comentó Cevallos."Esa es nuestra preocupación principal - dijo- ante carencia total en nuestro país de escuelas de capacitación para artistas".Fruto de las bienales anteriores, ha nacido una galería viajera que tiene unas sesenta obras de una veintena de artistas, que se exhibe en distintos lugares.Con todas estas expresiones se pretende recobrar la cultura ancestral para ofrecerla a las futuras generaciones para que se proyecten desde allí afianzando su identidad, dijo."Vivimos en una sociedad mercantilista, existen potencias y países que lo último que quieren es que creemos, y nos han vuelto consumidores de lo que ellos producen provocando que lo nuestro desaparezca", opinó.Para vender sus productos, los mercantilistas primero buscan "borrar nuestra capacidad de comprender nuestra propia existencia, es un negocio, nada más. Mientras más rápido se borre nuestra memoria más vamos a consumir las cosas que se producen afuera", indicó.Por eso la Bienal busca "reforzar esa identidad, pero no desde un sentido etnicista sino más bien en sentido de aportar al país y mundo elementos nuevos"."Amamos nuestras raíces paro también respetamos, consideramos y aprendemos de los otros, de ahí la unidad en la diversidad", subrayó.

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