Cancilleres árabes y suramericanos discutieron la Declaración de Lima

La III Cumbre de América del Sur-Países Árabes (ASPA) comenzó hoy en Lima con un intenso debate de los ministros de Relaciones Exteriores sobre las situaciones regionales y las perspectivas de sus vínculos políticos y económicos.El encuentro de ministros, convocado para ajustar los términos de la Declaración de Lima que suscribirán mañana los jefes de Estado y de Gobierno, permitió apreciar una gran disposición para incrementar los vínculos comerciales, pero también diferencias en el tratamiento de asuntos políticos regionales.A pesar de que el canciller peruano, Rafael Roncagliolo, había afirmado el viernes pasado que la declaración estaba prácticamente consensuada, hoy se propuso la inclusión de cuestiones candentes como la situación en Siria y Palestina.La reunión, celebrada en su mayor parte a puerta cerrada, estuvo encabezada por el canciller Roncagliolo, así como por el de Irak, Zebari Hoshyar, y Brasil, Antonio Patriota, y el secretario general de la Liga Árabe, Nabil el Arabi.En medio de las exposiciones, el canciller peruano hizo un llamamiento a la "flexibilidad y a permanecer unidos pese a las diferencias", que no especificó.Por su parte, el presidente de la Liga de Estados Árabes, Nabil El Arabi, pidió que se plantee una solución a la "crisis asfixiante" que vive Siria y a los problemas que afronta el Estado Palestino.El Arabi dijo que los países reunidos en el foro ASPA deben mantener la esperanza de "poner fin a la hemorragia que está teniendo Siria" y también lamentó que los esfuerzos para lograr la paz en Palestina hayan "quedado congelados" en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.Añadió que la aspiración del bloque que representa es que la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de mañana "sea un paso más en la integración (de los árabes) con los países de la Unasur".El canciller argentino, Héctor Timerman, hizo referencia al problema de las islas Abu Musa, ocupadas por Irán y que también son reclamadas por Emiratos Árabes Unidos, y lo comparó con el caso de su país con Inglaterra por las islas Malvinas.Consideró que este último problema es "un hecho colonial" y se trata de "la acción de una potencia, de un hecho que perdura en el tiempo".Otro tema que generó polémica fue el pedido de Bolivia para que la Declaración de Lima incluyera el reconocimiento de la hoja de coca como patrimonio cultural, una posición a la que se opuso Perú, según revelaron participantes en la cita.Posteriormente, la presidencia del Consejo de Ministros de Exteriores decidió suspender las conversaciones para resolver de manera interna los detalles pendientes y entregar el texto final para la aprobación de los jefes de Estado y de Gobierno.La Declaración de Lima contendrá 70 puntos que incluirán temas de coordinación política, económica y financiera, además de cooperación en educación, cultura y medio ambiente.Según fuentes oficiales, en el documento final se mencionará la situación de países como Siria y Palestina; el multilateralismo y la solución pacífica de controversias.Además, se aceptarán propuestas que buscan afianzar la integración, como la planteada por Líbano de formar la secretaría general de ASPA y la celebración de reuniones de ministros de Exteriores de ambos bloques durante el tiempo que no se efectúen cumbres de jefes de Estado y de Gobierno.Mientras los ministros discutían estos temas, se celebró en paralelo el III Encuentro Empresarial ASPA, que fue inaugurado por el presidente peruano, Ollanta Humala, y Nabil el Arabi.Durante el encuentro, el presidente de Líbano, Michel Sleiman, informó que el intercambio comercial entre los países de América del Sur y los árabes alcanza los 30.000 millones de dólares anuales.Sleiman destacó que las relaciones comerciales entre ambas regiones avanzaron "de manera espectacular" desde la primera Cumbre ASPA, celebrada en Brasil en 2005."Tenemos muchos retos energéticos y económicos para el futuro. Eso nos obliga a trabajar juntos para poder coordinar nuestros esfuerzos, intercambiar ideas y encontrar las mejores soluciones para hacer frente a estos desafíos de la mejor manera posible sin perder nuestro crecimiento social y económico", dijo.La buena disposición hacia suramérica fue confirmada por el presidente de Túnez, Moncef Marzouki, quien afirmó a Efe que "el mundo árabe mira a América Latina con mucha admiración" y ambas regiones buscan un enriquecimiento mutuo en lo político, en lo económico y en lo social.

La III Cumbre de América del Sur-Países Árabes (ASPA) comenzó hoy en Lima con un intenso debate de los ministros de Relaciones Exteriores sobre las situaciones regionales y las perspectivas de sus vínculos políticos y económicos.El encuentro de ministros, convocado para ajustar los términos de la Declaración de Lima que suscribirán mañana los jefes de Estado y de Gobierno, permitió apreciar una gran disposición para incrementar los vínculos comerciales, pero también diferencias en el tratamiento de asuntos políticos regionales.A pesar de que el canciller peruano, Rafael Roncagliolo, había afirmado el viernes pasado que la declaración estaba prácticamente consensuada, hoy se propuso la inclusión de cuestiones candentes como la situación en Siria y Palestina.La reunión, celebrada en su mayor parte a puerta cerrada, estuvo encabezada por el canciller Roncagliolo, así como por el de Irak, Zebari Hoshyar, y Brasil, Antonio Patriota, y el secretario general de la Liga Árabe, Nabil el Arabi.En medio de las exposiciones, el canciller peruano hizo un llamamiento a la "flexibilidad y a permanecer unidos pese a las diferencias", que no especificó.Por su parte, el presidente de la Liga de Estados Árabes, Nabil El Arabi, pidió que se plantee una solución a la "crisis asfixiante" que vive Siria y a los problemas que afronta el Estado Palestino.El Arabi dijo que los países reunidos en el foro ASPA deben mantener la esperanza de "poner fin a la hemorragia que está teniendo Siria" y también lamentó que los esfuerzos para lograr la paz en Palestina hayan "quedado congelados" en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.Añadió que la aspiración del bloque que representa es que la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de mañana "sea un paso más en la integración (de los árabes) con los países de la Unasur".El canciller argentino, Héctor Timerman, hizo referencia al problema de las islas Abu Musa, ocupadas por Irán y que también son reclamadas por Emiratos Árabes Unidos, y lo comparó con el caso de su país con Inglaterra por las islas Malvinas.Consideró que este último problema es "un hecho colonial" y se trata de "la acción de una potencia, de un hecho que perdura en el tiempo".Otro tema que generó polémica fue el pedido de Bolivia para que la Declaración de Lima incluyera el reconocimiento de la hoja de coca como patrimonio cultural, una posición a la que se opuso Perú, según revelaron participantes en la cita.Posteriormente, la presidencia del Consejo de Ministros de Exteriores decidió suspender las conversaciones para resolver de manera interna los detalles pendientes y entregar el texto final para la aprobación de los jefes de Estado y de Gobierno.La Declaración de Lima contendrá 70 puntos que incluirán temas de coordinación política, económica y financiera, además de cooperación en educación, cultura y medio ambiente.Según fuentes oficiales, en el documento final se mencionará la situación de países como Siria y Palestina; el multilateralismo y la solución pacífica de controversias.Además, se aceptarán propuestas que buscan afianzar la integración, como la planteada por Líbano de formar la secretaría general de ASPA y la celebración de reuniones de ministros de Exteriores de ambos bloques durante el tiempo que no se efectúen cumbres de jefes de Estado y de Gobierno.Mientras los ministros discutían estos temas, se celebró en paralelo el III Encuentro Empresarial ASPA, que fue inaugurado por el presidente peruano, Ollanta Humala, y Nabil el Arabi.Durante el encuentro, el presidente de Líbano, Michel Sleiman, informó que el intercambio comercial entre los países de América del Sur y los árabes alcanza los 30.000 millones de dólares anuales.Sleiman destacó que las relaciones comerciales entre ambas regiones avanzaron "de manera espectacular" desde la primera Cumbre ASPA, celebrada en Brasil en 2005."Tenemos muchos retos energéticos y económicos para el futuro. Eso nos obliga a trabajar juntos para poder coordinar nuestros esfuerzos, intercambiar ideas y encontrar las mejores soluciones para hacer frente a estos desafíos de la mejor manera posible sin perder nuestro crecimiento social y económico", dijo.La buena disposición hacia suramérica fue confirmada por el presidente de Túnez, Moncef Marzouki, quien afirmó a Efe que "el mundo árabe mira a América Latina con mucha admiración" y ambas regiones buscan un enriquecimiento mutuo en lo político, en lo económico y en lo social.

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