Centroamérica se prepara ante posibles catástrofes naturales

Centroamérica, una de las zonas más vulnerables a desastres naturales del mundo, calcula el impacto de posibles catástrofes y define cómo afrontar sus consecuencias con la asistencia técnica del Banco Mundial y la cooperación de España.El objetivo es "aumentar la capacidad de los gobiernos para generar mapas de amenazas" que ayuden a "definir políticas para reducir los riesgos en las ciudades y los países", explicó a Efe Fernando Ramírez, especialista en Gestión de Riesgo de Desastres del BM para América Latina y el Caribe.Ramírez presentó hoy un estudio sobre el riesgo sísmico existente en la ciudad panameña de David, cercana a la frontera con Costa Rica, que muestra que el 35 % de sus viviendas son vulnerables a un temblor y recomienda una serie de medidas para minimizar el impacto en caso de catástrofe natural.El estudio, financiado con fondos y donaciones del Banco Mundial y del Gobierno de España, fue desarrollado por un equipo multidisciplinario con la participación de instituciones panameñas como el Ministerio de Vivienda y la Universidad de Panamá.En una entrevista con Efe, Ramírez destacó que el problema del riesgo "es complejo en Centroamérica", ya que la región "está expuesta a una de las zonas sísmicas más activas del mundo, como es el Cinturón de Fuego del Pacífico".En el istmo, añadió, "hay una cadena volcánica enorme, la mayor parte de los países está expuesto a tormentas tropicales y huracanes y, encima, hay deslizamientos e inundaciones".A ellos se suma el modo de construcción de los asentamientos humanos en Centroamérica, una de las zonas más pobres del mundo en la que abundan las viviendas levantadas de manera informal, que no es "la más conveniente" para afrontar desastres, dijo.Algunos estudios aseguran que los once eventos extremos ocurridos en los últimos años en Centroamérica, atribuidos al cambio climático, han causado unos 13.600 millones de dólares en pérdidas.Solo el temporal que azotó a casi toda Centroamérica hace un año dejó daños por al menos 1.968 millones de dólares, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), además de casi un centenar de muertos y miles de afectados.Los sismos y los huracanes son los fenómenos que pueden causar catástrofes y por ello son los que han centrado la atención de las autoridades para desarrollar los proyectos de asistencia técnica.Cada uno de esos proyectos, que comenzaron a desarrollarse en Centroamérica en 2008 y se extendieron a Suramérica (Perú, Colombia y Chile) en 2010, cuesta unos 120.000 dólares que aportan el BM y España con fondos no reembolsables o donaciones, explicó Ramírez.El Banco Mundial "provee asistencia técnica, facilita el entrenamiento y asesora a las entidades" involucradas, pero el desarrollo corresponde a los gobiernos."Hemos hecho análisis para los sectores de salud y educación en El Salvador relativo al riesgo sísmico; en Costa Rica analizamos cuál sería el daño en el sector de agua y saneamiento en San José en caso de sismo; en Colombia evaluamos el riesgo volcánico; en Chile el sísmico y de tsunami", dijo.En Panamá, agregó, se analizó la infraestructura de un grupo de viviendas, de centros de salud y de escuelas de David, y se aplicó una técnica para calcular las consecuencias de temblores dependiendo de sus magnitudes.El estudio precisó que el 35 % de las cerca de 42.000 viviendas de la ciudad es más vulnerable a un terremoto, ya que carece de mampostería y confinamiento, aseguró el especialista sénior del BM.Para realizar el análisis de riesgo se utiliza el programa informático de código abierto Iniciativa de Evaluación Probabilista de Riesgos (CAPRA, por sus siglas en inglés), con el que se pueden hacer modelos de amenazas de terremotos, huracanes, deslizamientos, inundaciones, tsunamis y volcanes, indicó Ramírez.Los estudios hechos con CAPRA "han sido ampliamente desarrollados por agencias de que miden el riesgo del sector asegurador", y hasta hace pocos años en la región se utilizaba muy poco "porque el software era muy costoso", añadió.El BM ha iniciado la expansión de los proyectos de asistencia técnica al sur de Asia, en países como Pakistán, Sri Lanka y Bután, donde "ya se iniciaron las primeras capacitaciones en CAPRA", informó el especialista.

Centroamérica, una de las zonas más vulnerables a desastres naturales del mundo, calcula el impacto de posibles catástrofes y define cómo afrontar sus consecuencias con la asistencia técnica del Banco Mundial y la cooperación de España.El objetivo es "aumentar la capacidad de los gobiernos para generar mapas de amenazas" que ayuden a "definir políticas para reducir los riesgos en las ciudades y los países", explicó a Efe Fernando Ramírez, especialista en Gestión de Riesgo de Desastres del BM para América Latina y el Caribe.Ramírez presentó hoy un estudio sobre el riesgo sísmico existente en la ciudad panameña de David, cercana a la frontera con Costa Rica, que muestra que el 35 % de sus viviendas son vulnerables a un temblor y recomienda una serie de medidas para minimizar el impacto en caso de catástrofe natural.El estudio, financiado con fondos y donaciones del Banco Mundial y del Gobierno de España, fue desarrollado por un equipo multidisciplinario con la participación de instituciones panameñas como el Ministerio de Vivienda y la Universidad de Panamá.En una entrevista con Efe, Ramírez destacó que el problema del riesgo "es complejo en Centroamérica", ya que la región "está expuesta a una de las zonas sísmicas más activas del mundo, como es el Cinturón de Fuego del Pacífico".En el istmo, añadió, "hay una cadena volcánica enorme, la mayor parte de los países está expuesto a tormentas tropicales y huracanes y, encima, hay deslizamientos e inundaciones".A ellos se suma el modo de construcción de los asentamientos humanos en Centroamérica, una de las zonas más pobres del mundo en la que abundan las viviendas levantadas de manera informal, que no es "la más conveniente" para afrontar desastres, dijo.Algunos estudios aseguran que los once eventos extremos ocurridos en los últimos años en Centroamérica, atribuidos al cambio climático, han causado unos 13.600 millones de dólares en pérdidas.Solo el temporal que azotó a casi toda Centroamérica hace un año dejó daños por al menos 1.968 millones de dólares, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), además de casi un centenar de muertos y miles de afectados.Los sismos y los huracanes son los fenómenos que pueden causar catástrofes y por ello son los que han centrado la atención de las autoridades para desarrollar los proyectos de asistencia técnica.Cada uno de esos proyectos, que comenzaron a desarrollarse en Centroamérica en 2008 y se extendieron a Suramérica (Perú, Colombia y Chile) en 2010, cuesta unos 120.000 dólares que aportan el BM y España con fondos no reembolsables o donaciones, explicó Ramírez.El Banco Mundial "provee asistencia técnica, facilita el entrenamiento y asesora a las entidades" involucradas, pero el desarrollo corresponde a los gobiernos."Hemos hecho análisis para los sectores de salud y educación en El Salvador relativo al riesgo sísmico; en Costa Rica analizamos cuál sería el daño en el sector de agua y saneamiento en San José en caso de sismo; en Colombia evaluamos el riesgo volcánico; en Chile el sísmico y de tsunami", dijo.En Panamá, agregó, se analizó la infraestructura de un grupo de viviendas, de centros de salud y de escuelas de David, y se aplicó una técnica para calcular las consecuencias de temblores dependiendo de sus magnitudes.El estudio precisó que el 35 % de las cerca de 42.000 viviendas de la ciudad es más vulnerable a un terremoto, ya que carece de mampostería y confinamiento, aseguró el especialista sénior del BM.Para realizar el análisis de riesgo se utiliza el programa informático de código abierto Iniciativa de Evaluación Probabilista de Riesgos (CAPRA, por sus siglas en inglés), con el que se pueden hacer modelos de amenazas de terremotos, huracanes, deslizamientos, inundaciones, tsunamis y volcanes, indicó Ramírez.Los estudios hechos con CAPRA "han sido ampliamente desarrollados por agencias de que miden el riesgo del sector asegurador", y hasta hace pocos años en la región se utilizaba muy poco "porque el software era muy costoso", añadió.El BM ha iniciado la expansión de los proyectos de asistencia técnica al sur de Asia, en países como Pakistán, Sri Lanka y Bután, donde "ya se iniciaron las primeras capacitaciones en CAPRA", informó el especialista.

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