Cristina Fernández ante el desafío de mantener vivo el kirchnerismo

La presidenta de Argentina Cristina Fernández. EFE/Archivo La presidenta de Argentina Cristina Fernández. EFE/Archivo

La presidenta de Argentina Cristina Fernández. EFE/Archivo

Cristina Fernández se prepara para dejar la Casa Rosada con un alto nivel de aprobación y el desafío de mantener vivo el "kirchnerismo" en el ciclo político que estrenará el país tras las elecciones del domingo.En la recta final de su mandato, con un 40 por ciento de aprobación, según las encuestas, Fernández no ha acusado todavía el síndrome del "pato rengo" (cojo), habitual en los altos cargos próximos a la retirada.Eligió al candidato del oficialismo para su sucesión -Daniel Scioli-, impuso como vicepresidente a uno de sus hombres de confianza -Carlos Zanini- participó en la elaboración de las listas de legisladores y ha tenido un llamativo protagonismo en la campaña electoral.Se despedirá de los militantes en un acto multitudinario, a principios de noviembre, en el que estará acompañada por varios mandatarios de la región, antes de la asunción de su sucesor, el 10 de diciembre.La presidenta apura el final de la llamada "década K", que comenzó en 2003, con el triunfo del fallecido expresidente Néstor Kirchner, quien inauguró un periodo de confianza, con la recuperación del crack del 2001 y crecimientos a tasas chinas.Un tirón que se tradujo en el triunfo de Cristina Fernández en 2007, que revalidó, con un 54 por ciento de votos, en 2011, un año después de la muerte de su esposo y antecesor.La "década ganada", como la bautiza el oficialismo, termina con una economía estancada, una inflación superior al 20 %, un índice de pobreza que alcanza el 25 % -según cálculos independientes-, sangría de divisas, mercado negro y desconfianza de los mercados internacionales hacia el país.Pero también con logros sociales, como el reconocimiento del matrimonio igualitario y la extensión de ayudas a familias sin recursos, como la Asignación Universal por hijo, mejoras en las jubilaciones y subsidios de los que se benefician un total de 17,5 millones de argentinos.Un periodo, además, marcado por el conflicto, porque "el kirchnerismo entiende la democracia como conflicto", explica el analista Ricardo Rouvier.Un legado de luces y sombras del que Cristina Fernández sale con una aprobación del 40 por ciento, según la consultora Management&Fit, lo que le permite alimentar el sueño de volver a competir por la Casa Rosada en 2019."El kirchnerismo es un periodo fuerte de la historia argentina y no va a pasar desapercibido", sostiene Rouvier.El desafío inmediato será la supervivencia de esta corriente peronista, alimentada por organizaciones que han copado buena parte de las instituciones, como La Cámpora, creada por Kirchner y ahora encabezada por su hijo Máximo."El futuro está en disputa y el kirchnerismo tratará de no morir", continúa Rouvier.Un intento, el de mantener vivas sus agrupaciones, en el que ya fracasaron otros ex presidentes argentinos tras dejar el poder, desde el radical Raúl Alfonsín, a los peronistas Carlos Menem y Eduardo Duhalde.Paradójicamente, un triunfo del oficialista Scioli, un peronista no de raíz kirchnerista, dificultaría el objetivo del kirchnerismo.De alcanzar la Presidencia, Scioli, según los analistas, trataría de hacerse también con el control del Partido Justicialista, con un talante que se ajusta más al perfil de peronismo tradicional y con diálogo con los gobernadores."Cuanto más exitoso sea Scioli, más a la sombra va a ir quedando ella. Eso a la práctica va a jugar un rol muy importante: el éxito o el fracaso del próximo presidente la va a condicionar", opina Patricio Giusto, de Diagnóstico Político.Un triunfo del conservador Mauricio Macri, segundo en las encuestas, sin embargo, ayudaría a "ordenar" al peronismo."Sería un elemento ordenador, porque el peronismo se alinearía en su contra como fuerza de oposición", apunta Rouvier.En cualquiera de los escenarios, Cristina Fernández podría mantener la tentación de volver al poder."Ella dijo: Mejor que el que venga gobierne bien porque si no me va obligar a volver en 2019. Me parece que ella tiene un proyecto de volver explícito", afirma Rosendo Fraga, de Nueva Mayoría.Una tentación que tampoco es novedad en el peronismo. Juan Domingo Perón presidió tres veces el país, También intentaron volver -sin éxito- Menem y Duhalde."¿Cómo se la imaginan a Cristina, cortando rosas y atendiendo nietos? No, nadie", advierte el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.Cristina Fernández, por ahora, guarda silencio.

Cristina Fernández se prepara para dejar la Casa Rosada con un alto nivel de aprobación y el desafío de mantener vivo el "kirchnerismo" en el ciclo político que estrenará el país tras las elecciones del domingo.En la recta final de su mandato, con un 40 por ciento de aprobación, según las encuestas, Fernández no ha acusado todavía el síndrome del "pato rengo" (cojo), habitual en los altos cargos próximos a la retirada.Eligió al candidato del oficialismo para su sucesión -Daniel Scioli-, impuso como vicepresidente a uno de sus hombres de confianza -Carlos Zanini- participó en la elaboración de las listas de legisladores y ha tenido un llamativo protagonismo en la campaña electoral.Se despedirá de los militantes en un acto multitudinario, a principios de noviembre, en el que estará acompañada por varios mandatarios de la región, antes de la asunción de su sucesor, el 10 de diciembre.La presidenta apura el final de la llamada "década K", que comenzó en 2003, con el triunfo del fallecido expresidente Néstor Kirchner, quien inauguró un periodo de confianza, con la recuperación del crack del 2001 y crecimientos a tasas chinas.Un tirón que se tradujo en el triunfo de Cristina Fernández en 2007, que revalidó, con un 54 por ciento de votos, en 2011, un año después de la muerte de su esposo y antecesor.La "década ganada", como la bautiza el oficialismo, termina con una economía estancada, una inflación superior al 20 %, un índice de pobreza que alcanza el 25 % -según cálculos independientes-, sangría de divisas, mercado negro y desconfianza de los mercados internacionales hacia el país.Pero también con logros sociales, como el reconocimiento del matrimonio igualitario y la extensión de ayudas a familias sin recursos, como la Asignación Universal por hijo, mejoras en las jubilaciones y subsidios de los que se benefician un total de 17,5 millones de argentinos.Un periodo, además, marcado por el conflicto, porque "el kirchnerismo entiende la democracia como conflicto", explica el analista Ricardo Rouvier.Un legado de luces y sombras del que Cristina Fernández sale con una aprobación del 40 por ciento, según la consultora Management&Fit, lo que le permite alimentar el sueño de volver a competir por la Casa Rosada en 2019."El kirchnerismo es un periodo fuerte de la historia argentina y no va a pasar desapercibido", sostiene Rouvier.El desafío inmediato será la supervivencia de esta corriente peronista, alimentada por organizaciones que han copado buena parte de las instituciones, como La Cámpora, creada por Kirchner y ahora encabezada por su hijo Máximo."El futuro está en disputa y el kirchnerismo tratará de no morir", continúa Rouvier.Un intento, el de mantener vivas sus agrupaciones, en el que ya fracasaron otros ex presidentes argentinos tras dejar el poder, desde el radical Raúl Alfonsín, a los peronistas Carlos Menem y Eduardo Duhalde.Paradójicamente, un triunfo del oficialista Scioli, un peronista no de raíz kirchnerista, dificultaría el objetivo del kirchnerismo.De alcanzar la Presidencia, Scioli, según los analistas, trataría de hacerse también con el control del Partido Justicialista, con un talante que se ajusta más al perfil de peronismo tradicional y con diálogo con los gobernadores."Cuanto más exitoso sea Scioli, más a la sombra va a ir quedando ella. Eso a la práctica va a jugar un rol muy importante: el éxito o el fracaso del próximo presidente la va a condicionar", opina Patricio Giusto, de Diagnóstico Político.Un triunfo del conservador Mauricio Macri, segundo en las encuestas, sin embargo, ayudaría a "ordenar" al peronismo."Sería un elemento ordenador, porque el peronismo se alinearía en su contra como fuerza de oposición", apunta Rouvier.En cualquiera de los escenarios, Cristina Fernández podría mantener la tentación de volver al poder."Ella dijo: Mejor que el que venga gobierne bien porque si no me va obligar a volver en 2019. Me parece que ella tiene un proyecto de volver explícito", afirma Rosendo Fraga, de Nueva Mayoría.Una tentación que tampoco es novedad en el peronismo. Juan Domingo Perón presidió tres veces el país, También intentaron volver -sin éxito- Menem y Duhalde."¿Cómo se la imaginan a Cristina, cortando rosas y atendiendo nietos? No, nadie", advierte el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.Cristina Fernández, por ahora, guarda silencio.

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