Iberoamérica elogia la figura de Juan Gelman, escritor del dolor y el compromiso

Escritores, poetas y organizaciones de derechos humanos de toda Iberoamérica ensalzaron hoy la figura del argentino Juan Gelman, quien fallecido el martes en México a los 83 años, en un último recuerdo a una vida marcada por la dictadura, el compromiso con la justicia y la reinvención de las letras hispanas.En Argentina, país que le vio nacer y en el que se declararon tres días de duelo oficial, sus amigos le recordaron como un hombre vital y con un profundo sentido del humor hasta que la dictadura militar (1976-1983) truncó su vida con la desaparición de sus hijos, Ariel y Nora, y de su nuera, Claudia, embarazada de siete meses."Miente la muerte cuando dice que Juan Gelman ya no está. El sigue vivo en todos los que lo quisimos, en todos los que lo leímos, en todos los que en su voz hemos escuchado nuestros más profundos adentros", expresó el escritor uruguayo Eduardo Galeano en la portada del diario Página 12."Su propia vida es un poema comprometido", sostuvo el secretario de Cultura argentino, Jorge Coscia, para quien su obra "demuestra una relación profunda entre capacidad creativa, poesía, literatura y compromiso".La tragedia marcó su extensa obra -más de treinta títulos- que el escritor argentino Horacio González definió como "un canto general al amor desgarrado" propia de "una persona, en su trato personal y en su estilo poético, de gran ternura" en "un mundo despedazado".Para Daniel Freidemberg, uno de sus discípulos, su figura fue decisiva en la poesía argentina: "El único premio que le faltaba era el Nobel y nunca se anquilosó, ni acomodó, cuanto más lo premiaban más áspera y desafiante se volvía su poesía, cada vez buscaba más lejos y más hondo".En la misma línea se manifestó el escritor Jorge Boccanera, quien le acompañó en su última visita a Buenos Aires, el pasado agosto, para presentar "Hoy", una recopilación de sus reflexiones: "Su obra es una especie de Guernica hablado que nos quedará como un legado"."Allá se va Juan, a contarles a los 30.000 (desaparecidos durante la dictadura) que pudo encontrar a su nieta Macarena", señaló a su turno la agrupación argentina de derechos humanos H.I.J.O.S.Precisamente desde Uruguay, país en el que localizó a su nieta, distintas organizaciones de derechos humanos ensalzaron la figura del escritor, entre las que se encuentra el Observatorio Luz Ibarburu."Acá se decía que no había niños desaparecidos y que no se hicieron las mismas cosas que se hicieron en Argentina" y Gelman "demostró" lo contrario, que "los pocos desaparecidos" no habían sido "excesos aislados", sino "una política sistemática", manifestó su director, Raúl Olivera.Olivera también reveló que, tras hablar con Macarena Gelman, la sintió "muy afectada", pues desde que se reencontraron hace catorce años, ambos "habían conseguido establecer una relación muy importante".En 1975, Gelman inició un largo exilio que terminó en Ciudad de México, donde hoy también le recordó el poeta y director de la Fundación para las Letras Mexicanas Eduardo Lizalde, al destacar su capacidad para desarrollar "un tono originalísimo como escritor" marcado por "persecuciones, cárceles, dictaduras" en su militancia "contra los totalitarismos".Asimismo, la poetisa mexicana Myriam Moscona lo alabó como la voz de las víctimas de la dictadura argentina que se difundió a través de una poesía única con "un enorme contenido social y político entre líneas"; mientras el editor José María Espinasa lo reconoció como "uno de los grandes poetas del siglo XX" que "representó una concepción del mundo de una enorme valentía".En España, donde recibió dos de los mayores galardones literarios, el Premio Cervantes y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, los Reyes y los Príncipes mandaron telegramas de condolencia a sus familiares.Mientras el poeta José Manuel Caballero Bonald lo recordó como "un ejemplo magnífico de la construcción verbal, capaz de hallar el "secreto expresivo" de las palabras.El juez Baltasar Garzón, por su parte, elogió "la fortaleza" de un escritor que "hizo más por la justicia que miles de jueces", un referente para "los defensores de los derechos humanos del mundo".En el mismo tono, los también colegas españoles Antonio Gamoneda y Antonio Colinas reconocieron a Gelman como "el mayor poeta iberoamericano", así como un hombre movido por la "piedad y ternura por encima de las tragedias que se presentan en la vida", respectivamente."Triste comienzo de año con la muerte del gran poeta de la lengua Juan Gelman", expresó también el exvicepresidente y escritor nicaragüense Sergio Ramírez Mercado, a la vez que, desde Panamá, el poeta y cineasta Pedro Rivera aseguró ayer que con la muerte de Gelman "se derrumbó una muralla de amor"El Ministerio de Cultura de República Dominicana le dedicó un minuto de aplausos como reconocimiento a su activismo y calidad humana.Los restos del poeta argentino son velados hoy en Ciudad de México en la más estricta intimidad por sus amigos cercanos y su familia, que aún no ha decidido dónde descansarán de forma definitiva.Pero Gelman ya se había despedido mucho antes a través del epitafio que dejó escrito en su primer libro: "Quise o no quise/ Pero a veces me quisieron/ También a mí me alegraban: la primavera, las manos juntas, lo feliz".

Escritores, poetas y organizaciones de derechos humanos de toda Iberoamérica ensalzaron hoy la figura del argentino Juan Gelman, quien fallecido el martes en México a los 83 años, en un último recuerdo a una vida marcada por la dictadura, el compromiso con la justicia y la reinvención de las letras hispanas.En Argentina, país que le vio nacer y en el que se declararon tres días de duelo oficial, sus amigos le recordaron como un hombre vital y con un profundo sentido del humor hasta que la dictadura militar (1976-1983) truncó su vida con la desaparición de sus hijos, Ariel y Nora, y de su nuera, Claudia, embarazada de siete meses."Miente la muerte cuando dice que Juan Gelman ya no está. El sigue vivo en todos los que lo quisimos, en todos los que lo leímos, en todos los que en su voz hemos escuchado nuestros más profundos adentros", expresó el escritor uruguayo Eduardo Galeano en la portada del diario Página 12."Su propia vida es un poema comprometido", sostuvo el secretario de Cultura argentino, Jorge Coscia, para quien su obra "demuestra una relación profunda entre capacidad creativa, poesía, literatura y compromiso".La tragedia marcó su extensa obra -más de treinta títulos- que el escritor argentino Horacio González definió como "un canto general al amor desgarrado" propia de "una persona, en su trato personal y en su estilo poético, de gran ternura" en "un mundo despedazado".Para Daniel Freidemberg, uno de sus discípulos, su figura fue decisiva en la poesía argentina: "El único premio que le faltaba era el Nobel y nunca se anquilosó, ni acomodó, cuanto más lo premiaban más áspera y desafiante se volvía su poesía, cada vez buscaba más lejos y más hondo".En la misma línea se manifestó el escritor Jorge Boccanera, quien le acompañó en su última visita a Buenos Aires, el pasado agosto, para presentar "Hoy", una recopilación de sus reflexiones: "Su obra es una especie de Guernica hablado que nos quedará como un legado"."Allá se va Juan, a contarles a los 30.000 (desaparecidos durante la dictadura) que pudo encontrar a su nieta Macarena", señaló a su turno la agrupación argentina de derechos humanos H.I.J.O.S.Precisamente desde Uruguay, país en el que localizó a su nieta, distintas organizaciones de derechos humanos ensalzaron la figura del escritor, entre las que se encuentra el Observatorio Luz Ibarburu."Acá se decía que no había niños desaparecidos y que no se hicieron las mismas cosas que se hicieron en Argentina" y Gelman "demostró" lo contrario, que "los pocos desaparecidos" no habían sido "excesos aislados", sino "una política sistemática", manifestó su director, Raúl Olivera.Olivera también reveló que, tras hablar con Macarena Gelman, la sintió "muy afectada", pues desde que se reencontraron hace catorce años, ambos "habían conseguido establecer una relación muy importante".En 1975, Gelman inició un largo exilio que terminó en Ciudad de México, donde hoy también le recordó el poeta y director de la Fundación para las Letras Mexicanas Eduardo Lizalde, al destacar su capacidad para desarrollar "un tono originalísimo como escritor" marcado por "persecuciones, cárceles, dictaduras" en su militancia "contra los totalitarismos".Asimismo, la poetisa mexicana Myriam Moscona lo alabó como la voz de las víctimas de la dictadura argentina que se difundió a través de una poesía única con "un enorme contenido social y político entre líneas"; mientras el editor José María Espinasa lo reconoció como "uno de los grandes poetas del siglo XX" que "representó una concepción del mundo de una enorme valentía".En España, donde recibió dos de los mayores galardones literarios, el Premio Cervantes y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, los Reyes y los Príncipes mandaron telegramas de condolencia a sus familiares.Mientras el poeta José Manuel Caballero Bonald lo recordó como "un ejemplo magnífico de la construcción verbal, capaz de hallar el "secreto expresivo" de las palabras.El juez Baltasar Garzón, por su parte, elogió "la fortaleza" de un escritor que "hizo más por la justicia que miles de jueces", un referente para "los defensores de los derechos humanos del mundo".En el mismo tono, los también colegas españoles Antonio Gamoneda y Antonio Colinas reconocieron a Gelman como "el mayor poeta iberoamericano", así como un hombre movido por la "piedad y ternura por encima de las tragedias que se presentan en la vida", respectivamente."Triste comienzo de año con la muerte del gran poeta de la lengua Juan Gelman", expresó también el exvicepresidente y escritor nicaragüense Sergio Ramírez Mercado, a la vez que, desde Panamá, el poeta y cineasta Pedro Rivera aseguró ayer que con la muerte de Gelman "se derrumbó una muralla de amor"El Ministerio de Cultura de República Dominicana le dedicó un minuto de aplausos como reconocimiento a su activismo y calidad humana.Los restos del poeta argentino son velados hoy en Ciudad de México en la más estricta intimidad por sus amigos cercanos y su familia, que aún no ha decidido dónde descansarán de forma definitiva.Pero Gelman ya se había despedido mucho antes a través del epitafio que dejó escrito en su primer libro: "Quise o no quise/ Pero a veces me quisieron/ También a mí me alegraban: la primavera, las manos juntas, lo feliz".

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