Investigan el presunto secuestro de un testigo clave reaparecido a las 24 horas

La Justicia argentina inició hoy una investigación sobre el presunto secuestro de un testigo clave en el juicio contra un líder sindical peronista que reapareció anoche con signos de violencia tras pasar 24 horas en paradero desconocido.El ministro argentino de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak, señaló hoy que la desaparición de Alfonso Severo es un caso "llamativo" y agregó que "no hay que seguir un solo hilo conductor ante las muchas hipótesis que existen".Severo, exempleado ferroviario de 54 años, prestó hoy declaración durante varias horas en la Fiscalía de Avellaneda, el municipio bonaerense donde fue hallado anoche maniatado y descalzo.Relató que se dirigía en la noche del miércoles en automóvil hacia la casa de su hijo cuando "le cerraron el paso dos hombres armados y encapuchados que se bajaron de una moto" y tras obligarlo a bajar del vehículo, lo golpearon en la nuca y lo metieron en el interior de una furgoneta, donde se mantuvo hasta que fue liberado."Me dijeron que me dejara de joder con el ferrocarril, que no iba a volver, que ni la Policía, ni los derechos humanos ni la presidenta (Cristina Fernández) me iban a salvar", declaró ante el fiscal.Severo debía presentarse el jueves a declarar en un juicio oral por el crimen del joven Mariano Ferreyra, un militante de izquierda asesinado en 2010 durante una protesta de trabajadores del ferrocarril.Tras ser liberado, el exferroviario dijo no saber quién estaba detrás de su rapto, pero aseguró que sus captores quisieron enviar "un mensaje a la presidenta" Cristina Fernández.El ministro de Justicia afirmó que se investigará "la aseveración de Severo de que este secuestro que él sufrió es para perjudicar a la presidenta" ya que, a su juicio, "se trata de un hecho gravísimo".Severo será nuevamente citado para declarar como testigo en el juicio por el asesinato de Ferreyra y manifestó "no tener miedo" de hacerlo pese a las amenazas recibidas.Por el crimen de Ferreyra están acusados José Pedraza, jefe de la Unión Ferroviaria, y su colaborador en ese sindicato, Juan Carlos Fernández, como presuntos instigadores, y Cristian Favale y Gabriel Sánchez como los supuestos autores materiales del asesinato y las heridas a otros manifestantes durante la protesta ferroviaria.También están sometidos a juicio otras seis empleados ferroviarios y afiliados de la Unión Ferroviaria y siete oficiales de la Policía Federal.Durante el juicio, César Andino, otro de los testigos, declaró ante el tribunal que el lunes fue amenazado por dos hombres que le advirtieron que se callara.Según el abogado de la querella en el juicio por el crimen de Ferreyra, Ismael Jalil, Severo es "un testigo que comprometía seriamente a los referentes de la Unión Ferroviaria".El Ministerio de Seguridad argentino lanzó el jueves una alerta nacional para dar con el paradero del desaparecido, mientras agrupaciones de izquierda se movilizaron hasta la Plaza de Mayo, frente a la sede del Ejecutivo, para pedir la "aparición con vida" de Severo.El caso de Severo devolvió a la memoria de los argentinos el del albañil Jorge Julio López, testigo clave en juicios por crímenes de la última dictadura militar (1976-1983) que desapareció hace más de seis años.

La Justicia argentina inició hoy una investigación sobre el presunto secuestro de un testigo clave en el juicio contra un líder sindical peronista que reapareció anoche con signos de violencia tras pasar 24 horas en paradero desconocido.El ministro argentino de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak, señaló hoy que la desaparición de Alfonso Severo es un caso "llamativo" y agregó que "no hay que seguir un solo hilo conductor ante las muchas hipótesis que existen".Severo, exempleado ferroviario de 54 años, prestó hoy declaración durante varias horas en la Fiscalía de Avellaneda, el municipio bonaerense donde fue hallado anoche maniatado y descalzo.Relató que se dirigía en la noche del miércoles en automóvil hacia la casa de su hijo cuando "le cerraron el paso dos hombres armados y encapuchados que se bajaron de una moto" y tras obligarlo a bajar del vehículo, lo golpearon en la nuca y lo metieron en el interior de una furgoneta, donde se mantuvo hasta que fue liberado."Me dijeron que me dejara de joder con el ferrocarril, que no iba a volver, que ni la Policía, ni los derechos humanos ni la presidenta (Cristina Fernández) me iban a salvar", declaró ante el fiscal.Severo debía presentarse el jueves a declarar en un juicio oral por el crimen del joven Mariano Ferreyra, un militante de izquierda asesinado en 2010 durante una protesta de trabajadores del ferrocarril.Tras ser liberado, el exferroviario dijo no saber quién estaba detrás de su rapto, pero aseguró que sus captores quisieron enviar "un mensaje a la presidenta" Cristina Fernández.El ministro de Justicia afirmó que se investigará "la aseveración de Severo de que este secuestro que él sufrió es para perjudicar a la presidenta" ya que, a su juicio, "se trata de un hecho gravísimo".Severo será nuevamente citado para declarar como testigo en el juicio por el asesinato de Ferreyra y manifestó "no tener miedo" de hacerlo pese a las amenazas recibidas.Por el crimen de Ferreyra están acusados José Pedraza, jefe de la Unión Ferroviaria, y su colaborador en ese sindicato, Juan Carlos Fernández, como presuntos instigadores, y Cristian Favale y Gabriel Sánchez como los supuestos autores materiales del asesinato y las heridas a otros manifestantes durante la protesta ferroviaria.También están sometidos a juicio otras seis empleados ferroviarios y afiliados de la Unión Ferroviaria y siete oficiales de la Policía Federal.Durante el juicio, César Andino, otro de los testigos, declaró ante el tribunal que el lunes fue amenazado por dos hombres que le advirtieron que se callara.Según el abogado de la querella en el juicio por el crimen de Ferreyra, Ismael Jalil, Severo es "un testigo que comprometía seriamente a los referentes de la Unión Ferroviaria".El Ministerio de Seguridad argentino lanzó el jueves una alerta nacional para dar con el paradero del desaparecido, mientras agrupaciones de izquierda se movilizaron hasta la Plaza de Mayo, frente a la sede del Ejecutivo, para pedir la "aparición con vida" de Severo.El caso de Severo devolvió a la memoria de los argentinos el del albañil Jorge Julio López, testigo clave en juicios por crímenes de la última dictadura militar (1976-1983) que desapareció hace más de seis años.

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