Matute, premio de literatura de Guatemala, pide dar voz a mujeres oprimidas

La escritora Carmen Matute (c) posa con el vicepresidente guatemalteco, Alfonso Fuentes Soria (i), y la viceministra de Cultura, Dolores Armas (d), durante la entrega del Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias 2015, en el Palacio Nacional de La escritora Carmen Matute (c) posa con el vicepresidente guatemalteco, Alfonso Fuentes Soria (i), y la viceministra de Cultura, Dolores Armas (d), durante la entrega del Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias 2015, en el Palacio Nacional de

La escritora Carmen Matute (c) posa con el vicepresidente guatemalteco, Alfonso Fuentes Soria (i), y la viceministra de Cultura, Dolores Armas (d), durante la entrega del Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias 2015, en el Palacio Nacional de

Orgullosa, agradecida y feliz, la poeta guatemalteca Carmen Matute recogió hoy el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias 2015 y aprovechó la ocasión para hacer hincapié en la necesidad de rescatar y dar visibilidad al papel de la mujer."La tarea principal (de los escritores) es usar la palabra como herramienta, como modelo de espíritu frente a la violencia, para documentar, en calidad de testigos, la realidad", proclamó con convencimiento Matute, tras recibir un reconocimiento que la convierte en la quinta mujer en la historia en lograr este galardón.Esta francotiradora de palabras recordó como muchas de las féminas, en Guatemala y en el mundo, "sobreviven" en condiciones marginales, sin poder acceder, cuando son niñas, a la educación básica."Sólo el 26 por ciento" alcanza ese sueño en Guatemala, apostilló apesadumbrada Matute, nacida en Guatemala en 1944, y cuya poesía, según los críticos, siempre estuvo caracterizada por "el amor a la vida y al ser humano".Reconoció que ella, al igual que muchas otras mujeres de toda Latinoamérica, son unas "privilegiadas" por poder haber accedido a la educación formal, y dijo que las escritoras deben sentir el deber de hacer visible la realidad de tantas otras que no tuvieron la misma fortuna."Lo único que consiguieron es trabajar de sol a sol", reconoció abatida al tiempo que repitió, por enésima ocasión durante sus más de diez minutos de alocución, la importancia de contar la realidad "siniestra" de las víctimas de una violencia sin medida."Debe ser contada página por página", apostilló la autora de obras como "Círculo Vulnerable" (1981), "Ecos de casa vacía" (1990), "Casa de piedra y sueño" (1997) y "Vida Insobornable" (2004).A su juicio, es imperioso contar esta coyuntura para pasar a ser "sujetos activos de la historia" y poder lograr el cambio y la transformación."Muy lejos de mis propósitos se encuentra la literatura de pancarta, de propaganda. Pero sí considero que todo aquel que ejerce el oficio de escribir debe asumir la literatura actual como un alegato visible" que reclama la situación de los más desfavorecidos.Ante toda esta situación, Matute, la poeta miembro de Número de la Academia Guatemalteca de la Lengua, correspondiente de la Real Academia Española, y subdirectora de la Asociación de Mujeres Periodistas y Escritoras de Guatemala (AMPEG), no dudó en exhortar a todos sus compañeros de profesión a dar voz "a los oprimidos" contando las "heroicas historias" que hay detrás de cada realidad.El encargado de dar apertura al evento, celebrado en el Palacio Nacional de la Cultura, fue el escritor Amable Sánchez Torres, un hombre que hace 35 años realizó la primera crítica literaria del primer libro con el que Matute se adentraba en el mundo de las letras.Durante más de media hora recorrió de arriba abajo la obra de la premiada y aseguró que, desde el principio hasta el final, se observa la misma esencia de una "mariposa diurna" que, encerrada en un cuarto oscuro, observa la realidad a través de unas rendijas que le muestran un pequeña ventana al mundo.Matute ha sido la elegida por el jurado de este premio, entregado por el Gobierno de Guatemala y el Ministerio de Cultura y Deportes, por "su fidelidad y compromiso con el oficio poético", que derivan en un "seguro manejo del lenguaje, sin pretender entrar en competencia con modas al uso".Su poesía ya ha sido traducida al inglés, francés, sueco e italiano y sus libros traspasaron fronteras hacia países como España, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos y Argentina.

Orgullosa, agradecida y feliz, la poeta guatemalteca Carmen Matute recogió hoy el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias 2015 y aprovechó la ocasión para hacer hincapié en la necesidad de rescatar y dar visibilidad al papel de la mujer."La tarea principal (de los escritores) es usar la palabra como herramienta, como modelo de espíritu frente a la violencia, para documentar, en calidad de testigos, la realidad", proclamó con convencimiento Matute, tras recibir un reconocimiento que la convierte en la quinta mujer en la historia en lograr este galardón.Esta francotiradora de palabras recordó como muchas de las féminas, en Guatemala y en el mundo, "sobreviven" en condiciones marginales, sin poder acceder, cuando son niñas, a la educación básica."Sólo el 26 por ciento" alcanza ese sueño en Guatemala, apostilló apesadumbrada Matute, nacida en Guatemala en 1944, y cuya poesía, según los críticos, siempre estuvo caracterizada por "el amor a la vida y al ser humano".Reconoció que ella, al igual que muchas otras mujeres de toda Latinoamérica, son unas "privilegiadas" por poder haber accedido a la educación formal, y dijo que las escritoras deben sentir el deber de hacer visible la realidad de tantas otras que no tuvieron la misma fortuna."Lo único que consiguieron es trabajar de sol a sol", reconoció abatida al tiempo que repitió, por enésima ocasión durante sus más de diez minutos de alocución, la importancia de contar la realidad "siniestra" de las víctimas de una violencia sin medida."Debe ser contada página por página", apostilló la autora de obras como "Círculo Vulnerable" (1981), "Ecos de casa vacía" (1990), "Casa de piedra y sueño" (1997) y "Vida Insobornable" (2004).A su juicio, es imperioso contar esta coyuntura para pasar a ser "sujetos activos de la historia" y poder lograr el cambio y la transformación."Muy lejos de mis propósitos se encuentra la literatura de pancarta, de propaganda. Pero sí considero que todo aquel que ejerce el oficio de escribir debe asumir la literatura actual como un alegato visible" que reclama la situación de los más desfavorecidos.Ante toda esta situación, Matute, la poeta miembro de Número de la Academia Guatemalteca de la Lengua, correspondiente de la Real Academia Española, y subdirectora de la Asociación de Mujeres Periodistas y Escritoras de Guatemala (AMPEG), no dudó en exhortar a todos sus compañeros de profesión a dar voz "a los oprimidos" contando las "heroicas historias" que hay detrás de cada realidad.El encargado de dar apertura al evento, celebrado en el Palacio Nacional de la Cultura, fue el escritor Amable Sánchez Torres, un hombre que hace 35 años realizó la primera crítica literaria del primer libro con el que Matute se adentraba en el mundo de las letras.Durante más de media hora recorrió de arriba abajo la obra de la premiada y aseguró que, desde el principio hasta el final, se observa la misma esencia de una "mariposa diurna" que, encerrada en un cuarto oscuro, observa la realidad a través de unas rendijas que le muestran un pequeña ventana al mundo.Matute ha sido la elegida por el jurado de este premio, entregado por el Gobierno de Guatemala y el Ministerio de Cultura y Deportes, por "su fidelidad y compromiso con el oficio poético", que derivan en un "seguro manejo del lenguaje, sin pretender entrar en competencia con modas al uso".Su poesía ya ha sido traducida al inglés, francés, sueco e italiano y sus libros traspasaron fronteras hacia países como España, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos y Argentina.

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