Menchú dice que militarizar la lucha contra la violencia sería un "retroceso enorme"

La Premio Nobel de la Paz de 1992, la guatemalteca Rigoberta Menchú, advirtió hoy en El Salvador de que la "militarización" de la lucha contra la violencia en Centroamérica "sería un retroceso enorme".Menchú, quien recibió hoy un homenaje de la Asamblea Legislativa salvadoreña por su defensa de los derechos humanos, también alertó del riesgo de la "criminalización" de la pobreza y de la lucha social en América Latina.En una entrevista con el Canal 12 de la televisión local, Menchú rechazó que los militares se sumen al combate de la delincuencia en países centroamericanos como Guatemala, El Salvador y Honduras, agobiados por altos índices de violencia.Estos países forman el llamado Triángulo Norte de Centroamérica, que según un reciente informe de Naciones Unidas es una de las zonas más violentas del planeta debido tanto al aumento del narcotráfico y la presencia de aliados de los carteles mexicanos, como a la debilidad de las instituciones estatales.Honduras, El Salvador y Guatemala registraron tasas de 92, 69 y 39 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2011, respectivamente, de acuerdo con el informe."Si la solución a los problemas de la violencia es de nuevo la militarización y de nuevo la represión, sería un retroceso enorme en relación a la credibilidad que han logrado, por ejemplo, las policías nacionales civiles" o la "nueva doctrina de los militares en un conflicto armado o en una sociedad democrática", dijo Menchú."El concepto de militarización se asocia con represión", recalcó.Sin embargo, "yo no veo que las fuerzas armadas estén en la misma posición que estaban hace 20 años", cuando "eran señaladas directamente" de cometer "violaciones de derechos humanos" en las guerras civiles y otros conflictos que había en la región, aclaró.Menchú añadió que "han pasado 20 años, han habido reformas" y "lecciones muy enérgicas", como haber llevado ante la justicia algunos casos de violaciones de derechos humanos, de los cuales "algunos han prosperado" y otros no.Estos son "avances" ante los cuales "no debemos de permitir pensar en un prototipo de militarización de aquellos del pasado", subrayó la dirigente indígena guatemalteca."El papel de las fuerzas armadas yo creo que tiene que ser muy enérgico, pero de verdad" debe concentrarse "en proteger el país, en proteger las fronteras", remarcó.La Premio Nobel de la Paz también criticó que otro efecto de "la militarización o la represión como medida, como política de Estado, es la criminalización de la pobreza", de los jóvenes y en general de la "lucha social", tendencia que "es un riesgo en América Latina"."No se aconseja jamás la criminalización de la lucha social y mucho menos que podamos crear, inventar, nuevos instrumentos que controlen y fiscalicen la lucha social", puntualizó.El presidente del Parlamento salvadoreño, Sigfrido Reyes, le entregó a Menchú la distinción honorífica de "Noble Amiga de El Salvador" durante la sesión plenaria de hoy.El reconocimiento le fue entregado a la dirigente guatemalteca "por su loable labor en defensa de los derechos humanos, así como de los pueblos originarios de nuestro país y de la región centroamericana", indicó un comunicado de la Asamblea Legislativa.Menchú comentó en la entrevista televisiva que le "emociona muchísimo" el homenaje del Parlamento salvadoreño, pues "hace unos años era imposible recibir un protagonista de derechos humanos" en ese órgano.Adelantó que próximamente abrirá en El Salvador una oficina de su Fundación Rigoberta Menchú, que se sumará a las que funcionan en México, Los Ángeles (EE.UU.) y Madrid, además de su sede en Guatemala, con el propósito de "facilitar" procesos de diálogo y participación ciudadana y de promover la "cultura de paz".

La Premio Nobel de la Paz de 1992, la guatemalteca Rigoberta Menchú, advirtió hoy en El Salvador de que la "militarización" de la lucha contra la violencia en Centroamérica "sería un retroceso enorme".Menchú, quien recibió hoy un homenaje de la Asamblea Legislativa salvadoreña por su defensa de los derechos humanos, también alertó del riesgo de la "criminalización" de la pobreza y de la lucha social en América Latina.En una entrevista con el Canal 12 de la televisión local, Menchú rechazó que los militares se sumen al combate de la delincuencia en países centroamericanos como Guatemala, El Salvador y Honduras, agobiados por altos índices de violencia.Estos países forman el llamado Triángulo Norte de Centroamérica, que según un reciente informe de Naciones Unidas es una de las zonas más violentas del planeta debido tanto al aumento del narcotráfico y la presencia de aliados de los carteles mexicanos, como a la debilidad de las instituciones estatales.Honduras, El Salvador y Guatemala registraron tasas de 92, 69 y 39 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2011, respectivamente, de acuerdo con el informe."Si la solución a los problemas de la violencia es de nuevo la militarización y de nuevo la represión, sería un retroceso enorme en relación a la credibilidad que han logrado, por ejemplo, las policías nacionales civiles" o la "nueva doctrina de los militares en un conflicto armado o en una sociedad democrática", dijo Menchú."El concepto de militarización se asocia con represión", recalcó.Sin embargo, "yo no veo que las fuerzas armadas estén en la misma posición que estaban hace 20 años", cuando "eran señaladas directamente" de cometer "violaciones de derechos humanos" en las guerras civiles y otros conflictos que había en la región, aclaró.Menchú añadió que "han pasado 20 años, han habido reformas" y "lecciones muy enérgicas", como haber llevado ante la justicia algunos casos de violaciones de derechos humanos, de los cuales "algunos han prosperado" y otros no.Estos son "avances" ante los cuales "no debemos de permitir pensar en un prototipo de militarización de aquellos del pasado", subrayó la dirigente indígena guatemalteca."El papel de las fuerzas armadas yo creo que tiene que ser muy enérgico, pero de verdad" debe concentrarse "en proteger el país, en proteger las fronteras", remarcó.La Premio Nobel de la Paz también criticó que otro efecto de "la militarización o la represión como medida, como política de Estado, es la criminalización de la pobreza", de los jóvenes y en general de la "lucha social", tendencia que "es un riesgo en América Latina"."No se aconseja jamás la criminalización de la lucha social y mucho menos que podamos crear, inventar, nuevos instrumentos que controlen y fiscalicen la lucha social", puntualizó.El presidente del Parlamento salvadoreño, Sigfrido Reyes, le entregó a Menchú la distinción honorífica de "Noble Amiga de El Salvador" durante la sesión plenaria de hoy.El reconocimiento le fue entregado a la dirigente guatemalteca "por su loable labor en defensa de los derechos humanos, así como de los pueblos originarios de nuestro país y de la región centroamericana", indicó un comunicado de la Asamblea Legislativa.Menchú comentó en la entrevista televisiva que le "emociona muchísimo" el homenaje del Parlamento salvadoreño, pues "hace unos años era imposible recibir un protagonista de derechos humanos" en ese órgano.Adelantó que próximamente abrirá en El Salvador una oficina de su Fundación Rigoberta Menchú, que se sumará a las que funcionan en México, Los Ángeles (EE.UU.) y Madrid, además de su sede en Guatemala, con el propósito de "facilitar" procesos de diálogo y participación ciudadana y de promover la "cultura de paz".

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