Supremo se divide en el inicio de la última fase del "juicio del siglo" en Brasil

El instructor y el revisor del "juicio del siglo" en Brasil mostraron hoy serias divergencias en el inicio de la última fase del proceso, que se refiere a cargos de asociación ilícita que implican al exministro José Dirceu y a dos líderes del Partido de los Trabajadores (PT).El magistrado instructor, Joaquim Barbosa, consideró culpables de ese delito a Dirceu, quien entre 2003 y 2005 fue el "hombre fuerte" del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, y también al expresidente del PT José Genoino, al entonces tesorero de esa formación Delubio Soares y a otros diez acusados.Sin embargo, el revisor, Ricardo Lewandowski pidió exculpar a los trece reos de este último capítulo del proceso, pues si bien admitió que hubo una "coautoría" en diversos asuntos de corrupción, sostuvo que eso no basta para caracterizar "lo que en derecho se define como asociación ilícita".Lewandowski fue más allá y afirmó que en la acusación presentada por la fiscalía ante el Tribunal Supremo ha habido "un exceso de imputaciones contra los reos", que son en total 37 y responden, según cada caso, por corrupción activa y pasiva, malversación, lavado de dinero, asociación ilícita y evasión de divisas.La visión del revisor contrastó por completo con la presentada por el instructor Barbosa, para quien los trece acusados en esta fase "se asociaron de manera estable e ilícita para cometer crímenes contra el Estado" y lo hicieron en forma "continuada".Sostuvo que cada uno de ellos tenía "un papel determinado en la pandilla" y desmenuzó lo que, en su opinión, era el funcionamiento de un grupo que, según afirmó, se estructuró para recaudar recursos luego volcados a financiar un "proyecto de poder" diseñado por el PT cuando Lula asumió la presidencia, en enero de 2003.El grupo, según el juez, estaba compuesto por un núcleo político, otro publicitario y un tercero financiero, que operaban en conjunto y dependían directamente de José Dirceu, a quien consideró como el "jefe de toda la estructura".El núcleo político operaba desde el corazón del PT y, además de Dirceu, también lo integraban Genoino y Soares, sostuvo Barbosa.Identificó como miembros del núcleo publicitario al empresario Marcos Valerio Fernandes y sus socios, en cuyas empresas se blanqueaba el dinero obtenido con contratos amañados con organismos públicos y se distribuían los recursos entre diputados sobornados y otros políticos vinculados a lo que Barbosa calificó de "pandilla".Lo que el instructor consideró como núcleo financiero tenía como centro operacional el Banco Rural (privado), cuyos directivos otorgaron préstamos ficticios o sin las debidas garantías tanto a Fernandes como al propio PT.Pese a la opinión absolutamente diferente del juez revisor, el magistrado Barbosa sostuvo que hay un "manantial de pruebas" que demuestra, en su opinión, el estrecho grado de colaboración entre los reos y lo que definió como un "claro acuerdo" para tejer la red de corruptelas.Todos los reos considerados culpables hoy por Barbosa ya han sido condenados por otros delitos en este mismo juicio, por lo que si los otros ocho magistrados del Supremo respaldan la opinión del instructor las penas que se dictarán al final del proceso serán considerablemente más altas.El capítulo que juzga ahora la corte, centrado en cargos de asociación ilícita, es el último del llamado "juicio del siglo", que deberá concluir la semana próxima.Hasta ahora, el Supremo ya ha considerado culpables de algún cargo de corrupción a 25 de los 37 acusados.Según las previsiones de la corte, los últimos votos referidos al capítulo sobre el cargo de asociación ilícita serán proferidos en la siguiente sesión, que se celebrará el lunes próximo y será seguida por otras dos audiencias, en las que serán dictadas las penas contra cada uno de los reos declarados culpables.

El instructor y el revisor del "juicio del siglo" en Brasil mostraron hoy serias divergencias en el inicio de la última fase del proceso, que se refiere a cargos de asociación ilícita que implican al exministro José Dirceu y a dos líderes del Partido de los Trabajadores (PT).El magistrado instructor, Joaquim Barbosa, consideró culpables de ese delito a Dirceu, quien entre 2003 y 2005 fue el "hombre fuerte" del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, y también al expresidente del PT José Genoino, al entonces tesorero de esa formación Delubio Soares y a otros diez acusados.Sin embargo, el revisor, Ricardo Lewandowski pidió exculpar a los trece reos de este último capítulo del proceso, pues si bien admitió que hubo una "coautoría" en diversos asuntos de corrupción, sostuvo que eso no basta para caracterizar "lo que en derecho se define como asociación ilícita".Lewandowski fue más allá y afirmó que en la acusación presentada por la fiscalía ante el Tribunal Supremo ha habido "un exceso de imputaciones contra los reos", que son en total 37 y responden, según cada caso, por corrupción activa y pasiva, malversación, lavado de dinero, asociación ilícita y evasión de divisas.La visión del revisor contrastó por completo con la presentada por el instructor Barbosa, para quien los trece acusados en esta fase "se asociaron de manera estable e ilícita para cometer crímenes contra el Estado" y lo hicieron en forma "continuada".Sostuvo que cada uno de ellos tenía "un papel determinado en la pandilla" y desmenuzó lo que, en su opinión, era el funcionamiento de un grupo que, según afirmó, se estructuró para recaudar recursos luego volcados a financiar un "proyecto de poder" diseñado por el PT cuando Lula asumió la presidencia, en enero de 2003.El grupo, según el juez, estaba compuesto por un núcleo político, otro publicitario y un tercero financiero, que operaban en conjunto y dependían directamente de José Dirceu, a quien consideró como el "jefe de toda la estructura".El núcleo político operaba desde el corazón del PT y, además de Dirceu, también lo integraban Genoino y Soares, sostuvo Barbosa.Identificó como miembros del núcleo publicitario al empresario Marcos Valerio Fernandes y sus socios, en cuyas empresas se blanqueaba el dinero obtenido con contratos amañados con organismos públicos y se distribuían los recursos entre diputados sobornados y otros políticos vinculados a lo que Barbosa calificó de "pandilla".Lo que el instructor consideró como núcleo financiero tenía como centro operacional el Banco Rural (privado), cuyos directivos otorgaron préstamos ficticios o sin las debidas garantías tanto a Fernandes como al propio PT.Pese a la opinión absolutamente diferente del juez revisor, el magistrado Barbosa sostuvo que hay un "manantial de pruebas" que demuestra, en su opinión, el estrecho grado de colaboración entre los reos y lo que definió como un "claro acuerdo" para tejer la red de corruptelas.Todos los reos considerados culpables hoy por Barbosa ya han sido condenados por otros delitos en este mismo juicio, por lo que si los otros ocho magistrados del Supremo respaldan la opinión del instructor las penas que se dictarán al final del proceso serán considerablemente más altas.El capítulo que juzga ahora la corte, centrado en cargos de asociación ilícita, es el último del llamado "juicio del siglo", que deberá concluir la semana próxima.Hasta ahora, el Supremo ya ha considerado culpables de algún cargo de corrupción a 25 de los 37 acusados.Según las previsiones de la corte, los últimos votos referidos al capítulo sobre el cargo de asociación ilícita serán proferidos en la siguiente sesión, que se celebrará el lunes próximo y será seguida por otras dos audiencias, en las que serán dictadas las penas contra cada uno de los reos declarados culpables.

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