La nueva emigración española llega a Brasil en busca de oportunidades

Una foto que muestra a German Aranda, periodista freelance de Barcelona, que colabora habitualmente con el diario español El Mundo y que llegó a Brasil hace dos años para aprovechar el foco informativo existente sobre este país y aprender portugués, una l Una foto que muestra a German Aranda, periodista freelance de Barcelona, que colabora habitualmente con el diario español El Mundo y que llegó a Brasil hace dos años para aprovechar el foco informativo existente sobre este país y aprender portugués, una l

Una foto que muestra a German Aranda, periodista freelance de Barcelona, que colabora habitualmente con el diario español El Mundo y que llegó a Brasil hace dos años para aprovechar el foco informativo existente sobre este país y aprender portugués, una l

Fran llegó a Brasil en 2011, procedente de Sevilla, para acabar ingeniería informática y, dadas las posibilidades que le ofrecía Río de Janeiro, decidió quedarse. Como él, otros muchos españoles se aventuraron a buscar en Brasil las oportunidades que su país no les ofrece, aunque a veces con algunas dificultades.Tras una beca de seis meses en una multinacional, este sevillano de 27 años fue contratado, y actualmente vive en piso en Arpoador, una de las zonas más exclusivas de la ciudad, junto a otros tres andaluces: Sergio, Miguel y Pablo, quienes en Brasil han encontrado una independencia difícil de lograr en su país natal.Los cuatro, ingenieros y arquitectos, son un ejemplo más del nuevo perfil de emigrante español que llega a Brasil con formación superior para ocupar los puestos de trabajo que precisa este país en expansión, donde la tasa de desempleo se situó en el 4,6 % el pasado mes de noviembre."Podría estar trabajando en España, pero ganaría mil euros y estaría haciendo un trabajo muy por debajo de mi nivel profesional", explica a Efe Fran, quien añade que en Brasil "hay más posibilidades de prosperar que en Barcelona o Madrid y además hay estabilidad laboral", aunque no descarta volver a casa en un futuro próximo.Asegura que los ingenieros españoles "están muy bien considerados en Brasil", pero advierte de que "no es fácil llegar y conseguir un trabajo, porque los trámites burocráticos son interminables y los empresarios brasileños prefieren contratar a un autóctono, porque es todo más fácil".Coincide con él el embajador de España en Brasil, Manuel de la Cámara, quien advierte, en declaraciones a Efe, que "a causa del proteccionismo profesional existente en Brasil, país en el que sólo un 0,3 % de los trabajadores son extranjeros, se lo ponen muy difícil a los que llegan sin nada fijo".En ese sentido, Fran asegura tener "amigos que han llegado a Brasil en busca de trabajo y oportunidades y han tenido que volver a España a los pocos meses, sin haber conseguido nada".El embajador también asegura que los que ingenieros españoles que están trabajando en Brasil "hacen un servicio doble a este país, ya que ofrecen mano de obra cualificada, gracias a los presupuestos generales del Estado español y, además, muchos forman a los ingenieros brasileños".Entre 2008, año del estallido de la crisis en España, y 2013 el número de españoles censados en Brasil ha aumentado un 41,5%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE) y actualmente hay, oficialmente, casi 100.000 en el país, aunque el número real es mucho mayor, dado que muchos se encuentran en situación irregular.Brasil es un país en construcción en materia de infraestructuras, algo que se materializa en el programa de concesiones al sector privado lanzado por el Gobierno de Dilma Rousseff, así como en los numerosos bloques de apartamentos en construcción, una imagen que hace años que desapareció de España. Y con ella, los contratos laborales a arquitectos y disminuyeron los de los ingenieros.El país que organizará el próximo Mundial de Fútbol en 2014 y los Juegos Olímpicos en 2016, también llama la atención a muchos periodistas españoles, aunque sus condiciones no son tan buenas como las de los ingenieros.Es el caso de Germán Aranda, periodista freelance de Barcelona, que colabora habitualmente con un diario español y que llegó a Brasil hace dos años para aprovechar el foco informativo existente sobre este país y aprender portugués.Germán se vio afectado por la crisis de los medios en España y después de que el periódico al que trabajaba en aquel momento no le renovara el contrato, se decidió a cruzar el charco."Un amigo de un diario en el que yo ya había colaborado, me dijo que en Río de Janeiro no había corresponsal en aquel momento y decidí ir a probar", asegura.Su sueldo, que varía cada mes en función de las noticias que escribe, le sirve para vivir en la favela de Vidigal, donde paga un alquiler mucho menor que el de Fran, en una ciudad en la que hay barrios con el metro cuadrado más caro de América Latina."Al principio me apetecía vivir en la favela, pero ahora me gustaría cambiar", comenta Germán, que no descarta volver a España a intentarlo de nuevo, "quizás después del Mundial o los Juegos".Como él, muchos españoles que trabajan en Brasil quieren, en un futuro próximo, volver a casa.Están esperando que las oportunidades vuelvan y, mientras eso llega, siguen mejorando su currículum muy lejos de España para poder volver con garantías o, por lo menos, con un valor añadido bajo el brazo.

Fran llegó a Brasil en 2011, procedente de Sevilla, para acabar ingeniería informática y, dadas las posibilidades que le ofrecía Río de Janeiro, decidió quedarse. Como él, otros muchos españoles se aventuraron a buscar en Brasil las oportunidades que su país no les ofrece, aunque a veces con algunas dificultades.Tras una beca de seis meses en una multinacional, este sevillano de 27 años fue contratado, y actualmente vive en piso en Arpoador, una de las zonas más exclusivas de la ciudad, junto a otros tres andaluces: Sergio, Miguel y Pablo, quienes en Brasil han encontrado una independencia difícil de lograr en su país natal.Los cuatro, ingenieros y arquitectos, son un ejemplo más del nuevo perfil de emigrante español que llega a Brasil con formación superior para ocupar los puestos de trabajo que precisa este país en expansión, donde la tasa de desempleo se situó en el 4,6 % el pasado mes de noviembre."Podría estar trabajando en España, pero ganaría mil euros y estaría haciendo un trabajo muy por debajo de mi nivel profesional", explica a Efe Fran, quien añade que en Brasil "hay más posibilidades de prosperar que en Barcelona o Madrid y además hay estabilidad laboral", aunque no descarta volver a casa en un futuro próximo.Asegura que los ingenieros españoles "están muy bien considerados en Brasil", pero advierte de que "no es fácil llegar y conseguir un trabajo, porque los trámites burocráticos son interminables y los empresarios brasileños prefieren contratar a un autóctono, porque es todo más fácil".Coincide con él el embajador de España en Brasil, Manuel de la Cámara, quien advierte, en declaraciones a Efe, que "a causa del proteccionismo profesional existente en Brasil, país en el que sólo un 0,3 % de los trabajadores son extranjeros, se lo ponen muy difícil a los que llegan sin nada fijo".En ese sentido, Fran asegura tener "amigos que han llegado a Brasil en busca de trabajo y oportunidades y han tenido que volver a España a los pocos meses, sin haber conseguido nada".El embajador también asegura que los que ingenieros españoles que están trabajando en Brasil "hacen un servicio doble a este país, ya que ofrecen mano de obra cualificada, gracias a los presupuestos generales del Estado español y, además, muchos forman a los ingenieros brasileños".Entre 2008, año del estallido de la crisis en España, y 2013 el número de españoles censados en Brasil ha aumentado un 41,5%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE) y actualmente hay, oficialmente, casi 100.000 en el país, aunque el número real es mucho mayor, dado que muchos se encuentran en situación irregular.Brasil es un país en construcción en materia de infraestructuras, algo que se materializa en el programa de concesiones al sector privado lanzado por el Gobierno de Dilma Rousseff, así como en los numerosos bloques de apartamentos en construcción, una imagen que hace años que desapareció de España. Y con ella, los contratos laborales a arquitectos y disminuyeron los de los ingenieros.El país que organizará el próximo Mundial de Fútbol en 2014 y los Juegos Olímpicos en 2016, también llama la atención a muchos periodistas españoles, aunque sus condiciones no son tan buenas como las de los ingenieros.Es el caso de Germán Aranda, periodista freelance de Barcelona, que colabora habitualmente con un diario español y que llegó a Brasil hace dos años para aprovechar el foco informativo existente sobre este país y aprender portugués.Germán se vio afectado por la crisis de los medios en España y después de que el periódico al que trabajaba en aquel momento no le renovara el contrato, se decidió a cruzar el charco."Un amigo de un diario en el que yo ya había colaborado, me dijo que en Río de Janeiro no había corresponsal en aquel momento y decidí ir a probar", asegura.Su sueldo, que varía cada mes en función de las noticias que escribe, le sirve para vivir en la favela de Vidigal, donde paga un alquiler mucho menor que el de Fran, en una ciudad en la que hay barrios con el metro cuadrado más caro de América Latina."Al principio me apetecía vivir en la favela, pero ahora me gustaría cambiar", comenta Germán, que no descarta volver a España a intentarlo de nuevo, "quizás después del Mundial o los Juegos".Como él, muchos españoles que trabajan en Brasil quieren, en un futuro próximo, volver a casa.Están esperando que las oportunidades vuelvan y, mientras eso llega, siguen mejorando su currículum muy lejos de España para poder volver con garantías o, por lo menos, con un valor añadido bajo el brazo.

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