Ancianos latinos exigen a la ciudad de Nueva York ser escuchados

Protesta de ancianos latinos en Nueva York. Protesta de ancianos latinos en Nueva York.

Protesta de ancianos latinos en Nueva York. Getty Images

Un nutrido grupo de ancianos hispanos, algunos con andador o bastones, exigió ante la alcaldía de Nueva York ser escuchados sobre el futuro del centro donde reciben diversos servicios en El Barrio Latino de Harlem y que llaman su segundo hogar.

Un nutrido grupo de ancianos hispanos, algunos con andador o bastones, exigió hoy ante la alcaldía de Nueva York ser escuchados sobre el futuro del centro donde reciben diversos servicios en el Barrio Latino de Harlem y que llaman su segundo hogar.

"Sí se puede" y "Allí nos quedamos" gritaban una y otra vez los ancianos, que además portaban carteles en apoyo al Instituto Puertorriqueño/Hispano para Ancianos (IPR/HE en inglés) que por las pasadas dos décadas ha administrado el centro Leonard Corvello donde acuden diariamente, y reciben alimentos, clases de pintura, baile, yoga, entre otros servicios en su idioma y comparten con otros de su edad.

La ira de los ancianos, que estuvieron acompañados por activistas y políticos como el congresista Charles Rangel, es porque una comisión de tres miembros, no latinos, del Departamento de Ancianos de la ciudad decidió otorgar la administración del centro a una compañía anglosajona "que no habla nuestro idioma ni entiende la cultura", afirmaron los manifestantes.

"Queremos a Covello con el IPR/HE" se leía en varios de los carteles que portaban los manifestantes, convocados por la Federación Hispana, que agrupa 97 organizaciones de servicios directos a la comunidad latina, entre éstos el Instituto Puertorriqueño, fundado y dirigido por la educadora Zuleika Cabrera.

La pasada semana la Corte Suprema de Manhattan detuvo temporalmente una orden de desalojo contra el IPR/HE.

"Cuando nosotros tomamos la administración del centro estaba en muy malas condiciones, nadie lo quería", dijo Cabrera a Efe y agregó que brindan servicios diarios a 250 personas, el 85 % latinos.

Por su parte, José Calderón, presidente de la Federación Hispana, aseguró a los ancianos que esa organización luchará para que se tomen en cuenta sus opiniones y evitar que el centro pase a manos de una empresa que no conoce las necesidades de la comunidad.

"¿Nuestra comunidad no importa? ¿Nuestros ancianos no importan? Sí importan para nosotros y no vamos a permitir" que desalojen al Instituto de El Barrio, afirmó.

"Hace veinte años nadie quería ir a El Barrio. Se tiene que reconocer el trabajo que ha hecho Zuleika", dijo a Efe Calderón, quien entregó a la alcaldía 3,500 firmas de residentes de El barrio en apoyo al centro de ancianos.

Los concejales Ydanis Rodríguez y Rosie Méndez, el senador estatal Adriano Espaillat, el asambleísta Robert Rodríguez y el congresista Rangel acudieron en apoyo de los ancianos, que cuentan también con el apoyo de la congresista Nydia Velázquez.

Rangel destacó que los ancianos reciben servicios en el centro con consideración, compasión y en su entorno cultural mientras que Espaillat aseguró que trabajará junto al veterano congresista por la permanencia del Instituto.

Sin embargo, la gran ausente fue al concejal de El Barrio, Melissa Mark Viverito.

El puertorriqueño Carlos Blank, de 92 años, acudió a la protesta apoyado en su andador para pedir a la ciudad que reconsidere la decisión.

"He estado acudiendo al centro por los pasados 23 años, antes de que lo administrara el Instituto.

Allí tenemos todas las comodidades, nos tratan bien, y no necesitamos que nadie de afuera (la nueva empresa) nos diga lo que tenemos que hacer", indicó.

"Espero que reconsideren lo que el Instituto ha hecho por nosotros, queremos ser consultados, que se nos considere. Allí nos conocemos, hablamos, es una gran hermandad", dijo el anciano, que recuerda con precisión que llegó a El Barrio en septiembre de 1940, donde ha vivido hasta ahora.

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