Convierten aretes en desuso en joyas para ayudar a huérfanos en Latinoamérica

La fundadora de la organización humanitaria "El Arete huérfano", Denisse Montalván muestra un arete con un quetzal, pajaro nacional de Guatemala, el 12 de enero 2014, en su apartamento que sirve como local de la organización en Hawthorne, California. EFE La fundadora de la organización humanitaria "El Arete huérfano", Denisse Montalván muestra un arete con un quetzal, pajaro nacional de Guatemala, el 12 de enero 2014, en su apartamento que sirve como local de la organización en Hawthorne, California. EFE

La fundadora de la organización humanitaria "El Arete huérfano", Denisse Montalván muestra un arete con un quetzal, pajaro nacional de Guatemala, el 12 de enero 2014, en su apartamento que sirve como local de la organización en Hawthorne, California. EFE

La organización humanitaria "El Arete huérfano", liderada por Denisse Montalván, vuelca sus esfuerzos en ayudar a orfanatos en Latinoamérica mediante el reciclaje de joyas en desuso."'El arete huérfano' es una organización sin fines de lucro dedicada a pedir donaciones en forma de aretes huérfanos... esos aretes que las personas no quieren o que han perdido el par", explicó a Efe Montalván."Esos aretes huérfanos los transformamos en pulseras, así que ya no son huérfanos, sino que encontraron hogar en una pulsera", agregó la fundadora, quien cuando estudiaba creaba joyas para pagar sus libros.Fundada en 2012, "El arete huérfano" busca donaciones de zarcillos y otras joyas sin uso a través del sitio de internet www.theorphanedearring.com o por medio de redes sociales como Facebook.Un equipo de voluntarias desbarata la joyería, clasifica las piedras para hacer los brazaletes y agrega a cada uno un arete colgante."El precio regular es de 10 dólares por pulsera y ese dinero lo enviamos a cuatro orfanatos en Colombia, Nicaragua, Guatemala y México, en donde ayudamos alrededor de 400 niños", explicó.Nacida en Costa Rica de familia nicaragüense, Montalván emigró durante su niñez a California (EE.UU.) y en 2008 se graduó de Relaciones Públicas y Publicidad de la Universidad Estatal de California Domínguez Hills.La centroamericana recordó que en Tipitapa (Nicaragua), ella y su familia ayudaban a la Casa Hogar Osana. "Fue ahí donde comencé a enviar el dinero de las ventas de los aretes huérfanos para ayudar con los alimentos o materiales escolares de 47 niños".Luego conoció de las necesidades de otros 180 niños en el Centro La Jungla, en Bogotá (Colombia), "en donde la mayor aspiración de los chicos es llegar a ser el matón mejor pagado de la ciudad", dijo."Nosotras queremos que con los materiales que proveemos aspiren a ser el mejor dibujante o pintor de su pueblo o que se destaquen en otras ramas del arte", explicó.Unas seis voluntarias de "El arete huérfano" trabajan en el apartamento de Montalván en Hawthorne (California), de donde parten con donaciones para 50 huérfanos de la Casa Hogar de la Gracia en Rosarito, en el estado de Baja California (México)."Cuando veo los niños, los llego a conocer a un nivel personal, me siento con la responsabilidad de seguir adelante", aseguró.Shirley Fernández, voluntaria de origen guatemalteco, coordina ayuda con sus familiares en Guatemala para casi un centenar de niñas del orfanato Las Pequeñas Apóstoles de la Redención de Cuilapa, en Santa Rosa.Unas 90 niñas del orfanato usan el dinero de los aretes para las manualidades que hacen con las monjitas."El arete huérfano" también ayuda con harina vitaminada para la nutrición de más de 30 infantes de 20 familias mayas que trabajan en la cosecha de café.Fernández explicó que mensualmente su prima les lleva el alimento a los niños, con el que alimentan dos veces al día a estos estudiantes.Fernández aprendió con Moltalván a confeccionar pulseras con aros que no tienen par y precisó que con 25 dólares 30 huérfanos se alimentan durante cuatro semanas.

La organización humanitaria "El Arete huérfano", liderada por Denisse Montalván, vuelca sus esfuerzos en ayudar a orfanatos en Latinoamérica mediante el reciclaje de joyas en desuso."'El arete huérfano' es una organización sin fines de lucro dedicada a pedir donaciones en forma de aretes huérfanos... esos aretes que las personas no quieren o que han perdido el par", explicó a Efe Montalván."Esos aretes huérfanos los transformamos en pulseras, así que ya no son huérfanos, sino que encontraron hogar en una pulsera", agregó la fundadora, quien cuando estudiaba creaba joyas para pagar sus libros.Fundada en 2012, "El arete huérfano" busca donaciones de zarcillos y otras joyas sin uso a través del sitio de internet www.theorphanedearring.com o por medio de redes sociales como Facebook.Un equipo de voluntarias desbarata la joyería, clasifica las piedras para hacer los brazaletes y agrega a cada uno un arete colgante."El precio regular es de 10 dólares por pulsera y ese dinero lo enviamos a cuatro orfanatos en Colombia, Nicaragua, Guatemala y México, en donde ayudamos alrededor de 400 niños", explicó.Nacida en Costa Rica de familia nicaragüense, Montalván emigró durante su niñez a California (EE.UU.) y en 2008 se graduó de Relaciones Públicas y Publicidad de la Universidad Estatal de California Domínguez Hills.La centroamericana recordó que en Tipitapa (Nicaragua), ella y su familia ayudaban a la Casa Hogar Osana. "Fue ahí donde comencé a enviar el dinero de las ventas de los aretes huérfanos para ayudar con los alimentos o materiales escolares de 47 niños".Luego conoció de las necesidades de otros 180 niños en el Centro La Jungla, en Bogotá (Colombia), "en donde la mayor aspiración de los chicos es llegar a ser el matón mejor pagado de la ciudad", dijo."Nosotras queremos que con los materiales que proveemos aspiren a ser el mejor dibujante o pintor de su pueblo o que se destaquen en otras ramas del arte", explicó.Unas seis voluntarias de "El arete huérfano" trabajan en el apartamento de Montalván en Hawthorne (California), de donde parten con donaciones para 50 huérfanos de la Casa Hogar de la Gracia en Rosarito, en el estado de Baja California (México)."Cuando veo los niños, los llego a conocer a un nivel personal, me siento con la responsabilidad de seguir adelante", aseguró.Shirley Fernández, voluntaria de origen guatemalteco, coordina ayuda con sus familiares en Guatemala para casi un centenar de niñas del orfanato Las Pequeñas Apóstoles de la Redención de Cuilapa, en Santa Rosa.Unas 90 niñas del orfanato usan el dinero de los aretes para las manualidades que hacen con las monjitas."El arete huérfano" también ayuda con harina vitaminada para la nutrición de más de 30 infantes de 20 familias mayas que trabajan en la cosecha de café.Fernández explicó que mensualmente su prima les lleva el alimento a los niños, con el que alimentan dos veces al día a estos estudiantes.Fernández aprendió con Moltalván a confeccionar pulseras con aros que no tienen par y precisó que con 25 dólares 30 huérfanos se alimentan durante cuatro semanas.

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