EE.UU. puede ayudar a la paz en Colombia sin estar en el diálogo, según expertos

Estados Unidos, que ha tenido una huella indeleble en el conflicto armado en Colombia y no participa del naciente diálogo entre el Gobierno de ese país y las FARC, sí puede ayudar de otra manera a que el proceso tenga éxito, según expertos consultados hoy por Efe.El Gobierno de EE.UU., que ha manifestado su apoyo al diálogo que comenzará este miércoles en Oslo, "no es visto como un intermediario imparcial, y entonces no conviene que tenga ni una silla en la mesa ni un papel activo", afirmó Adam Isacson, analista de seguridad regional en la Oficina de Washington para América Latina.Para este especialista, el hecho de que EE.UU. no tenga participación en un proceso en el que Noruega y Cuba actúan como garantes y Venezuela y Chile como acompañantes, se debe al apoyo financiero, militar y político al "Plan Colombia" contra el narcotráfico y la guerrilla.Sin embargo, Isacson cree que una manera de ayudar al éxito de la negociación entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colmbia (FARC) puede ser sirviendo "de contrapeso a la oposición de algunas figuras políticas colombianas vistas como cercanas a Estados Unidos, como el expresidente Álvaro Uribe".Estados Unidos también puede dar "apoyo técnico o logístico en momentos clave" y, tal como hizo con la paz en Centroamérica en la década de los años 90, "debe respaldar los esfuerzos" para que si se llega a un acuerdo de paz, se cumpla, agregó."EE.UU. ayudó a financiar esta guerra. Deberá ayudar, con la misma generosidad, a financiar la paz", enfatizó Isacson.Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, otro centro de estudios, coincidió con Isacson en que un acuerdo de paz es factible pero "complicado" debido a espinosos asuntos como programas de desarrollo rural, ajustes a la política antidrogas, reparaciones y justicia por los delitos cometidos por las FARC.Cynthia Arnson, directora del programa latinoamericano del Centro Internacional Woodrow Wilson, señaló que la ayuda de EE.UU. contribuyó a fortalecer al Estado colombiano, tanto por la vía militar como la democrática, y eso hace que el Gobierno de Juan Manuel Santos llegue a la mesa de negociaciones "desde una posición fuerte"."Ahora, sin embargo, el papel de EE.UU. es de apoyar desde los márgenes y responder a las solicitudes del Gobierno colombiano para asuntos que considere que ayuden al proceso", recomendó Arnson.Por su parte, Jennifer McCoy, directora del Programa de las Américas del Centro Carter en Georgia, también es optimista sobre la posibilidad de que el "conflicto armado más prolongado en el hemisferio" termine."Reconocemos que hay riesgos y que las últimas negociaciones de paz (en San Vicente del Caguán, en 2002) no tuvieron éxito, pero las condiciones parecen óptimas ahora para una resolución", dijo."El apoyo de países tan diversos como Chile y Cuba es importante para garantizar que se cumpla cualquier acuerdo alcanzado. EE.UU. puede ayudar con los modelos de reparaciones y justicia transicional que puedan resultar de las negociaciones, así como con programas para responder a la pobreza rural y el acceso desigual a la tierra", puntualizó.

Estados Unidos, que ha tenido una huella indeleble en el conflicto armado en Colombia y no participa del naciente diálogo entre el Gobierno de ese país y las FARC, sí puede ayudar de otra manera a que el proceso tenga éxito, según expertos consultados hoy por Efe.El Gobierno de EE.UU., que ha manifestado su apoyo al diálogo que comenzará este miércoles en Oslo, "no es visto como un intermediario imparcial, y entonces no conviene que tenga ni una silla en la mesa ni un papel activo", afirmó Adam Isacson, analista de seguridad regional en la Oficina de Washington para América Latina.Para este especialista, el hecho de que EE.UU. no tenga participación en un proceso en el que Noruega y Cuba actúan como garantes y Venezuela y Chile como acompañantes, se debe al apoyo financiero, militar y político al "Plan Colombia" contra el narcotráfico y la guerrilla.Sin embargo, Isacson cree que una manera de ayudar al éxito de la negociación entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colmbia (FARC) puede ser sirviendo "de contrapeso a la oposición de algunas figuras políticas colombianas vistas como cercanas a Estados Unidos, como el expresidente Álvaro Uribe".Estados Unidos también puede dar "apoyo técnico o logístico en momentos clave" y, tal como hizo con la paz en Centroamérica en la década de los años 90, "debe respaldar los esfuerzos" para que si se llega a un acuerdo de paz, se cumpla, agregó."EE.UU. ayudó a financiar esta guerra. Deberá ayudar, con la misma generosidad, a financiar la paz", enfatizó Isacson.Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, otro centro de estudios, coincidió con Isacson en que un acuerdo de paz es factible pero "complicado" debido a espinosos asuntos como programas de desarrollo rural, ajustes a la política antidrogas, reparaciones y justicia por los delitos cometidos por las FARC.Cynthia Arnson, directora del programa latinoamericano del Centro Internacional Woodrow Wilson, señaló que la ayuda de EE.UU. contribuyó a fortalecer al Estado colombiano, tanto por la vía militar como la democrática, y eso hace que el Gobierno de Juan Manuel Santos llegue a la mesa de negociaciones "desde una posición fuerte"."Ahora, sin embargo, el papel de EE.UU. es de apoyar desde los márgenes y responder a las solicitudes del Gobierno colombiano para asuntos que considere que ayuden al proceso", recomendó Arnson.Por su parte, Jennifer McCoy, directora del Programa de las Américas del Centro Carter en Georgia, también es optimista sobre la posibilidad de que el "conflicto armado más prolongado en el hemisferio" termine."Reconocemos que hay riesgos y que las últimas negociaciones de paz (en San Vicente del Caguán, en 2002) no tuvieron éxito, pero las condiciones parecen óptimas ahora para una resolución", dijo."El apoyo de países tan diversos como Chile y Cuba es importante para garantizar que se cumpla cualquier acuerdo alcanzado. EE.UU. puede ayudar con los modelos de reparaciones y justicia transicional que puedan resultar de las negociaciones, así como con programas para responder a la pobreza rural y el acceso desigual a la tierra", puntualizó.

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