Manuel Rivas defiende literatura como "depósito de esperanza" frente a crisis

El escritor español Manuel Rivas defendió el papel de la literatura como un "depósito de esperanza frente al vacío" que deja la crisis económica, en el marco del Festival de la Palabra de Puerto Rico, que concluye mañana en Nueva York."En el festival se ha creado un medio ambiente en el que la palabra protagonista no pretendía dominar, la palabra era libertad, que es la esencia de la literatura", aseguró a Efe Rivas, quien hoy participó en una charla en el Instituto Cervantes titulada "España y América Latina: Un viaje literario de ida y vuelta".Junto al literato estuvieron los españoles José Ovejero y José Manuel Fajardo, moderador del debate, así como la puertorriqueña Mayra Santos y el dominicano Pedro Antonio Valdez, y que son sólo algunos de los treinta autores que participan en esta tercera edición del festival, cuyo tema central son "Las voces del mundo".Rivas dijo sobre el evento, que comenzó el 4 de octubre en San Juan (Puerto Rico) y concluye mañana en Nueva York, que se trata de una experiencia "conmovedora, en la que se tratan sin tabúes temas fronterizos, de riesgo, como la inmigración o la violencia", y en la que se hace de los escritores "portadores de esperanza"."Aquí encuentras depósitos de esperanza, de efervescencia, de inocencia, frente a la dictadura de la crisis que hay en Europa, donde se practica una sangría permanente y los asuntos de la cultura y de la creación quedan relegados a un plano subalterno, marginal", subrayó Rivas (La Coruña, 1957).El autor de "¿Qué me quieres, amor?" parafraseó al escritor chileno Roberto Bolaño a propósito de su afirmación de que América Latina se trataba del manicomio de Europa, un aserto que, según Rivas, se ha dado la vuelta tan sólo diez años después."Era un continente en bancarrota, que se hundía, y ahora se ha volcado el espejo, por lo que hay que arrojar una mirada de mucha más humildad por parte de todos", puntualizó Rivas refiriéndose a España, "cuya mirada se ha hecho más cínica y resabiada".En este contexto, "en el que tantas cosas están en crisis", el escritor gallego abogó por la literatura como un "contrapunto necesario a las relaciones de dominio y el uniformismo", y por una palabra "ecológica, sin contaminar, que transporte, como una semilla".Una palabra que logre "crear hábitats de diversidad", en un mundo globalizado que, según Rivas, "ha defraudado las expectativas, porque lo es sólo en el plano de las mercancías, no de las personas, ya que el intercambio cultural muchas veces se corresponde con una retórica artificial, hueca".El también periodista aseveró que, en ese sentido, Nueva York puede ser "una fascinante aldea de aldeas, donde ejercitar la biodiversidad frente a esa bioperversidad que es el uniformismo, donde descubrir los mundos que hay en el mundo".Asimismo, apuntó que en esta ciudad "tan apropiada para el encuentro", la presencia de la lengua española "se vive de forma bastante respetuosa, relajada y sin complejos", de lo que, según el escritor, tendría que aprender España en su debate sobre la pluralidad lingüística."En esta megalópolis, centro de centros, con su perspectiva aérea de rascacielos, hay sin embargo a ras de suelo una red de voces bajas, que van compartiendo, con una gran curiosidad e interés, y es esa diversidad la que hace cada vez más atractiva a la cultura, y se trata de una estrategia para su supervivencia", concluyó.

El escritor español Manuel Rivas defendió el papel de la literatura como un "depósito de esperanza frente al vacío" que deja la crisis económica, en el marco del Festival de la Palabra de Puerto Rico, que concluye mañana en Nueva York."En el festival se ha creado un medio ambiente en el que la palabra protagonista no pretendía dominar, la palabra era libertad, que es la esencia de la literatura", aseguró a Efe Rivas, quien hoy participó en una charla en el Instituto Cervantes titulada "España y América Latina: Un viaje literario de ida y vuelta".Junto al literato estuvieron los españoles José Ovejero y José Manuel Fajardo, moderador del debate, así como la puertorriqueña Mayra Santos y el dominicano Pedro Antonio Valdez, y que son sólo algunos de los treinta autores que participan en esta tercera edición del festival, cuyo tema central son "Las voces del mundo".Rivas dijo sobre el evento, que comenzó el 4 de octubre en San Juan (Puerto Rico) y concluye mañana en Nueva York, que se trata de una experiencia "conmovedora, en la que se tratan sin tabúes temas fronterizos, de riesgo, como la inmigración o la violencia", y en la que se hace de los escritores "portadores de esperanza"."Aquí encuentras depósitos de esperanza, de efervescencia, de inocencia, frente a la dictadura de la crisis que hay en Europa, donde se practica una sangría permanente y los asuntos de la cultura y de la creación quedan relegados a un plano subalterno, marginal", subrayó Rivas (La Coruña, 1957).El autor de "¿Qué me quieres, amor?" parafraseó al escritor chileno Roberto Bolaño a propósito de su afirmación de que América Latina se trataba del manicomio de Europa, un aserto que, según Rivas, se ha dado la vuelta tan sólo diez años después."Era un continente en bancarrota, que se hundía, y ahora se ha volcado el espejo, por lo que hay que arrojar una mirada de mucha más humildad por parte de todos", puntualizó Rivas refiriéndose a España, "cuya mirada se ha hecho más cínica y resabiada".En este contexto, "en el que tantas cosas están en crisis", el escritor gallego abogó por la literatura como un "contrapunto necesario a las relaciones de dominio y el uniformismo", y por una palabra "ecológica, sin contaminar, que transporte, como una semilla".Una palabra que logre "crear hábitats de diversidad", en un mundo globalizado que, según Rivas, "ha defraudado las expectativas, porque lo es sólo en el plano de las mercancías, no de las personas, ya que el intercambio cultural muchas veces se corresponde con una retórica artificial, hueca".El también periodista aseveró que, en ese sentido, Nueva York puede ser "una fascinante aldea de aldeas, donde ejercitar la biodiversidad frente a esa bioperversidad que es el uniformismo, donde descubrir los mundos que hay en el mundo".Asimismo, apuntó que en esta ciudad "tan apropiada para el encuentro", la presencia de la lengua española "se vive de forma bastante respetuosa, relajada y sin complejos", de lo que, según el escritor, tendría que aprender España en su debate sobre la pluralidad lingüística."En esta megalópolis, centro de centros, con su perspectiva aérea de rascacielos, hay sin embargo a ras de suelo una red de voces bajas, que van compartiendo, con una gran curiosidad e interés, y es esa diversidad la que hace cada vez más atractiva a la cultura, y se trata de una estrategia para su supervivencia", concluyó.

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