El mezcal de Oaxaca lleva hasta NY su "reivindicación indígena"

No es un puñado de tierra lo último que arrojan los oaxaqueños sobre la tumba de sus muertos: es una copa de mezcal, el mismo mezcal con el que celebran la llegada de un nuevo ser a la familia y que ahora llega a Nueva York con trece marcas que reivindican la tradición indígena de ese estado mexicano."Es más que una bebida, es el agradecimiento al ser supremo y a la tierra. Durante cada evento especial, el Día de Muertos, en todos nuestros festejos y rituales, ahí siempre está el mezcal", explicó en una entrevista con Efe Asis Cortés, sexta generación de la familia de mezcaleros que está detrás de la marca "El Jolgorio".Cortés forma parte junto a otros doce maestros mezcaleros de la iniciativa "Mezcal from Oaxaca", que trae a Nueva York a partir de finales de mes esta bebida alcohólica extraída de la planta del maguey y hermana del tequila para hacerse un hueco en el mercado "gourmet" estadounidense.No ha sido fácil llegar hasta la Gran Manzana. Cortés tuvo que convencer antes a su abuelo, que rechazaba comercializar el mezcal que sus antepasados han estado fabricando desde 1890 solamente para consumo propio, al igual que otras muchas familias oaxaqueñas que han mantenido viva esta arraigada tradición.Arrojando a la tierra unas gotas de ese "elixir de los dioses" en forma de una pequeña cruz se celebran en su familia los nacimientos, y desde entonces cada fiesta de quince años, cada boda, cada Día de Muertos y cada celebración tiene como aliado al mezcal, hasta el día de la muerte.Por ese "significado profundo" su abuelo rehusaba vender la bebida, que elaboran mediante un ritual que incluye el sacrificio de gallos y guajolotes (pavos silvestres), que se utilizan a modo de ofrenda junto a frutas silvestres durante la segunda destilación a la que se somete la bebida.El que produce la familia de Cortés, que entra en la categoría de los mezcales "de pechuga" debido a ese proceso, ha llamado ya la atención del cocinero español José Andrés, que quiere llevar a sus restaurantes de Estados Unidos las siete variedades diferentes que fabrica "El Jolgorio".La reivindicación de la tradición indígena oaxaqueña une a estas trece marcas de mezcal que llegarán a Nueva York, ya que la producción de todas ellas es absolutamente artesanal, los agaves de los que se extrae suelen ser silvestres, y contienen una alta graduación que debe ser superior al 45 por ciento.Debido a ese laborioso proceso de elaboración, que puede tomar más de una década, el proyecto "Mezcal from Oaxaca" solamente traerá a Nueva York unas 500 botellas por cada una de esas trece marcas, y cada una de ellas rondará los 100 dólares, por lo que busca establecerse como una bebida "gourmet"."Fuera de Oaxaca el mezcal era considerado una bebida de baja calidad, para los sectores marginados, y como era una bebida que además se vendía muy barata pues nadie volteaba a verla", aseguró también en una entrevista con Efe Graciela Ángeles, cuarta generación de la familia de mezcaleros que produce "Real Minero".Pero, poco a poco, ha ido "revalorizándose", en lo que ha contribuido mucho el mundo artístico mexicano durante los últimos años gracias a pintores como Francisco Toledo o cantantes como Lila Downs, asegura Ángeles, una de las pocas mujeres visibles en un mercado dominado por los hombres."De pechuga mezcalito, mezcalito de maguey, para todo mal mezcalito, para todo bien también", dice una de las canciones de Downs, quien precisamente fue homenajeada esta semana por la organización cultural mexicana "Mano a Mano" en Nueva York, rodeada de mezcales oaxaqueños.Ahora Ángeles también contribuirá a dar visibilidad a esta bebida importando a Estados Unidos su mezcal, que califica como una "reivindicación de ese mundo indígena que por muchos años se quiso olvidar que existía".

No es un puñado de tierra lo último que arrojan los oaxaqueños sobre la tumba de sus muertos: es una copa de mezcal, el mismo mezcal con el que celebran la llegada de un nuevo ser a la familia y que ahora llega a Nueva York con trece marcas que reivindican la tradición indígena de ese estado mexicano."Es más que una bebida, es el agradecimiento al ser supremo y a la tierra. Durante cada evento especial, el Día de Muertos, en todos nuestros festejos y rituales, ahí siempre está el mezcal", explicó en una entrevista con Efe Asis Cortés, sexta generación de la familia de mezcaleros que está detrás de la marca "El Jolgorio".Cortés forma parte junto a otros doce maestros mezcaleros de la iniciativa "Mezcal from Oaxaca", que trae a Nueva York a partir de finales de mes esta bebida alcohólica extraída de la planta del maguey y hermana del tequila para hacerse un hueco en el mercado "gourmet" estadounidense.No ha sido fácil llegar hasta la Gran Manzana. Cortés tuvo que convencer antes a su abuelo, que rechazaba comercializar el mezcal que sus antepasados han estado fabricando desde 1890 solamente para consumo propio, al igual que otras muchas familias oaxaqueñas que han mantenido viva esta arraigada tradición.Arrojando a la tierra unas gotas de ese "elixir de los dioses" en forma de una pequeña cruz se celebran en su familia los nacimientos, y desde entonces cada fiesta de quince años, cada boda, cada Día de Muertos y cada celebración tiene como aliado al mezcal, hasta el día de la muerte.Por ese "significado profundo" su abuelo rehusaba vender la bebida, que elaboran mediante un ritual que incluye el sacrificio de gallos y guajolotes (pavos silvestres), que se utilizan a modo de ofrenda junto a frutas silvestres durante la segunda destilación a la que se somete la bebida.El que produce la familia de Cortés, que entra en la categoría de los mezcales "de pechuga" debido a ese proceso, ha llamado ya la atención del cocinero español José Andrés, que quiere llevar a sus restaurantes de Estados Unidos las siete variedades diferentes que fabrica "El Jolgorio".La reivindicación de la tradición indígena oaxaqueña une a estas trece marcas de mezcal que llegarán a Nueva York, ya que la producción de todas ellas es absolutamente artesanal, los agaves de los que se extrae suelen ser silvestres, y contienen una alta graduación que debe ser superior al 45 por ciento.Debido a ese laborioso proceso de elaboración, que puede tomar más de una década, el proyecto "Mezcal from Oaxaca" solamente traerá a Nueva York unas 500 botellas por cada una de esas trece marcas, y cada una de ellas rondará los 100 dólares, por lo que busca establecerse como una bebida "gourmet"."Fuera de Oaxaca el mezcal era considerado una bebida de baja calidad, para los sectores marginados, y como era una bebida que además se vendía muy barata pues nadie volteaba a verla", aseguró también en una entrevista con Efe Graciela Ángeles, cuarta generación de la familia de mezcaleros que produce "Real Minero".Pero, poco a poco, ha ido "revalorizándose", en lo que ha contribuido mucho el mundo artístico mexicano durante los últimos años gracias a pintores como Francisco Toledo o cantantes como Lila Downs, asegura Ángeles, una de las pocas mujeres visibles en un mercado dominado por los hombres."De pechuga mezcalito, mezcalito de maguey, para todo mal mezcalito, para todo bien también", dice una de las canciones de Downs, quien precisamente fue homenajeada esta semana por la organización cultural mexicana "Mano a Mano" en Nueva York, rodeada de mezcales oaxaqueños.Ahora Ángeles también contribuirá a dar visibilidad a esta bebida importando a Estados Unidos su mezcal, que califica como una "reivindicación de ese mundo indígena que por muchos años se quiso olvidar que existía".

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