El atleta olímpico Leo Manzano es un ejemplo para los menores hispanos

El atleta méxicoamericano Leo Manzano pasó a la historia este año al ganar la medalla de plata en los 1.500 metros en los Juegos Olímpicos de Londres, pero antes y después de este logro gran parte de sus esfuerzos se centran en inspirar a otros jóvenes a seguir sus pasos.Manzano, que emigró a Estados Unidos junto a sus padres, se convirtió en el primer atleta estadounidense en ganar una medalla en la prueba de mediofondo en más de 40 años."Me sentí muy orgulloso de poder llevar a Estados Unidos a esa marca", señaló a Efe el mediofondista, que no oculta su orgullo por la tierra que le vio nacer y tras culminar la carrera se cubrió con las banderas de ambos países.Manzano cruzó la meta 71 décimas después del argelino Taofik Makhloufi (3:34.08) durante los pasados Juegos Olímpicos.La última vez que un atleta estadounidense ganó una medalla en la categoría de los 1.500 metros fue en los Juegos Olímpicos de México en 1968, cuando Jim Ryun quedó por detrás del keniano Kipchoge Keino.El atleta, que constantemente informa a sus seguidores a través de las redes sociales con mensajes tanto en español como en inglés, ha manifestado también el orgullo y responsabilidad que siente al representar a la comunidad hispana, sentimientos que asegura lo impulsan a inspirar a otros."Espero que otros vean mi camino y vean que así como yo pude llegar a obtener este triunfo, ellos también pueden y se inspiren a luchar", aseveró Manzano, que compite profesionalmente desde 2008.El mediofondista espera en especial que los menores hispanos puedan ver sus logros en el deporte y darse cuenta de que ellos también pueden tener un futuro en el deporte.Manzano además colabora con el Instituto del Corazón de Texas (http://www.texasheart.org/ProjectHeart/Kids/index.cfm) en una iniciativa que tiene el objetivo de instar a los niños a mantenerse activos físicamente."Es muy importante informar a nuestra comunidad sobre cómo mantener un corazón sano, en especial entre los hispanos, que tienen más riesgos de tender enfermedades del corazón, la presión alta y la diabetes", indicó el méxicoamericano.Si bien el atleta se encuentra actualmente en la cúspide de su carrera deportiva, reconoce que ha debido derribar muchas barreras para llegar hasta ahí.Con una estatura de 1.65 centímetros, baja en comparación con el promedio de los corredores, y un corazón equivalente al de una persona de más de dos metros, Manzano ha sido comúnmente descrito por sus seguidores como "un (Ford) Pinto con el motor de un Ferrari".El atleta asegura que si bien tener el corazón grande representa una ventaja en la pista, esto no es producto de una "ventaja" genética, sino debido a un intenso entrenamiento y dedicación."Yo no nací con el corazón grande. He tenido que trabajar mucho y hacer muchos sacrificios para llegar a tener el corazón que me ha ayudado a obtener muchos de los triunfos que he logrado", explicó.Un estudio que le hicieron en 2008 en el Laboratorio de Rendimiento Humano de la Universidad de Texas encontró que su corazón puede consumir 82,2 mililitros de oxígeno por kilo por minuto, algo que pocos deportistas a nivel mundial pueden hacer.

El atleta méxicoamericano Leo Manzano pasó a la historia este año al ganar la medalla de plata en los 1.500 metros en los Juegos Olímpicos de Londres, pero antes y después de este logro gran parte de sus esfuerzos se centran en inspirar a otros jóvenes a seguir sus pasos.Manzano, que emigró a Estados Unidos junto a sus padres, se convirtió en el primer atleta estadounidense en ganar una medalla en la prueba de mediofondo en más de 40 años."Me sentí muy orgulloso de poder llevar a Estados Unidos a esa marca", señaló a Efe el mediofondista, que no oculta su orgullo por la tierra que le vio nacer y tras culminar la carrera se cubrió con las banderas de ambos países.Manzano cruzó la meta 71 décimas después del argelino Taofik Makhloufi (3:34.08) durante los pasados Juegos Olímpicos.La última vez que un atleta estadounidense ganó una medalla en la categoría de los 1.500 metros fue en los Juegos Olímpicos de México en 1968, cuando Jim Ryun quedó por detrás del keniano Kipchoge Keino.El atleta, que constantemente informa a sus seguidores a través de las redes sociales con mensajes tanto en español como en inglés, ha manifestado también el orgullo y responsabilidad que siente al representar a la comunidad hispana, sentimientos que asegura lo impulsan a inspirar a otros."Espero que otros vean mi camino y vean que así como yo pude llegar a obtener este triunfo, ellos también pueden y se inspiren a luchar", aseveró Manzano, que compite profesionalmente desde 2008.El mediofondista espera en especial que los menores hispanos puedan ver sus logros en el deporte y darse cuenta de que ellos también pueden tener un futuro en el deporte.Manzano además colabora con el Instituto del Corazón de Texas (http://www.texasheart.org/ProjectHeart/Kids/index.cfm) en una iniciativa que tiene el objetivo de instar a los niños a mantenerse activos físicamente."Es muy importante informar a nuestra comunidad sobre cómo mantener un corazón sano, en especial entre los hispanos, que tienen más riesgos de tender enfermedades del corazón, la presión alta y la diabetes", indicó el méxicoamericano.Si bien el atleta se encuentra actualmente en la cúspide de su carrera deportiva, reconoce que ha debido derribar muchas barreras para llegar hasta ahí.Con una estatura de 1.65 centímetros, baja en comparación con el promedio de los corredores, y un corazón equivalente al de una persona de más de dos metros, Manzano ha sido comúnmente descrito por sus seguidores como "un (Ford) Pinto con el motor de un Ferrari".El atleta asegura que si bien tener el corazón grande representa una ventaja en la pista, esto no es producto de una "ventaja" genética, sino debido a un intenso entrenamiento y dedicación."Yo no nací con el corazón grande. He tenido que trabajar mucho y hacer muchos sacrificios para llegar a tener el corazón que me ha ayudado a obtener muchos de los triunfos que he logrado", explicó.Un estudio que le hicieron en 2008 en el Laboratorio de Rendimiento Humano de la Universidad de Texas encontró que su corazón puede consumir 82,2 mililitros de oxígeno por kilo por minuto, algo que pocos deportistas a nivel mundial pueden hacer.

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