Un sastre mexicano viste a grandes estrellas tras ganarse la vida en las calles

Esteban Guzmán escapó de su hogar en su natal México a los 12 años, pasó hambre y enfrentó las "tentaciones" de crecer solo en una gran ciudad, pero eso no le impidió convertirse en un prestigioso sastre al que recurren artistas como Justin Bieber.Además del ídolo juvenil, Guzmán cuenta entre sus clientes a Janet Jackson, Usher, Ashton Kutcher, Tyler Perry, Ludacris y algunas de las protagonistas de la serie Real Housewives of Atlanta.El local de su empresa, Q Tailors, está ubicado actualmente en el segundo piso del centro comercial más exclusivo de Atlanta, Phipps Plaza, pero las cosas no siempre fueron así de bien para este sastre.Proveniente de una familia humilde, en su niñez Guzmán debió alternar los juegos infantiles y la escuela con algún tipo de trabajo para sustentar a su madre y hermanos.Esta situación dio un drástico giro cuando a los 12 años decidió marcharse de la casa luego de una fuerte discusión con su padre, un alcohólico que les agredía, aseguró."Mi padre era alcohólico y siempre nos golpeaba a mi mamá y a nosotros, pero una vez se puso muy violento y ese día decidí que me iba de la casa", declaró Guzmán en entrevista con Efe.A partir de ese momento, el mexicano se ganó la vida vendiendo periódicos y revistas en las calles de Ciudad de México hasta que un día decidió probar suerte como aprendiz de sastre tras ver un anuncio en el periódico.Sin experiencia en el oficio pero con deseos de aprender, Guzmán empezó en la adolescencia a forjarse un futuro exitoso en la confección de trajes."Yo cada vez quería aprender más, y cuando ya sabía una cosa quería seguir con otra, y apenas pude empecé a estudiar para seguir aprendiendo", dijo el mexicano.Además de maestro, el propietario de la sastrería fue una importante figura paterna que le guió durante su adolescencia, aseguró Guzmán.No obstante, sus deseos de seguir creciendo lo motivaron a emigrar a Estados Unidos y en 1989, después de un intento previo, el sastre emprendió el largo recorrido desde México hasta Atlanta con su familia y unos amigos en un pequeño Datsun rojo.Por varios años Guzmán trabajó en diferentes talleres y empresas hasta llegar a principios del año 2000 a la prestigiosa tienda de departamentos Saks Fifth Avenue, donde, explicó, se convirtió en uno de los sastres favoritos de los vendedores para realizar ajustes a los trajes.Según Guzmán, este "favoritismo" fue clave en su ascenso por diversas tiendas de marcas de lujo para las que trabajó, como Gucci, Giorgio Armani y Versace, entre otras."Los vendedores han sido claves en mi trabajo, sin ellos no hubiera llegado hasta adonde estoy ahora", señaló el sastre.Un pequeño local de 700 pies, que abrió sus puertas en 2006 en el sótano de Phipps Plaza, fue el primer gran paso del sastre para convertirse en un exitoso empresario confeccionando y arreglando trajes de vestir para hombres.Poco más de un año después de abrir su primer taller, otro "golpe de suerte" lo llevó hasta un nuevo local en el tercer piso, con vista al público y en el que se vio obligado a contratar más costureras y sastres.Guzmán, de 60 años, es consciente de su "suerte", aunque asegura que no habría llegado lejos sin una gran dosis de trabajo y dedicación."Para triunfar en esta vida lo que se necesita es suerte, que consta de tres cosas: la primera es trabajo, la segunda es trabajo y la tercera más trabajo", aseveró el sastre.El sastre se encuentra actualmente remodelando su local en Phipps Plaza y planea abrir otro más en otro centro comercial de Atlanta antes de finalizar el año.

Esteban Guzmán escapó de su hogar en su natal México a los 12 años, pasó hambre y enfrentó las "tentaciones" de crecer solo en una gran ciudad, pero eso no le impidió convertirse en un prestigioso sastre al que recurren artistas como Justin Bieber.Además del ídolo juvenil, Guzmán cuenta entre sus clientes a Janet Jackson, Usher, Ashton Kutcher, Tyler Perry, Ludacris y algunas de las protagonistas de la serie Real Housewives of Atlanta.El local de su empresa, Q Tailors, está ubicado actualmente en el segundo piso del centro comercial más exclusivo de Atlanta, Phipps Plaza, pero las cosas no siempre fueron así de bien para este sastre.Proveniente de una familia humilde, en su niñez Guzmán debió alternar los juegos infantiles y la escuela con algún tipo de trabajo para sustentar a su madre y hermanos.Esta situación dio un drástico giro cuando a los 12 años decidió marcharse de la casa luego de una fuerte discusión con su padre, un alcohólico que les agredía, aseguró."Mi padre era alcohólico y siempre nos golpeaba a mi mamá y a nosotros, pero una vez se puso muy violento y ese día decidí que me iba de la casa", declaró Guzmán en entrevista con Efe.A partir de ese momento, el mexicano se ganó la vida vendiendo periódicos y revistas en las calles de Ciudad de México hasta que un día decidió probar suerte como aprendiz de sastre tras ver un anuncio en el periódico.Sin experiencia en el oficio pero con deseos de aprender, Guzmán empezó en la adolescencia a forjarse un futuro exitoso en la confección de trajes."Yo cada vez quería aprender más, y cuando ya sabía una cosa quería seguir con otra, y apenas pude empecé a estudiar para seguir aprendiendo", dijo el mexicano.Además de maestro, el propietario de la sastrería fue una importante figura paterna que le guió durante su adolescencia, aseguró Guzmán.No obstante, sus deseos de seguir creciendo lo motivaron a emigrar a Estados Unidos y en 1989, después de un intento previo, el sastre emprendió el largo recorrido desde México hasta Atlanta con su familia y unos amigos en un pequeño Datsun rojo.Por varios años Guzmán trabajó en diferentes talleres y empresas hasta llegar a principios del año 2000 a la prestigiosa tienda de departamentos Saks Fifth Avenue, donde, explicó, se convirtió en uno de los sastres favoritos de los vendedores para realizar ajustes a los trajes.Según Guzmán, este "favoritismo" fue clave en su ascenso por diversas tiendas de marcas de lujo para las que trabajó, como Gucci, Giorgio Armani y Versace, entre otras."Los vendedores han sido claves en mi trabajo, sin ellos no hubiera llegado hasta adonde estoy ahora", señaló el sastre.Un pequeño local de 700 pies, que abrió sus puertas en 2006 en el sótano de Phipps Plaza, fue el primer gran paso del sastre para convertirse en un exitoso empresario confeccionando y arreglando trajes de vestir para hombres.Poco más de un año después de abrir su primer taller, otro "golpe de suerte" lo llevó hasta un nuevo local en el tercer piso, con vista al público y en el que se vio obligado a contratar más costureras y sastres.Guzmán, de 60 años, es consciente de su "suerte", aunque asegura que no habría llegado lejos sin una gran dosis de trabajo y dedicación."Para triunfar en esta vida lo que se necesita es suerte, que consta de tres cosas: la primera es trabajo, la segunda es trabajo y la tercera más trabajo", aseveró el sastre.El sastre se encuentra actualmente remodelando su local en Phipps Plaza y planea abrir otro más en otro centro comercial de Atlanta antes de finalizar el año.

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