Obama recupera el tono, pero Romney no ha dicho todavía la última palabra

El segundo debate presidencial se celebró el martes 16 de Octubre en el estado de Nueva York. Todas las encuestas dan como ganador de la cita al Presidente Obama. Pero sin duda, la mejor noticia para el candidato demócrata es que su consistente actuación en Nueva York ha hecho olvidar a los suyos de una vez por todas su mala noche en Denver. Las bases demócratas, al igual que las republicanas tras el primer debate presidencial, probablemente hagan notar ahora su renovado entusiasmo en las encuestas que iremos conociendo de aquí al próximo lunes, cuando se celebre el tercer y último debate presidencial de la campaña.El Presidente Obama siguió ayer el guión aplicado por el vicepresidente Biden en el debate del pasado jueves, cuando también fue dado por ganador (aunque el congresista Ryan aguantó el tipo dignamente) tras aprovechar su mayor experiencia en política exterior, responder a cada una de las acusaciones de su contrincante y pasar a la ofensiva a la mínima oportunidad. Y es que el principal problema del Presidente en Denver había sido más bien de actitud (demasiado pasiva y dubitativa) antes que de mensaje (no cometió errores significativos, aunque sí estuvo impreciso y cometió omisiones inesperadas), algo muy importante cuando alguien se encuentra frente a millones de telespectadores. Por su parte, la actuación de Mitt Romney en el debate de ayer, aunque aceptable a ojos de los simpatizantes republicanos gracias a mantener un tono combativo, volvió a recordar por momentos al candidato de los errores imperdonables y gratuitos que conocimos durante las primarias republicanas y los primeros meses de la campaña presidencial. Tres de ellos le pueden costar muy caros con independientes y mujeres, precisamente los dos grupos que le habían permitido repuntar en las encuestas en las últimas semanas:Teniendo en cuenta que Mitt Romney parece dar por perdida cualquier esperanza de acercarse el ya de por sí pobre resultado de McCain en 2008 con los votantes latinos, como demostró ayer utilizando de nuevo un lenguaje negativo y punitivo al hablar de materia migratoria, el candidato republicano no puede cometer uno solo más de este tipo de errores si quiere mantener vivas sus opciones de victoria el 6 de noviembre, particularmente ahora que el Presidente ha recuperado el pulso a la campaña. Con todo, y a menos de tres semanas para la cita electoral, la carrera presidencial se encuentra exactamente en el mismo lugar donde estaba cuando iniciamos este blog Obsevatorio Político 2012, a comienzos de este año: máxima igualdad en las encuestas nacionales pero ligera ventaja para el Presidente Obama en el Colegio Electoral, que es lo que realmente importa a la hora de decidir quién ocupará la Casa Blanca a partir del próximo enero de 2013. Cabe preguntarse entonces si los millones de dólares invertidos por ambas campañas y sus aliados en publicidad (mayoritariamente negativa) vienen sirviendo para algo más que para desprestigiar más si cabe la práctica política. Pablo León Aguinaga, historiador especialista en relaciones internacionales y Estados Unidos. Puedes seguirle en @pleonagu

El segundo debate presidencial se celebró el martes 16 de Octubre en el estado de Nueva York. Todas las encuestas dan como ganador de la cita al Presidente Obama. Pero sin duda, la mejor noticia para el candidato demócrata es que su consistente actuación en Nueva York ha hecho olvidar a los suyos de una vez por todas su mala noche en Denver. Las bases demócratas, al igual que las republicanas tras el primer debate presidencial, probablemente hagan notar ahora su renovado entusiasmo en las encuestas que iremos conociendo de aquí al próximo lunes, cuando se celebre el tercer y último debate presidencial de la campaña.El Presidente Obama siguió ayer el guión aplicado por el vicepresidente Biden en el debate del pasado jueves, cuando también fue dado por ganador (aunque el congresista Ryan aguantó el tipo dignamente) tras aprovechar su mayor experiencia en política exterior, responder a cada una de las acusaciones de su contrincante y pasar a la ofensiva a la mínima oportunidad. Y es que el principal problema del Presidente en Denver había sido más bien de actitud (demasiado pasiva y dubitativa) antes que de mensaje (no cometió errores significativos, aunque sí estuvo impreciso y cometió omisiones inesperadas), algo muy importante cuando alguien se encuentra frente a millones de telespectadores. Por su parte, la actuación de Mitt Romney en el debate de ayer, aunque aceptable a ojos de los simpatizantes republicanos gracias a mantener un tono combativo, volvió a recordar por momentos al candidato de los errores imperdonables y gratuitos que conocimos durante las primarias republicanas y los primeros meses de la campaña presidencial. Tres de ellos le pueden costar muy caros con independientes y mujeres, precisamente los dos grupos que le habían permitido repuntar en las encuestas en las últimas semanas:Teniendo en cuenta que Mitt Romney parece dar por perdida cualquier esperanza de acercarse el ya de por sí pobre resultado de McCain en 2008 con los votantes latinos, como demostró ayer utilizando de nuevo un lenguaje negativo y punitivo al hablar de materia migratoria, el candidato republicano no puede cometer uno solo más de este tipo de errores si quiere mantener vivas sus opciones de victoria el 6 de noviembre, particularmente ahora que el Presidente ha recuperado el pulso a la campaña. Con todo, y a menos de tres semanas para la cita electoral, la carrera presidencial se encuentra exactamente en el mismo lugar donde estaba cuando iniciamos este blog Obsevatorio Político 2012, a comienzos de este año: máxima igualdad en las encuestas nacionales pero ligera ventaja para el Presidente Obama en el Colegio Electoral, que es lo que realmente importa a la hora de decidir quién ocupará la Casa Blanca a partir del próximo enero de 2013. Cabe preguntarse entonces si los millones de dólares invertidos por ambas campañas y sus aliados en publicidad (mayoritariamente negativa) vienen sirviendo para algo más que para desprestigiar más si cabe la práctica política. Pablo León Aguinaga, historiador especialista en relaciones internacionales y Estados Unidos. Puedes seguirle en @pleonagu

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