Trump encara su primera gira con hambre de resultados ante la crisis interna

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Trump encara su primera gira con hambre de resultados ante la crisis interna

El presidente de EE.UU., Donald Trump, inicia este viernes su primera gira internacional con metas concretas como plantear una "OTAN árabe", explorar un proceso de paz en Oriente Medio y conectar con sus aliados europeos, en medio de una grave crisis interna de credibilidad y competencia.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, inicia este viernes su primera gira internacional con metas concretas como plantear una "OTAN árabe", explorar un proceso de paz en Oriente Medio y conectar con sus aliados europeos, en medio de una grave crisis interna de credibilidad y competencia.

Trump quiere también que este viaje le sirva para averiguar si la OTAN o el Acuerdo climático de París encajan con su máxima de "Estados Unidos primero" y si merece la pena que mantenga esos compromisos, según explicó un alto funcionario de la Casa Blanca bajo anonimato en un encuentro con un reducido grupo de medios extranjeros, entre ellos Efe.

Esta primera gira llega en un momento muy delicado para Trump, con dudas sobre su preparación y capacidad para ocupar el Despacho Oval y el nombramiento de un fiscal especial para investigar presuntos nexos de su campaña electoral con Rusia.

Pero el alto funcionario comentó que "las cosas llegan cuando llegan" y Trump, ante cierta "histeria" por parte de los medios, ha estado "muy involucrado" en la preparación del viaje y "trabajando en sus discursos" antes de partir hacia Arabia Saudí, desde donde continuará a Israel, el Vaticano y las cumbres de la OTAN (Bruselas) y el G7 (Sicilia).

El viaje comenzó a gestarse en noviembre pasado, después de las elecciones, y la Casa Blanca vio enseguida a los saudíes "realmente" dispuestos a ser "líderes" en la región en la lucha contra el Estado Islámico (EI) y en contener a Irán.

Será por eso Riad el lugar elegido para que Trump se encuentre con líderes de 54 países de mayoría musulmana y les plantee su intención de iniciar un proceso para crear una "OTAN árabe", que permitiría, en palabras del alto funcionario, formar "una alianza de seguridad regional" de largo plazo.

Además, la Casa Blanca anticipa que "una gran cantidad" de los países presentes firmarán un compromiso para declarar ilegal la financiación a organismos que promueven el terrorismo y el extremismo, así como la firma de acuerdos millonarios sobre compra de armamento e inversiones en EE.UU.

Y sobre el "inspirador" discurso a favor de una "visión pacífica del Islam" que dará el domingo en Riad, Trump quiere hablar a "todo el mundo musulmán" y, según el alto funcionario, no para "disculparse" sobre acciones pasadas de EE.UU., como hizo el entonces presidente Barack Obama en una visita a El Cairo en 2009.

A pesar de la retórica antimusulmana de Trump durante su campaña electoral y su imposición de dos vetos -ambos bloqueados de momento por la Justicia estadounidense- a la entrada de refugiados e inmigrantes de varios países de mayoría islámica, la Casa Blanca asegura que sus medidas no persiguen a quienes practican esa fe.

Tras pasar el fin de semana en Riad, Trump se desplazará a Israel, donde mantendrá reuniones con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás.

Los dos líderes han visitado a Trump en la Casa Blanca y el mandatario estadounidense ha insistido en que quiere mediar para tratar de relanzar las negociaciones de paz entre ambas partes, pero dejando claro que ningún país puede imponer las condiciones a israelíes y palestinos, y sin plantear una iniciativa concreta.

Según el alto funcionario, en los últimos meses el Gobierno ha estado "escuchando mucho" a israelíes, palestinos y otros actores de la región, de una manera "muy silenciosa".

Y Trump ha dejado de lado su plan de trasladar la embajada estadounidense en Israel de Tel Aviv a Jerusalén para no poner en peligro la posibilidad de que se reanuden las negociaciones de paz.

En cuanto a la etapa europea de la gira, comenzará el miércoles con la visita al Vaticano, donde Trump, que siente "un gran respeto" por el papa Francisco, acudirá al encuentro con el pontífice "dispuesto a ser flexible y amplio de miras" sobre temas en los que ambos discrepan, como el cambio climático o la situación de los refugiados.

El cambio climático estará muy presente en las conversaciones de Trump con sus socios europeos en Bruselas y con los líderes del G7, ante la incógnita sobre qué hará respecto al Acuerdo de París.

Trump "cree que el Acuerdo de París no es un buen acuerdo para Estados Unidos" y "tiene el derecho" de retirarse si determina, por ejemplo, que "realmente pone restricciones a la industria estadounidense", pero si encuentra una forma de que sea beneficioso para el país "estaría potencialmente abierto a quedarse", argumentó el alto funcionario.

Algo similar ocurre con la OTAN y "para la única cosa que él (Trump) no tiene paciencia" es para cierta "palabrería" de los países miembros acerca del aumento del gasto en defensa.

"O vemos cambios reales en lo referente a la OTAN o trataremos de formular un modo diferente de hacer las cosas", advirtió el alto funcionario.

La primera dama de EE.UU., Melania Trump, acompañará al presidente en esta gira, de la que la exsecretaria de Estado Madeleine Albrigh espera sobre todo una cosa, según dijo hoy a CNN: que el magnate se mantenga centrado en "representar" al país y no tuitee "sobre nada" durante los nueve días que pasará lejos de la Casa Blanca.

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