El presidente colombiano desestima las críticas de las FARC en la apertura de la mesa de paz

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, restó hoy importancia a las críticas a la política del Gobierno hechas por los negociadores de las FARC en la inauguración del diálogo de paz y opinó que tuvieron "intenciones políticas".Santos habló hoy por primera vez en público de la intervención en Oslo del jefe de los negociadores guerrilleros, Luciano Marín Arango, alias "Iván Marquez", que dejó la impresión de que el proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) va a ser más difícil de lo que se había planteado."No le paré muchas bolas (no le hice mucho caso) a esas manifestaciones con intenciones políticas", aseveró en su espacio de la Radio Nacional "En línea con el presidente".En una larga intervención durante el acto con el que este jueves quedó formalmente abierto este nuevo intento de pacificar Colombia, "Iván Márquez" atribuyó al modelo de desarrollo del Gobierno de Santos la pobreza y desigualdad de su país."La paz no significa el silencio de los fusiles, sino que abarca transformar la estructura del Estado y las estructuras económicas", subrayó.Santos respondió a las críticas sobre la aplicación de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, uno de los ejes de la política social de su Gobierno, que entró en vigor en enero de este año."Márquez" había dicho: "la titulación de tierras es una trampa, encarna el despojo legal, los campesinos no tienen más remedio que vender o arrendar a las transnacionales, a los que solo les interesa el saqueo de los recursos minero-energéticos".A lo que Santos replicó hoy: "cuando estos señores de las FARC dicen que esta es una ley de mentiras, es porque les estamos quitando las banderas, es porque ellos saben perfectamente que esto es algo que les quita a ellos una de sus banderas de propaganda".Y después, en un foro académico en Bogotá, el presidente enfatizó en que el Gobierno tiene claros los límites de la negociación."Sabemos exactamente qué queremos, sabemos exactamente donde están las líneas rojas, qué podemos ceder, qué no podemos ceder. Ojalá se pueda dar ese resultado porque sería maravilloso para todo el mundo", dijo, al aclarar que si fracasa, el Gobierno ha hecho "las cosas de forma tal que al país no le cueste nada haber ensayado".Santos aludió así a las condiciones en las que ha sido planteado este tercer proceso de paz de la historia de Colombia: sin concesiones de territorios a la guerrilla ni desarmes, con el fin de evitar caer en errores de intentos pasados que propiciaron que las FARC se fortalecieran.Fuentes cercanas al proceso dijeron hoy a Efe que el equipo de delegados gubernamentales, que encabeza el exvicepresidente Humberto de la Calle, partió hoy de Noruega, pero se desconoce cuándo llegarán a Bogotá, porque al parecer hicieron escala en algún punto de Europa.Los negociadores se reunirán el 5 de noviembre para preparar las sesiones de debates sobre tierras que arrancarán el 15 de noviembre próximo en la capital cubana, sede permanente de este proceso, que de terminar con éxito implicará el desarme de los cerca de 9.000 combatientes de esta guerrilla, en actividad desde 1964.Hasta entonces, según indicó De la Calle este jueves, la discreción será total por su parte en torno al proceso, del que la opinión pública sólo tendrá acceso cuando sea oportuno.Mientras tanto, las organizaciones civiles siguen tratando de lograr voz en la mesa de negociaciones, como hizo hoy la Ruta Social por la Paz, una plataforma recién nacida que aglutina el sentir de toda la sociedad colombiana, según la exsenadora Piedad Córdoba, una de sus portavoces.Córdoba señaló que el proceso no será legítimo si sólo incumbe a dos interlocutores y, en ese sentido, no descartó la idoneidad de que los paramilitares pudieran ser parte de las conversaciones y revelaran "su verdad", al tiempo que apuntó a una posible participación del Ejército de Liberación Nacional (ELN), la otra guerrilla colombiana."Hemos hecho el ejercicio a través del intercambio epistolar de acercar al ELN a la mesa de diálogo, y creemos que inclusive ya puede haber posibles acercamientos del Gobierno nacional y el ELN que en la dinámica y tiempos que ellos dictaminen, seguramente muy rápidamente podremos tener noticia de la participación", dijo.Aunque esa guerrilla ha reconocido su interés en negociar la paz con el Gobierno, no hay por el momento ninguna confirmación de las partes al respecto.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, restó hoy importancia a las críticas a la política del Gobierno hechas por los negociadores de las FARC en la inauguración del diálogo de paz y opinó que tuvieron "intenciones políticas".Santos habló hoy por primera vez en público de la intervención en Oslo del jefe de los negociadores guerrilleros, Luciano Marín Arango, alias "Iván Marquez", que dejó la impresión de que el proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) va a ser más difícil de lo que se había planteado."No le paré muchas bolas (no le hice mucho caso) a esas manifestaciones con intenciones políticas", aseveró en su espacio de la Radio Nacional "En línea con el presidente".En una larga intervención durante el acto con el que este jueves quedó formalmente abierto este nuevo intento de pacificar Colombia, "Iván Márquez" atribuyó al modelo de desarrollo del Gobierno de Santos la pobreza y desigualdad de su país."La paz no significa el silencio de los fusiles, sino que abarca transformar la estructura del Estado y las estructuras económicas", subrayó.Santos respondió a las críticas sobre la aplicación de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, uno de los ejes de la política social de su Gobierno, que entró en vigor en enero de este año."Márquez" había dicho: "la titulación de tierras es una trampa, encarna el despojo legal, los campesinos no tienen más remedio que vender o arrendar a las transnacionales, a los que solo les interesa el saqueo de los recursos minero-energéticos".A lo que Santos replicó hoy: "cuando estos señores de las FARC dicen que esta es una ley de mentiras, es porque les estamos quitando las banderas, es porque ellos saben perfectamente que esto es algo que les quita a ellos una de sus banderas de propaganda".Y después, en un foro académico en Bogotá, el presidente enfatizó en que el Gobierno tiene claros los límites de la negociación."Sabemos exactamente qué queremos, sabemos exactamente donde están las líneas rojas, qué podemos ceder, qué no podemos ceder. Ojalá se pueda dar ese resultado porque sería maravilloso para todo el mundo", dijo, al aclarar que si fracasa, el Gobierno ha hecho "las cosas de forma tal que al país no le cueste nada haber ensayado".Santos aludió así a las condiciones en las que ha sido planteado este tercer proceso de paz de la historia de Colombia: sin concesiones de territorios a la guerrilla ni desarmes, con el fin de evitar caer en errores de intentos pasados que propiciaron que las FARC se fortalecieran.Fuentes cercanas al proceso dijeron hoy a Efe que el equipo de delegados gubernamentales, que encabeza el exvicepresidente Humberto de la Calle, partió hoy de Noruega, pero se desconoce cuándo llegarán a Bogotá, porque al parecer hicieron escala en algún punto de Europa.Los negociadores se reunirán el 5 de noviembre para preparar las sesiones de debates sobre tierras que arrancarán el 15 de noviembre próximo en la capital cubana, sede permanente de este proceso, que de terminar con éxito implicará el desarme de los cerca de 9.000 combatientes de esta guerrilla, en actividad desde 1964.Hasta entonces, según indicó De la Calle este jueves, la discreción será total por su parte en torno al proceso, del que la opinión pública sólo tendrá acceso cuando sea oportuno.Mientras tanto, las organizaciones civiles siguen tratando de lograr voz en la mesa de negociaciones, como hizo hoy la Ruta Social por la Paz, una plataforma recién nacida que aglutina el sentir de toda la sociedad colombiana, según la exsenadora Piedad Córdoba, una de sus portavoces.Córdoba señaló que el proceso no será legítimo si sólo incumbe a dos interlocutores y, en ese sentido, no descartó la idoneidad de que los paramilitares pudieran ser parte de las conversaciones y revelaran "su verdad", al tiempo que apuntó a una posible participación del Ejército de Liberación Nacional (ELN), la otra guerrilla colombiana."Hemos hecho el ejercicio a través del intercambio epistolar de acercar al ELN a la mesa de diálogo, y creemos que inclusive ya puede haber posibles acercamientos del Gobierno nacional y el ELN que en la dinámica y tiempos que ellos dictaminen, seguramente muy rápidamente podremos tener noticia de la participación", dijo.Aunque esa guerrilla ha reconocido su interés en negociar la paz con el Gobierno, no hay por el momento ninguna confirmación de las partes al respecto.

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