Por soñar no nos cobran impuestos

Hay sueños que nos alegran el alma y en muchas ocasiones nos transportan al infinito, otros sueños son tan duros y tan crueles que se convierten en pesadillas. Recuerdo que cuando éramos niños discutíamos entre los amigos quien de los presentes soñaba a color o en blanco y negro y la respuesta era en verdad todo un misterio. Porque muchas veces nos recordamos del evento en el sueño y de los protagonistas pero no de los colores. Esto me parecía súper interesante.

En realidad no soñamos porque queremos, los sueños vienen gratis. Todos tenemos la oportunidad de soñar y hay sueños que son maravillosos y sublimes. Quien sueña tienen una mente abierta a gozar, a llenarse de fuerzas desconocidas, ganas de triunfar, y cumplir metas en la vida, a construir mejores situaciones de ser feliz haciendo felices a los demás.

Quien no sueña termina atrapado como mosca en telaraña y esclavizado por la tristeza y la desesperación, negándose toda posibilidad de vida sana y de realización personal. No se trata de olvidar la realidad y de volverse un fantaseador, no se trata de negar las situaciones difíciles de nuestra vida cotidiana. Se trata de imaginar las cosas en su estado “ideal” y de ver como podemos llegar a ellas; se trata de representar en nuestra mente las situaciones de otra manera, destacando los puntos positivos y de ver como los logramos obtener; se trata de trascender a lo inmediato que vivimos e ir mas allá en nuestra propia mente (por ejemplo, soñar con un matrimonio lleno de amor, un país en paz, sin violencia, ni crimen, una verdadera justicia social y una hermandad solidaria etc.)

Peter Manjarres nos canta la canción escrita por Aurelio Núñez: “Soñar no cuentas nada” que dice: “se que mañana te prometo que soy un cofre de nobleza, de cariño y de amor. Ya es hora, yo quiero cambiar mi nombre y dejar ese desorden de mi vida personal… por ti mi amor. Yo soñaré que vivimos juntitos en un ranchito tu y yo, que la vejez no me llegue con otra, sino contigo mi amor. Yo soñaré que los días son iguales siempre que estés junto a mí, y que esta vez te doy mis realidades, las que soñé para ti. Y si soñar no cuesta nada, que importa, que importa amor que soñemos, si la vida es muy bonita, y es corta por eso amor comencemos etc.

Hay sueños que nos alegran el alma y en muchas ocasiones nos transportan al infinito, otros sueños son tan duros y tan crueles que se convierten en pesadillas. Recuerdo que cuando éramos niños discutíamos entre los amigos quien de los presentes soñaba a color o en blanco y negro y la respuesta era en verdad todo un misterio. Porque muchas veces nos recordamos del evento en el sueño y de los protagonistas pero no de los colores. Esto me parecía súper interesante.

En realidad no soñamos porque queremos, los sueños vienen gratis. Todos tenemos la oportunidad de soñar y hay sueños que son maravillosos y sublimes. Quien sueña tienen una mente abierta a gozar, a llenarse de fuerzas desconocidas, ganas de triunfar, y cumplir metas en la vida, a construir mejores situaciones de ser feliz haciendo felices a los demás.

Quien no sueña termina atrapado como mosca en telaraña y esclavizado por la tristeza y la desesperación, negándose toda posibilidad de vida sana y de realización personal. No se trata de olvidar la realidad y de volverse un fantaseador, no se trata de negar las situaciones difíciles de nuestra vida cotidiana. Se trata de imaginar las cosas en su estado “ideal” y de ver como podemos llegar a ellas; se trata de representar en nuestra mente las situaciones de otra manera, destacando los puntos positivos y de ver como los logramos obtener; se trata de trascender a lo inmediato que vivimos e ir mas allá en nuestra propia mente (por ejemplo, soñar con un matrimonio lleno de amor, un país en paz, sin violencia, ni crimen, una verdadera justicia social y una hermandad solidaria etc.)

Peter Manjarres nos canta la canción escrita por Aurelio Núñez: “Soñar no cuentas nada” que dice: “se que mañana te prometo que soy un cofre de nobleza, de cariño y de amor. Ya es hora, yo quiero cambiar mi nombre y dejar ese desorden de mi vida personal… por ti mi amor. Yo soñaré que vivimos juntitos en un ranchito tu y yo, que la vejez no me llegue con otra, sino contigo mi amor. Yo soñaré que los días son iguales siempre que estés junto a mí, y que esta vez te doy mis realidades, las que soñé para ti. Y si soñar no cuesta nada, que importa, que importa amor que soñemos, si la vida es muy bonita, y es corta por eso amor comencemos etc.

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