Educar a los niños para el peligro: cómo enfrentar la situación más allá de los extraños

Los padres también deben prepararse para enseñar a sus hijos a manejar las situaciones de peligro y cómo debe ser su relación con los "extraños". Los padres también deben prepararse para enseñar a sus hijos a manejar las situaciones de peligro y cómo debe ser su relación con los "extraños".

Los padres también deben prepararse para enseñar a sus hijos a manejar las situaciones de peligro y cómo debe ser su relación con los "extraños". Flickr por zzZelot

Cada 40 segundos un niño se pierde o es secuestrado en Estados Unidos. Para dejar de hacer parte de las estadísticas es importante tener claros algunos conceptos, datos y recomendaciones, que al grabarlos en la memoria de los niños pueden hacer la diferencia.

Los padres de familia intentan a toda costa mantener a salvo sus hijos y educarlos en relación a las situaciones de peligro. Pero enseñarles a "no hablar con extraños", puede no ser una solución tan efectiva como se cree. 

En un intento por proteger a los niños, surgió la expresión "Stranger Danger" un término para campañas que se llevaron a cabo en los Estados Unidos en la década de los 60, y se extendió a otras partes del mundo. Una expresión que con el paso del tiempo se ha venido revaluando, debido a que puede quedar invalidada en muchos casos y no ser tan efectiva, además de ser confusa para los menores. 

Esta expresión puede hacerles creer a los chicos que los extraños son gente "mezquina y fea", como lo denota el portal kidsmrtz.org, pero sin explicar que también hay extraños que pueden ser útiles a la hora de encontrarse en peligro. 

Adicionalmente, tampoco resulta acertado asegurar a los menores que están a salvo con todas las personas conocidas. En este sentido las estadísticas no mienten: se ha encontrado que existen tres tipos de rapto, que indican las siguientes cifras: secuestro por parte de un pariente de la víctima también llamado "secuestro familiar" sucede en un 49%, secuestro por un conocido de la víctima en un 27% y secuestro por un extraño de la víctima en un 24%, informa el portal Parents. 

En cuanto al Centro para el Control de Enfermedades, asegura que el 93% de los niños realmente conocen a su abusador cuando son las víctimas, y que una de cada cuatro niñas y uno de cada seis niños serán atacados sexualmente antes de alcanzar los 18 años de edad.

Por lo tanto, los niños son más propensos a ser secuestrados o agredidos por alguien que conocen que por alguien aterrador que los ataque, lo cual sucede pero con menor frecuencia. Entonces inculcar en los chicos "no hablar con extraños" puede resultar poco realista. 

Ahora podemos ayudar a los niños a tomar las mejores decisiones posibles en momentos de peligro. Ahora podemos ayudar a los niños a tomar las mejores decisiones posibles en momentos de peligro.

Ahora podemos ayudar a los niños a tomar las mejores decisiones posibles en momentos de peligro. Flickr por Kevin Rolly

Hay que enseñar a los niños a estar atentos a la hora de relacionarse con desconocidos, indicarles que no deben acercarse a cualquier persona, obtener permiso antes de ir a cualquier parte con alguien y decirles que cuando alguien les pida guardar un secreto, los haga sentir incómodos o intente convencerlos de ir con ellos, lo avisen de inmediato.

Cómo enseñar a enfrentar las situaciones de peligro

A continuación algunas recomendaciones que pueden ser clave a la hora de relacionarse con desconocidos, necesitar ayuda y la forma de manejar estas situaciones: 

  • Quedarse en un grupo: en caso de que un niño se pierda y esté asustado, puede encontrar ayuda más fácilmente en un lugar poblado que en uno solitario, donde es menos visible. 
  • A quién acudir en caso de necesitar ayuda: buscar personas uniformadas (oficiales de policía, bomberos, guardias de seguridad, carteros) quienes en estos casos pueden ser una muy buena opción. Acercarse a padres de familia con hijos o hablar con el empleado de una tienda que tenga una identificación, también pueden ser buenas soluciones.
  • Seguir una rutina: el desvío o cambio en las rutas puede dificultar ubicar a un menor en caso de que algo suceda. 
  • Evitar adultos que los buscan: Los adultos que tratan de llamar la atención de un niño, con una mascota, un dulce o algo que los atraiga, es para lo que fue diseñada la conocida expresión anteriormente explicada de "Stranger Danger" o "no hablar con extraños". Son individuos que tratan de atraerlos y pueden no ser buenos para ellos.
  • Gritar en caso de emergencia: enseñarles a los hijos que si alguna vez alguien intenta obligarlos a ir a algún lugar griten por ayuda, y de ser posible indicar que los lleva un desconocido. Un menor asustado, gritando por ayuda provoca la reacción de cualquier persona alrededor, y puede diferenciarse de una rabieta.
  • Confiar en los instintos: es bueno que los pequeños se alejen y obtengan ayuda en caso de que algo les parezca mal.
  • Al perderse: si el niño se pierde de sus padres o protectores en un lugar público, es sano indicarles que paren y se queden quietos sin ir a ninguna parte con nadie, de esta manera los padres solo deben devolver sus pasos para encontrarlos. Las personas que deseen ayudarlos pueden acompañarlos en el sitio hasta que los padres encuentren al menor. 
  • No guardar secretos: enseñar a los niños que los adultos no deben pedirles que guarden secretos de sus padres, es una buena instrucción. Además es importante indicarles que hablen en caso de que esto suceda alguna vez.

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